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Retrato del verdadero Inem de Medellín: Juan Pablo Barrientos defiende su colegio

El director de #PartidaW, Juan Pablo Barrientos, rememora su paso por el colegio que más "Ser Pilo Paga" le da a Colombia.

Juan Pablo Barrientos. Foto: La Wcon Julio Sánchez Cristo

Soy del Inem. Y lo digo con orgullo: ¡soy inemita! Les hablaré de los motivos de mi orgullo: es el mejor colegio público de Antioquia y uno de los mejores de Colombia por su alto nivel académico; el Inem apela a la educación diversificada (te posibilita escoger modalidades de estudio: Industrial, Comercial, Agropecuaria, Artes, Promoción Social, Académica, entre otras). En el Inem se puede comprender al país. Entendamos esto: es uno de los planteles educativos que más estudiantes aporta al programa Ser Pilo Paga. Y eso no es fácil, como tampoco lo fue pasar el examen de admisión. Yo fui uno entre diez mil muchachos que nos presentamos al Inem, solo pasamos 920. Esta fue mi primera prueba en la vida frente a aspirantes venidos de todas las comunas y estratos de Medellín

Quiero que lo entiendan bien: este colegio no es un refugio de pobres sino el lugar de todas las posibilidades para las más distintas extracciones sociales; acaso sea el sitio donde entendí el significado de lo plural —eso que la democracia llama inclusión y yo he entendido como diversidad—. No hay color de piel, orientación sexual u origen que encuentre cerradas las puertas del Inem. Ser uno de los alumnos que integró los 28 grupos de grado sexto admitidos en 1994 me hizo sentir especial en ese momento y un afortunado de la vida, como aún lo creo, 19 años después de haberme graduado del Inem José Félix de Restrepo.

El desafortunado incidente de esta semana es la radiografía de una sociedad enferma, no de un colegio. Es lo que pasa en cada esquina de nuestro país. Reunir a cinco mil estudiantes de todos los rincones de una ciudad en un solo espacio, por casi 50 años —como ocurre en las ciudades capitales que tienen Inem— ha sido un exitoso reto educativo que ha resultado en cientos de graduados con Ph. D., artistas, ingenieros, médicos, periodistas, arquitectos, abogados y tantas profesiones más que le han hecho bien a la sociedad.

La pregunta que siento que debemos hacernos es en qué está fallando la sociedad, no el Inem. Porque cabría entonces preguntarse cada día en qué acierta y cómo, porque el triste incidente de sangre entre las alumnas es la excepción y no la norma. Con la  imagen que me quedo es la de la institución que viví y de la que doy testimonio. Me quedo con la imagen de profesores, jefes de unidad, rectores, secretarias, psicorientadores y todos los que contribuyen a la excelencia académica de miles de jóvenes a pesar del país de dificultades que nos correspondió en suerte. Me quedo con miles de jóvenes como los del José Félix de Restrepo de Medellín que hoy con orgullo recordamos el himno y seguimos  «cantando con emoción el gran nombre del Inem».