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"Los periodistas en Latinoamérica se juegan la vida por denunciar la corrupción"

La Agencia Anadolu conversó con el director adjunto del mayor diario de España, Jan Martínez Ahrens, sobre la situación de la prensa en Hispanoamérica.

El director adjunto de El País, Jan Martínez Ahrens. Foto: Agencia Anadolu

Por: Clara Gil

Jan Martínez Ahrens lleva cuatro décadas dedicado al periodismo. Estudió filosofía pero en sus primeros años de carrera colaboró en medios escritos. Fue a finales de los años 80 cuando decidió dar el paso y dedicarse de pleno a los medios de comunicación.

“Quise probar suerte en el periodismo. Es un oficio que requiere una actividad intelectual muy potente, que te obliga a estar en continuo contacto con la realidad y a luchar contra tus propios prejuicios a la hora de retratar la realidad”.

Su trayectoria profesional comenzó en la delegación de El País en Valencia. Ha escrito sobre economía, sociedad, medio ambiente o sanidad. Se ha desempeñado como redactor jefe, subdirector del dominical, director de la delegación de México y corresponsal en Washington.

Con el cambio de dirección del diario, hace cerca de seis meses, Jan Martínez Ahrens fue propuesto como director adjunto de El País, puesto que comparte con Joaquín Estefanía.

Después de tantos años como redactor, ¿echa de menos escribir?

Uno siempre echa de menos escribir, aunque muchas veces sea ingrato. Hay algo de producción propia, de artesanía del oficio que te hace estar muy próximo a lo que estás escribiendo. Sin embargo, como editor, te alejas más del producto. No es tan cercano, tan real, como lo es para el redactor que es el testigo directo de la realidad y eso siempre se añora.

Antes de dirigir la delegación de México llevaba más de diez años sin escribir. Solo editando. En México pude volver a escribir y eso me dio vida.

Actualmente, ¿en qué posición se encuentra el periodismo de habla hispana? ¿Sigue siendo el anglosajón el que lleva la delantera?

Es verdad que hay una mayor concentración de medios en Estados Unidos y que siguen siendo la vanguardia como modelo de negocio y como plataforma tecnológica. Sin embargo Europa y también España tienen modelos muy competitivos y un historial muy largo de investigación que nada tiene que envidiar al modelo americano.

Quizá en España no hayamos dado con el modelo de negocio para conseguir una mayor inversión y beneficios, pero se siguen sacando exclusivas. El País, por ejemplo, sigue siendo uno de los diarios con mayor número de corresponsalías, así como uno de los medios que más invierte en investigaciones.

¿En qué punto se encuentra el periodismo de América Latina?

En América Latina y Centroamérica está muy fragmentado. Hay gente excelente y es muy abundante, pero también existe un problema de carestía en los grandes medios, además de una dependencia política que entra en conflicto con la seguridad de los periodistas.

El oficio del periodismo allí es muy distinto al del resto de países. Muchos periodistas se juegan la vida a diario por denunciar casos de corrupción. Son profesionales que, muchas veces cobrando muy poco, aportan una gran labor de información que conlleva un riesgo muy grande para ellos.

Hay periodismo de gran calidad pero el precio a pagar es muy alto y muchas veces se paga con su propia vida.

El periodismo, ¿está en crisis o sigue vivo?

Siempre he sido optimista en este aspecto. Hoy en día el periodismo es más necesario que nunca y está más vivo que nunca, pero tiene retos económicos y de confianza. El fenómeno de las ‘fake news’ ha generado gran desconfianza en los lectores, pero debemos recordar que la dispersión de la información siempre ha sido una constante. Ya sucedió en España con el 11M (atentados terroristas en Madrid) que fue un referente del mal periodismo. Cuando no se tenían fuentes fiables todos los medios se apresuraron a repetir las consignas del Gobierno de entonces: Había sido ETA. Y poco tiempo después vimos cómo toda esa información filtrada no era real.

¿El papel seguirá existiendo?

El problema aquí es que todavía no hemos encontrado un modelo de negocio claro que dé respuesta al siglo XXI. Tenemos nuevas narrativas, un desarrollo digital imparable, medios digitales muy buenos también que, a pesar de la poca inversión, son capaces de generar un contenido de calidad. El papel seguirá, pero también debemos mirar el presente, ver cómo responden nuestras audiencias. La gran mayoría consume las noticias desde Internet. Por eso es tan necesario crear un modelo que se adapta a la demanda y además sea de calidad.

Ahora mismo El País es uno de los diarios más leídos. Hemos sabido crear una buena transición digital que nos ha abierto un nuevo universo de lectores, ampliando su número y su fidelización.

El principal obstáculo del periodismo hoy en día, bajo mi punto de vista, es que hemos vivido durante muchos años siguiendo un modelo muy determinado. Un medio necesita independencia económica. Los lectores deben ser los dueños reales. Solo así se consigue una prensa de calidad. Cuanto mayor sea la competencia, más fortaleza informativa se generará y, por ende, tendremos una sociedad mejor informada. Pero muchas veces esa independencia económica es difícil de conseguir.

¿Algún periodista referente?

Podría mencionar a (Ryszard) Kapuściński pero, realmente para mí, un referente son todos aquellos periodistas anónimos que se atreven a denunciar lo que muchos otros no son capaces. Personas que desde los lugares más recónditos de Latinoamérica se atreven a realizar periodismo real, denunciando las situaciones que la sociedad vive… La gran mayoría de las veces ni se les reconoce la gran labor periodística que realizan ni el riesgo que corren por ser fieles a la profesión. Ellos y ellas son los verdaderos referentes.