Escuche ahora

La W

Con Vicky Dávila


Síguenos en:

Ciudades

Selecciona tu emisora

Boom pretende hacer viable un avión comercial supersónico para 2023

Conseguir hacer viable para las compañías aéreas la explotación de un avión supersónico, tras el fiasco financiero que constituyó el Concorde, es el reto que se plantea el consorcio estadounidense Boom, que desarrolla este proyecto con la idea de su puesta en servicio para 2023.

Le Bourget (Francia), 20 jun (EFE).- Conseguir hacer viable para las compañías aéreas la explotación de un avión supersónico, tras el fiasco financiero que constituyó el Concorde, es el reto que se plantea el consorcio estadounidense Boom, que desarrolla este proyecto con la idea de su puesta en servicio para 2023.

Los ejecutivos de Boom presentaron hoy, con ocasión del Salón Aeronáutico de Le Bourget, al norte de París, el diseño definitivo del demostrador, XB-1, en el que se sustentan sus planes de ofrecer billetes un 75 % inferiores a los que había que pagar por subirse al Concorde y similares a los de una plaza en primera clase en un vuelo convencional.

El consorcio aseguró que cuenta con pedidos para 76 de esas aeronaves supersónicas procedentes de "cinco grandes compañías" cuyos nombres no fueron dados a conocer, pero que han comprometido "decenas de millones de dólares".

La aeronave que concibe esta empresa emergente (respaldada por fondos como 8VC, RRE, Lightbank, Y Combinator y Caffeinated Capital, e inversores como Sam Altman, Paul Graham y Greg McAdoo) tendrá capacidad para 55 pasajeros.

Frente a una velocidad de crucero de 0,85 veces la del sonido (mach) para los aviones de línea actuales, y a los 2 mach para el Concorde, Boom promete llegar a 2,2 mach (2.335 kilómetros por hora).

Eso permitiría, por ejemplo, cubrir la distancia entre Nueva York y Londres en 3 horas 15 minutos, es decir 3 horas y 45 minutos menos que con un avión convencional en la actualidad.

En cuanto al coste de los billetes, los promotores del proyecto avanzan que podría ser equivalente al de la primera clase, es decir unos 2.500 dólares para ese trayecto.

Los vuelos de prueba comenzarán el año próximo en Estados Unidos.

Los que se programan por debajo de la velocidad del sonido se desarrollarán en las proximidades de la ciudad de Denver y los supersónicos cerca de la base aérea de Edwards, al sur de California.

El Concorde, más allá de constituir una proeza técnica de la industria aeronáutica europea, fue un fracaso comercial, ya que únicamente dos compañías llegaron a explotar este avión supersónico -la británica British Airways y la francesa Air France- entre mediados de los años 1970 y 2003. EFE