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Acoso a mujeres, una realidad en la cotidianidad francesa

Toda Francia celebraba el día en que alzaron la Copa del Mundo, una festividad que se vio manchada por los repetidos manoseos y besos forzados a mujeres.

Varios testimonios revelaron que las mujeres francesas sufren acosos en diversos espacios públicos. Foto: Getty Images

Todos celebraban en las calles parisinas el pasado 15 de julio, cuando por segunda vez en su historia Francia ganaba el Mundial de Fútbol.

Sin embargo, el escenario festivo se transformó en una pesadilla para muchas de las mujeres que en medio de la celebración sufrieron tocamientos, frotamientos, agresiones verbales y besos forzados sin que nadie hiciera nada.

Un escenario que se vive día a día:

“Sí sí, frecuentemente, cuando me paseo en la calle, comentarios, miradas”.

A cualquier hora y sin importar si se trata de una madre de familia acompañada de sus hijos:

"Un día, lo recuerdo, eran casi las 7 de la mañana, cuando llevaba a mi hijo a la guardería y un señor me pregunta una dirección y de repente me dice: tengo preservativos, deje a su hijo en el piso y lo hacemos rápido, en la esquina, y me siguió”.

En la calle, pero también en el transporte público:

"En el tren, un señor me vio y abrió su pantalón y puso su cosa afuera. Otro día, en el autobús un señor se me encimó haciendo ruidos”.

Y si uno responde y se trata de defender, el acoso puede terminar en insultos y hasta en golpes como lo mostró un video que se viralizó en todo el mundo; cuando en julio pasado una estudiante parisina fue acosada en la calle y al ponerle un alto a su agresor éste la golpeó:

“Le dije cállate, y se puso furioso, atrapó un cenicero y me lo aventó, eso me enojó mucho más, lo insulté, me insultó y dio media vuelta para venir a golpearme”.

Es por eso que otras formas de acoso llegan a minimizarse:

“Ha habido algunos incidentes muy menores, como el hecho de que un coche pase y me hayan chiflado desde el coche; y alguna vez una persona indigente que estaba en el metro me tocó la falda y así”.

Según datos oficiales, cada año en Francia hay una media de 700 mil víctimas de “gestos inapropiados”, como besos forzados o frotamientos, de los cuales 220 mil se producen en espacios públicos.

Es por eso que ha sido aprobada una ley en contra del acoso sexual en la calle creando un nuevo delito, la “ofensa sexista y sexual”, como base para la sanción de “toda proposición, comportamiento o presión de carácter sexista o sexual que atente contra la dignidad de la persona por su carácter degradante o humillante”, o que cree una “situación intimidatoria, hostil u ofensiva”:

“El hecho de que haya una ley a mí me parece bien, me parece que es también darnos la garantía de que si llegara a pasar podemos hacer algo al respecto”.

Sin embargo, muchos dudan de su eficacia, debido a la flagrancia requerida al momento de la denuncia:

“Pienso que está muy bien, pero no es suficiente porque es complicado denunciar en el momento el acoso en la calle, es un avance, pero no es suficiente”.

Y los hombres franceses, qué piensan de la ley, dejarán a un lado la galantería cuya fama trasciende fronteras?:

“Pienso que esta ley es una buena cosa porque castiga las agresiones verbales, no los cumplidos; pienso que podrá darle miedo a algunos y castigar a los más agresivos, espero que una multa y problemas con la justicia van a enfriar a los que se piensan que todo está permitido”.

Sin embargo, hay quienes piensan lo contrario:

“La verdad afectaría aquí en Francia al coqueteo, porque yo pienso que los franceses no son muy aventados y si ahora les ponen así como una ley que se pone más ruda, pues ahora sí que ni siquiera se van a atrever a voltear a ver a nadie”.

Según esta ley, las multas por acoso irán desde los 90 euros hasta los tres mil en caso de reincidencia y el grabar o fotografiar por debajo de una falda sin consentimiento será penado por primera vez con un año de cárcel y 15 mil euros de multa.

Las primeras sanciones por esta infracción serán aplicadas a partir de este otoño, justo a un año del movimiento MeToo, que en Francia se convirtió en el BalanceTonPorc (denuncia a tu cerdo) y tras el cual la palabra de las víctimas fue liberada, aún cuando todavía se estima que de 10 víctimas de violencia sexual, sólo una la denuncia.

 

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