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Universidad Autónoma del Caribe, así se roban la educación en Colombia

Investigación Universidad Autónoma del Caribe

Universidad Autónoma del Caribe. Foto: W Radio

Durante 7 meses, la W Radio se atrevió a denunciar lo que ningún otro medio de comunicación había hecho: la forma descarada en que se estaban robando la Universidad Autónoma del Caribe. Las irregularidades administrativas y financieras en esta institución eran evidentes.  Sin embargo, en Barranquilla nadie se atrevía a hablar, ni siquiera los medios regionales; tampoco los maestros que, en definitiva, eran las primeras víctimas de esta gran estafa a la educación.

En agosto de 2017, la W Radio recibió una denuncia anónima sobre la feria de contratos, la dilapidación de recursos, el posible desvío de dineros de la entidad a cuentas personales de altos funcionarios y la muy grave crisis financiera.

Apenas este medio conoció esa información, empezó una labor investigativa, a través de fuentes directas en una primera aproximación a lo que estaba ocurriendo con el dinero de las matrículas de los estudiantes y el extraño manejo de varios inmuebles, patrimonio del plantel. El primer paso fue contactar a los maestros, quienes en un principio se negaron a hablar por temor a las represalias del rector, Ramsés Vargas Lamadrid. Sin embargo, luego de mucho insistir y prometer reserva de fuentes, los docentes empezaron a revelar, desde el anonimato, cuál era el drama que estaban padeciendo desde hacía cinco meses, resultado de los retrasos en el pago de salarios, seguridad social y cesantías.

La W entonces contactó al Rector. En entrevista realizada el 14 de agosto del 2017, sin titubeos, aseguró que era absolutamente falso lo que los maestros estaban denunciando. Incluso afirmó que  la universidad se encontraba en su mejor momento financiero y académico.

Días después, también en agosto, la W advirtió a la Ministra de Educación, Yaneth Giha Tovar sobre los serios indicios de anormalidades dentro de la universidad. No obstante, luego de varias visitas, la Unidad  de Vigilancia Especial del Ministerio a través de un  escueto informe aseguró que no existían méritos suficientes para abrir una investigación en contra del plantel ni de sus directivos.

A pesar de que el rector Vargas insistía en desconocer malos manejos y una eventual crisis financiera y que el Ministerio de Educación le daba la razón, la W se puso en la tarea de demostrar lo contrario. Lo primero y más sencillo fue confirmar que sí había retrasos en los pagos de salarios, seguridad social y cesantías. Segundo, destapar la existencia de un entramado de corrupción en cabeza del propio Vargas y funcionarios de alto nivel, entre ellos varios de sus familiares. Lo tercero, entregar a los entes de control las suficientes pruebas para abrir una investigación en contra de los responsables de todo este desfalco.

 

Investigación

Para esta investigación fue necesario desplazarnos a Miami y Barranquilla, donde se encuentran ubicadas las sedes principales  de la Universidad Autónoma del Caribe.

En una primera entrega, la W radio divulgó sobre los documentos que demostraban que los directivos habían enviado información falsa, insuficiente y maquillada al Ministerio de Educación. La Universidad aseguró que tenía un patrimonio suficiente para atender cualquier situación de dificultad financiera. Sin embargo este medio descubrió que la institución había vendido gran parte de su patrimonio y que lo poco que le quedaba estaba hipotecado o embargado.

En otro de los informes periodísticos, la W publicó el listado de cuentas de cobro que demostraban los gastos descarados, suntuarios y hasta ficticios en las altas esferas de la Universidad. Por ejemplo, los pagos que se hacían al padre del rector, Eduardo Vargas, quien aparte de recibir una pensión, también devengaba un salario de 17 millones de pesos por, supuestamente, ejercer como asesor de la rectoría, aunque era fácil demostrar que no se presentó ni una sola vez a las instalaciones del plantel. Adicionalmente, a pesar de que Vargas aseguró varias veces que su papá era fundador de la Autónoma, este medio obtuvo de forma exclusiva el acta original de constitución de la empresa educativa, y allí el señor Eduardo Vargas no salía mencionado.

La W también conoció que el rector estaba utilizando los recursos de la universidad para todo tipo de gastos personales. Así, se descubrió que con esos dineros pagaba  el  esquema de seguridad para su núcleo familiar, es decir para sus dos progenitores, su esposa y sus seis hijos.

Además, se reveló que uno de los mejores amigos del rector, Jorge Vera Kit, era el contratista estrella de la Autónoma. Varias de sus empresas gozaban de millonarios contratos con la entidad. Una hermana de Vera Kit era también funcionaria de la Universidad. Se trataba de María Clara Vera Kit, quien ejercía como directora de marketing de posgrados y recibía un salario de más de 8 millones de pesos.

La W publicó las órdenes de compra de la Universidad Autónoma del Caribe con las distintas compañías de Vera Kit. Así, además de demostrar el nexo comercial, se comprobó que la institución adquiría productos completamente innecesarios y  sobrevalorados.

Paralelo a estas revelaciones, la W obtuvo al aire los testimonios de funcionarios, maestros y estudiantes de la universidad que con sus extractos bancarios demostraron que llevaban 6 meses sin recibir remuneración alguna. Varios de ellos, inclusive, afirmaron que no tenían con que comer, ni como pagar el bus para desplazarse a sus clases. Los estudiantes afirmaron que guardaban un enorme miedo hacia el rector,  porque todo el tiempo, inclusive al ingresar a los salones, se mantenía acompañado de tres escoltas fuertemente armados.

El Ministerio de Educación, ante la evidencia de tantas quejas, realizó otra visita a la institución el 7 de febrero del 2018 y, contrario a la efectuada en agosto de 2017, comprobó que sí existían irregularidades administrativas. Por ello dio un ultimátum de cinco días para el pago de salarios.

