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Bosque de comida flotante invita a conectar con la naturaleza en Nueva York

Como un oasis en medio del caos urbano, o incluso como una isla del tesoro, arribó a Nueva York esta primavera un bosque de comida flotante donde es posible cosechar frutas, intercambiar semillas y reconectar con la naturaleza.

Nora Quintanilla

Nueva York, 20 may (EFE).- Como un oasis en medio del caos urbano, o incluso como una isla del tesoro, arribó a Nueva York esta primavera un bosque de comida flotante donde es posible cosechar frutas, intercambiar semillas y reconectar con la naturaleza.

"Llevar a la gente a sitios naturales en plena ciudad nos permite recordar de dónde procede todo", relató a Efe Mary Mattingly, la creadora de esta embarcación sostenible llamada Swale, cuya definición oscila entre una obra de arte y un huerto.

Swale, que en español se puede entender como un terreno húmedo o una zanja que sirve al reciclaje de aguas grises, es un "bosque de comida" orgánica que, precisamente, purifica el agua del río en el que flota para nutrir las plantas que alberga.

Desde su ubicación itinerante, Swale, ahora atracada en un muelle junto al parque de Brooklyn Bridge, pretende llamar la atención sobre el agua como "espacio público" en el que se pueden cultivar o cosechar productos comestibles, algo que no está permitido en tierra firme si es de dominio común.

"Especialmente aquí, en Nueva York, las cosas han ido tan lejos que todo es tratado como una mercancía", criticó la artista estadounidense sobre una tendencia, dijo, que dificulta a las personas ver la comida como un recurso público más.

"Incluso les cuesta ver el agua de esta misma manera, a veces. Por eso queremos llamar la atención más ampliamente sobre la comida como algo público y fortalecer también el agua como algo comunitario", afirmó.

Los visitantes de Swale pueden recolectar bayas, hierbas o verduras frescas en el recinto de la barcaza, de unos 40 metros de largo y 12 de ancho, que alberga árboles y plantas perennes que permiten al bosque "crecer más fuerte" cada año.

"Las plantas se fortifican por la manera en que están plantadas unas junto a otras y por el uso de los tréboles como cubierta del suelo", explicó Mattingly.

Gracias a la nutrición que suministran los tréboles, el terreno se hace más sano con el tiempo "en lugar de menos, que es lo que ocurre en la agricultura industrial", añadió la artista, quien rechazó el uso de pesticidas.

En torno a este bosque flotante, que circulará este año por los ríos navegables de Nueva York hasta el 15 de noviembre, gira una cultura comunitaria que abarca el intercambio de semillas, los talleres de elaboración de productos naturales o los programas educativos para escolares.

Las actividades de cara al público forman parte del día a día de Swale, que busca concienciar a los ciudadanos sobre la misma sostenibilidad que predomina en la carrera artística de Mattingly, quien destaca la influencia de haber pasado su infancia en un entorno rural.

"Crecí en un pueblo agrícola, así que mucho de lo que presencié era que los productos iban a la ciudad y volvía basura", recordó sobre las consecuencias de una industria centrada en la cadena de suministro.

Mattingly, con una carrera dedicada en buena parte a la escultura, encontró así inspiración para crear obras en las que juntaba todas sus pertenencias formando "grandes rocas" que indicaban las implicaciones del consumo humano.

En la intersección artística entre la escultura y el agua, no es la primera vez que la creadora de Swale apuesta por "embarcaciones que contienen ecosistemas", como ya hizo con el Waterpod Project, que fundó en 2009 y atrajo a 200.000 visitantes en la ciudad.

En este sentido, la artista procedente de Rockville (Connecticut) y basada en Nueva York, aseguró haber tratado en su localidad de origen con problemas relativos al agua.

"Quizás sea una de las razones que me han llevado aquí: es realmente importante asegurar que hay acceso público a agua saludable, y la única manera de hacerlo es recordar que tenemos agua cerca", señaló. EFE

nqs/ag/eat