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El caso del padre Álvaro Pimienta y la fiducia para pagar por sus pecados

Fuentes advierten que Pimienta fue denunciado por otro sacerdote; sin embargo la Iglesia habría hecho una conciliación con la familia de la menor.

Álvaro Pimienta. Foto: Arquidiócesis de Medellín

Álvaro Pimienta es un sacerdote de 56 años, ordenado por el papa Juan Pablo II en 1986. Actualmente es párroco de San Bernardo, en Belén, comuna 16 de Medellín. También ha pastoreado las parroquias de La Maternidad Divina, El Calvario y San Pío X, esta última en el municipio de Itagüí. El supuesto abuso, según la fuente principal de esta investigación, habría ocurrido en El Calvario, parroquia de Campo Valdés, Comuna 4 de Medellín.

Cuenta la fuente principal de esta investigación que la supuesta víctima habría sido una menor de 16 años que pertenecía a los grupos pastorales de la parroquia. Un sacerdote que trabajaba con Pimienta en El Calvario habría denunciado la situación ante monseñor Gonzalo Rivera, quien a su vez le informó al arzobispo Alberto Giraldo Jaramillo.

La arquidiócesis, por iniciativa propia, buscó a la menor y la convenció de contar la verdad, pues al principio negó todo. Con la ayuda profesional de un psicólogo de Pastoral Social la joven pudo vencer sus miedos y vergüenzas, pues no quería que sus padres se enteraran. Era una familia muy católica que se quedó sin palabras cuando miembros de la curia le contaron lo supuestamente sucedido entre el sacerdote y la menor. El padre Pimienta no fue suspendido, simplemente pasó a otra parroquia.

Como en otros casos, al parecer hubo conciliación, esta vez en la figura de una millonaria fiducia para los estudios superiores de la supuesta víctima. Se buscó al sacerdote para responder por estas acusaciones, pero vía WhatsApp las negó rotundamente. Sobre una entrevista dijo: «No sé qué le han dicho, ni cómo, ni con qué intención, por eso es mejor que primero me lo digas si tienes buena intención y te responderé con la verdad. Si es para bien de todos y mejorar a muchos, Gloria a Dios, si daña, qué Dios se apiade de mí y me perdone y de los demás se apiade por lo que puedan causar».

Días más tarde el padre Pimienta envió un extenso mensaje que decía: «…Pues yo no soy pederasta, por tanto no sería el indicado para eso y ya no es mi historia, sino la institución y el arzobispo es la persona competente para tratar el tema… Apelo a mi derecho constitucional, internacional, natural y celestial de resguardar mi buen nombre».

Se le insistió sobre la supuesta conciliación y el sacerdote lo negó: «un rotundo no, y eso no hace parte de mis funciones, por tanto no tengo idea de eso». El arzobispo de Medellín también niega las acusaciones contra el padre Pimienta.