Entonces el Rector, luego de siete meses de insistir en que todo andaba muy bien, acepto que sí había algunas dificultades en la Universidad. Y descaradamente culpó a la W Radio de los problemas pues, según él, a raíz de las denuncias publicadas en este medio, la banca le había cerrado las puertas a su institución.

A pesar de las amenazas de Vargas, la W se mantuvo denunciando e investigando. En otro de los informes periodísticos presentado el 23 de febrero de 2018, la W reveló que el Rector y su esposa llevaban una vida de millonarios en los Estados Unidos, a pesar de que él afirmaba que tampoco le estaban pagando su salario. Muestra de ello es que casualmente un mes antes de que empezara la crisis en la Universidad, en julio de 2017, Vargas adquirió varios bienes en la Florida, entre ellos una mansión de 3 millones de dólares, propiedad que no fue comprada a su nombre sino a través de una empresa llamada Dynamic Academic Research Group.

Para corroborar esta información, la W viajó a Miami donde, a través de varias fuentes cercanas al Rector, se logró localizar la mansión. Luego se contactó a la  agente de Bienes Raíces que realizó la venta del inmueble y después de varias llamadas la vendedora confirmó que efectivamente la casa de 3 millones de dólares había sido vendida al rector de la Universidad Autónoma del Caribe, señor Ramsés Vargas, quien anualmente pagaba de impuestos aproximadamente 36 mil dólares (90 millones de pesos).

Adicionalmente, la emisora demostró que desde Barranquilla la universidad giraba miles de millones de pesos a Miami, supuestamente para financiar esa sede en suelo estadounidense. Sin embargo, la W conoció que extrañamente parte de esos recursos terminaron en cuatro empresas ubicadas en la Florida y, lo más grave, que uno de los socios de esas compañías era Winston Vergara, quien de forma paralela era miembro de la Sala General de la Universidad Autónoma del Caribe. Con todo, la coincidencia más extraña era que Dynamic Academic Research Group, la empresa que adquirió la mansión de tres millones de dólares, tenía la misma dirección principal y de correspondencia  que las cuatro empresas.

 

Consecuencias

Luego de conocer las denuncias de la W, los maestros y estudiantes  el 20 de febrero del 2018 decidieron entrar a un paro indefinido de clases y exigir la salida del rector, del consejo directivo y el pago inmediato de los salarios atrasados.

Ya en este punto del proceso, la situación era de conocimiento público, a tal punto que los medios más importantes de la región Caribe empezaron a investigar y a hacer otras denuncias. De igual forma sucedió con los principales medios nacionales, radiales impresos y televisivos.

Por más de 6 meses, la W denunció diariamente y de manera sistemática sobre el caso. Gracias a ello, la ministra de Educación, Yanet Giha, abrió tres investigaciones formales en contra de la Universidad Autónoma del Caribe luego de que el departamento de contabilidad de la institución no logró demostrar en dónde estaba el dinero que entraba de las matrículas y que se le adeudaba a los maestros. Otra de las razones fue que la Autónoma tampoco logró responder cómo iba a hacer para pagar los miles de millones de pesos que les debía a los maestros, funcionarios y proveedores. En medio de estos procedimientos, el rector Vargas pidió unas vacaciones remuneradas, solicitud que la Ministra negó ante el difícil momento que vivía la institución.

De modo concomitante, la ministra de Trabajo, Griselda Restrepo, formuló pliego de cargos en contra de la Universidad por violar las normas en salud y seguridad en el trabajo de más de mil 300 empleados. La jefa de la cartera del Trabajo le dio un ultimátum a los directivos para pagar, antes que nada, la seguridad social de los empleados.

En los primeros días de marzo de este año, la Fiscalía General de la Nación se tomó las instalaciones de la universidad y, unos días después, la vice fiscal general, María Paulina Riveros, anunció la apertura oficial de investigación penal en contra de los directivos  de la institución.

En esa misma línea, la Fiscalía está encaminada a establecer qué pasó con los bienes que pertenecían a la Universidad Autónoma del Caribe, cuya venta y transacciones podrían constituir posibles delitos de lavado transnacional de activos.

Inmediatamente se conocieron estas investigaciones, se confirmó que la embajada de Estados Unidos le retiró la visa  a Vargas Lamadrid.

Finalmente, el  2 de marzo de 2018, Ramsés Vargas Lamadrid renunció a su cargo  con el argumento de que se apartaba para permitir el retorno normal a las clases y el cese del paro de alumnos y maestros. A través de un video reiteró que todo lo que había pasado en la institución era responsabilidad de la W Radio. "Nuestra angustia económica prefabricada delincuencialmente desde un micrófono llevó a nuestros empleados a ejercer sus justas protestas, que a la postre llevaron a la parálisis institucional que hoy padecemos. Cuando nuestra universidad estuvo tomada por el paramilitarismo, todos callaban. Hoy en pleno año electoral, un Gobierno aborrecido por su ineficiencia se decidió a tomarnos de botín de guerra y subirse en la ola de una opinión desinformada para mostrar que actúa".

En las semanas siguientes renunciaron cinco de sus familiares que durante su administración se beneficiaron de sus  actuaciones. De igual forma renunciaron varios de los directivos, quienes nunca cuestionaron ni denunciaron las evidentes anormalidades en el plantel

Hoy, la universidad está bajo una medida de salvamento que busca vigilar todos los recursos que ingresan y salen de ella. A eso se le suma que con esa orden se suspenden temporalmente los pagos a los bancos y otros proveedores. Esto, con el fin de que los recursos que ingresen se utilicen de manera exclusiva para pagar la nómina a los maestros y funcionarios.