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Carlos Front, el timonel olímpico que dejó la elite para ser adolescente

La historia de Carlos Front tiene un inicio casi épico, propio de alguien que con once años se convierte en el participante más joven de la historia de los Juegos Olímpicos, pero acaba en un baño de realidad e, incluso, de madurez, cuando más tarde deja la elite para ejercer de adolescente.

David Álvarez

Banyoles (Girona), 18 jul (EFE).- La historia de Carlos Front tiene un inicio casi épico, propio de alguien que con once años se convierte en el participante más joven de la historia de los Juegos Olímpicos, pero acaba en un baño de realidad e, incluso, de madurez, cuando más tarde deja la elite para ejercer de adolescente.

A Front, el timonel del equipo español de remo, el niño que aparecía en la inauguración de Barcelona'92 subido a hombros de un compañero de equipo para no perderse detalle de lo que sucedía, lo del deporte de elite, en su caso vinculado al remo, le venía de familia y con seis años ya hizo sus primeros pinitos.

Su padre había entrenado a la selección chilena y, en la época olímpica, a la catalana, aunque su hijo entre los seis y los diez años solo se limitaba a entrenarse, ya que no llegaba al peso mínimo exigido para competir, 45 kilos.

A los diez empezó el contacto con la competición y a los once le llegaron los Juegos de Barcelona, después de entrar en el plan ADO. Tuvo que dejar los estudios para prepararse con el resto de compañeros en Galicia.

Fueron ocho meses, a los que se sumo la experiencia olímpica, en la que el ocho con timonel no pasó de las series. Demasiado para un Carles Front que quería ser un niño y hacer lo que hacían los niños.

"En 1993 me llamaron de la selección española y les dije que no quería ir. Telefonearon a mi casa y fui un poco obligado, pero hice lo imposible para hacerlo mal", reconoce ahora aquel jovencísimo deportista de elite.

Su actitud llevó primero a los preparadores a cuestionarle si se encontraba bien, porque su rendimiento era bajo, pero él lo tiene claro tanto años después: "Yo lo que quería era irme a mi casa".

"Fueron años de no parar y necesitaba un descanso", señala el que fue timonel olímpico en Barcelona'92, que dejó la competición en 1995 "para hacer vida normal, estudiar e ir con los amigos".

Carles Front vive todavía en Banyoles, la subsede olímpica de remo, y recuerda aquella decisión que se produjo después de haber coincidido con su padre, uno como entrenador y el otro como deportista.

"Al acabar aquella temporada vi que ya no podía más", rememora Front, que conserva la carta que el Comité Olímpico Internacional le envió en 2012 con motivo de los veinte años de Barcelona'92 para certificar que seguía siendo el más joven participante en unos Juegos.

Con la distancia, a aquel timonel le queda ahora un recuerdo de "experiencia única" y recuerda especialmente ese día de la inauguración.

"Cuando llegamos al estadio, yo estaba ante un pasillo por el que iban desfilando todos los participantes y muchos, al verme tan niño, se hacían fotos conmigo", explica.

Después vino aquella imagen subido a hombros y, ahora, bromea cuando recuerda que, mientras los timoneles de otros equipos tenían que moderar su dieta para tener un peso bajo, lo más cercano a los 45 kilos, a él lo tuvieron que poner a régimen de engorde para que llegase al mínimo.

"En algunas fotos se me ve la cara muy hinchada, porque tenía que comer chocolate y otros dulces para llegar al peso", advierte Front, quien detalla divertido que "los médicos controlaban la dieta de todos", mientras que a él le daban "unos platos que, el resto, alucinaba". EFE