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Victoria Eugenia Henao, viuda de Pablo Escobar, habla en exclusiva con La W

Por primera vez, la viuda del temido narcotraficante, habla con un medio nacional sobre las historias que rodearon su matrimonio.

Caratula del libro "Mi vida y mi cárcel con Pablo Escobar'. Foto: Imagen tomada de Instagram/ juanpabloescobarhenao.

En entrevista exclusiva con La W y a propósito del lanzamiento de su libro "Mi vida y mi cárcel", Victoria Eugenia Henao, la viuda del extinto capo narcotráfico, Pablo Escobar, habló de la historia a su lado.

Veinticinco años después de la muerte del narcotraficante, su viuda narra una historia que comenzó cuando ella estaba al final de su niñez y el inicio de su adolescencia. Era una niña de familia que se enamoró del hijo del celador de la cuadra, un joven que montaba moto, con el que se escapó para casarse a escondidas de su familia, y con quien tuvo dos hijos. Una mujer que vivió entre los lujos de la estrafalaria vida de su esposo y la necesidad de permanecer escondida para resguardar su vida y la de sus hijos. 

"Pido perdón por lo que hice en mi juventud", afirma en diálogo con Julio Sánchez, la viuda de Escobar, quien señala que no fue cómplice de los negocios de su esposo. "Siempre confronté a Pablo, él siempre me negaba a mí las situaciones. Yo no la pasé tan bien. A mí me allanaban tres veces a la semana en el edificio Mónaco", comenta, a la vez que señala que su prioridad siempre fueron sus hijos. "No viví en el placer".

"Yo estuve toda mi vida sometida a Pablo", comenta Henao, recordando que cuando tenía 14 años se sintió violada por su esposo, en una relación que posteriormente derivó en un aborto. Dice que los últimos 9 años de vida de Escobar tuvo que vivir lejos de él, pero bajo sus condiciones. "Yo no podía poner un píe en la puerta porque todo dependía de la seguridad de Pablo. Pasaban días y meses esperando razones de Pablo". 

"Mi vida fue ser ama de casa, mi rol fue proteger a mis hijos", dice Henao, quien aseguró que aunque muchas veces quiso separarse de Escobar, él nunca accedió a ello, situación por la que se vio obligada a permanecer a su lado, pese a las infidelidades y a ser consciente de quién era la persona con la que estaba casada. "Antes muerto que separado", recuerda que afirmaba Escobar, e incluso confiesa que frente a la situación intentó recuperar su matrimonio. 

Dice sabía de los amores de Pablo con diferentes mujeres pertenecientes a los medios de comunicación; modelos, presentadoras, periodistas, y que el caso de Wendy, una muchacha que sostuvo una relación con Escobar y posteriormente con su lugarteniente, alias Popeye, vino a conocerla años después en la marco de la investigación para su libro. "He sentido mucho dolor por lo que ella sintió", afirma Heano identificandose con el caso de aborto.

Precisamente, sobre su libro, Henao comentó que es el resultado de una "catarsis de dos años, contenida con profesionales", y que su contenido tiene que ver con pedir perdón al país y comprometerse con las futuras generaciones. 

De las amantes de su esposo dice que "la presencia de ellas fue dolorosa", no obstante, afirma que su existencia le hizo posible a ella hacerse cargo de sus hijos.

Se refirió a Virginia Vallejo, de quien afirma dice cosas erróneas en su libro, al sugerir que Victoria Henao "cambió su nombre por vergüenza a Escobar, pero que no tenía vergüenza para disfrutar del dinero", afirmación que refuta, aclarando que su cambio de nombre se dio para poder salir del país, pues para la época ningún país la recibía si se evidenciaba su relación con el capo del narcotráfico. 

Dice que a través del libro de Vallejo también se enteró de la relación que esta había sostenido con uno de los hermanos Rodríguez Orejuela, enemigos de Pablo, y que supo que a raíz de algunas cartas de amor cruzadas entre Escobar y su esposa, ella era vista en el mundo de la mafia como una buena esposa, e incluso era puesta como ejemplo a muchas otras por parte de los capos.

Otra de las mujeres señaladas por Henao de haber estado cerca de su esposo, es la actriz Amparo Grisales, de quien dice haber hablado en algunas ocasiones con Escobar (quien en su momento confirmó conocerla), y a quien varias personas, incluido su hijo, afirman haber visto visitando la Hacienda Nápoles. "Ella como muchas otras personalidades fueron a la Hacienda a conocer al empresario", y aclara que ella no hace parte del capítulo de su libro donde se refiere a las amantes de su marido.

En las mujeres de Pablo, o las personas que fueron importantes para el capo, Henao habla de su suegra y de su madre, señalando que Pablo Escobar nunca escuchó a la suegra, pero mantenía una relación cordial con ella. Situación que replicaba Henao con la familia de Escobar, afirmando que con ellos el trato era "políticamente correcto". 

Sobre el primo de Escobar, el hoy senador José Obdulio Gavíria, afirma Heano que no recuerda que el capo tuviera una relación cercana con él. 

En entrevista con La W, Henao también se refirió a señalamientos en su contra que la tildan de "sinvergüenza", haciendo referencia a la vida que llevaba en Medellín, marcada por regalos caros, vestidos de coctail, y obras de arte, mientras que el país vivía las consecuencias de la guerra emprendida por su esposo. Dice que para la época de los 80, Pablo era visto como un empresario, tenía figuración nacional y reconocimiento mediático, aclarando a su vez que para la época en que se hizo evidente quién era realmente Escobar, y este emprendió una guerra frontal contra el Estado, afectando a civiles y siendo responsable de bombas y magnicidios, ella ya debía permanecer escondida.

"Yo sufrí minuto a minuto esa situación. No había a quién reclamarle, él era prófugo y estaba alejado y eran cortos los momentos para yo reclamarle", dice Henao sobre la época de los carros bomba, a la vez que comenta que, para la época del asesinato de Lara Bonilla, se encontró en la selva, de manera clandestina, y en estado de embarazo, con su esposo, quien le negó ser el responsable de dicho asesinato. 

Sobre la cárcel de La Cátedral, donde estuvo preso Escobar, dice que ese lugar no era manejado por el gobierno Gaviria, sino por su esposo.

Confiesa que esa época para ella también fue muy dura, y narra su encuentro con la DEA y con el entonces fiscal De Greiff, reuniones en búsqueda de seguridad que derivaron en un intento de migrar hacia la ciudad de Maputo en Mozambique. 

Sobre las relaciones políticas de Pablo Escobar, y las reuniones donde se habrían planeado varios asesinatos políticos, Henao niega haber estado presente, pero recuerda que si lo acompañó a algunas reuniones cuando ejerció como representante a la Cámara. Incluso, señala que en alguna ocasión Escobar pudo haber estado pensando en la presidencia, pues le sugirió que ella iba a ser "primera dama". 

Aclara que su participación se remitía a los eventos sociales, pero que en la actividad política prefería no estar presente. De la cercanía entre Pablo y Santofimio, afirma que que se rompió tras la perdida de investidura de Escobar. 

Henao también se refirió a un plan que organizaba Pablo Escobar, tras sentirse traicionado por algunos políticos, creyendo haber comprado la no extradición, contra Belisario Betancourt, a quien planeaba capturar y confinar a una choza en la selva chocoana. 

Un aparte importante del diálogo con La W, es cuando Henao rememora lo ocurrido tras la muerte de su esposo, donde con ayuda de los hermanos Castaño, (responsables en parte del asesinato de Escobar), y apoyada en una vieja amistad, intenta saldar las cuentas pendientes reuniendose con varios miembros de los carteles del narcotráfico, uno de ellos con el suscesor de los socios de Pablo, Don Berna, en un capítulo que narra la misma viuda en su libro, marcado por malos tratos por parte del líder narcotraficante  en su contra, y que causa cierta curiosidad pues pese a la minuciosidad de la narración, el nombre de alias Don Berna es allí obviado. 

Heano también rememora una llamada que hizo tiempo después de la muerte de Pablo al expresidente Julio Cesar Turbay, a quien recurrió para solicitar ayuda porque temía por su vida. Dice que aunque Turbay le recordó el dolor que sentía por el asesinato de su hija Diana Turbay por orden de Escobar, entendió la angustia de la mujer que lo llamaba. Afirma que esa llamada la hizo olvidandose de la cordura, y fruto del desespero. 

Victoria Heano de Escobar dice que del dinero de su esposo no le quedó nada, que de haberle quedado algo, lo hubiera invertido en reparar a las víctimas de los actos crueles que impulsó su esposo, pero que este quedó en manos del Estado colombiano, y que actualmente ella, quien se residenció en Argentina, vive en un apartamento alquilado.