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Cunningham: Sin medidas urgentes desaparecerán más pueblos indígenas

La activista nicaragüense Mirna Cunningham urgió hoy a tomar medidas ante la inminente extinción de más pueblos indígenas en América Latina, provocada, a su juicio, por fallidas políticas medioambientales y culturales, el actual modelo económico extractivo y la violencia.

Diana Marcela Tinjacá

Bogotá, 8 ago (EFE).- La activista nicaragüense Mirna Cunningham urgió hoy a tomar medidas ante la inminente extinción de más pueblos indígenas en América Latina, provocada, a su juicio, por fallidas políticas medioambientales y culturales, el actual modelo económico extractivo y la violencia.

"Las políticas ambientales y culturales así como el modelo económico están contribuyendo a la extinción de las culturas indígenas en la región. Si no se adoptan medidas urgentemente van a terminar desapareciendo más pueblos", dijo en una entrevista con Efe la nueva presidenta del Fondo para el Desarrollo de los Pueblos Indígenas de América Latina y el Caribe (Filac).

Cunningham mencionó que en la Amazonía de Brasil hay 350 pueblos indígenas y 200 de ellos tienen menos de 50 hablantes, "lo que quiere decir que van a desaparecer"; mientras que Colombia, según la Corte Constitucional, tiene más de 30 de estas comunidades en riesgo de extinción.

Con motivo el Día Internacional de los Pueblos Indígenas, la líder miskita afirmó que esa amenaza está vinculada a "la brecha" entre los derechos adquiridos y los implementados, la violencia en la región y al modelo económico basado en la extracción.

"El 30 % de los terrenos concesionados para minería, agroindustria y otros megaproyectos es ancestral y eso está llevando a la expulsión de los indígenas de sus territorios", agregó la también expresidenta del Foro Permanente para las Cuestiones Indígenas de las Naciones Unidas.

Cunningham achacó el problema a la falta de seguridad jurídica de los territorios indígenas, donde no se les permite implementar su propio modelo de desarrollo, y a las fallas en la aplicación del consentimiento informado y de consulta.

"Si bien hay leyes que lo reconocen en Perú y en Bolivia, en la práctica se aplica muy poco. Hay casos muy dramáticos como Guatemala, donde ante la cantidad de concesiones mineras en el norte del país, los indígenas hicieron sus propios mecanismos de consulta, pero no fueron reconocidos por el Estado", sostuvo.

En cuanto al cambio climático, la activista mostró su preocupación por el problema en sí y por las soluciones: "Energía limpia significa hablar de hidroeléctricas o plantas eólicas y estas se instalan donde viven los pueblos indígenas, afectando su territorio".

A esto, indicó la activista, se suma la criminalización de la protesta y la violencia, especialmente en el Triángulo Norte de Centroamérica (Honduras, Guatemala y El Salvador) y en México, con lo que ha aumentado "el número de asesinatos y de detenciones de dirigentes indígenas, especialmente de mujeres".

"La mayoría de asesinatos se han producido en Honduras en Perú y en Brasil, donde hay una crisis latente en la Amazonía. Hay situaciones muy serias en Paraguay y Honduras, donde los pueblos indígenas están presionando para avanzar en el reconocimiento de sus territorios, y en México por la situación de violencia", añadió.

Por ello, Cunningham defiende que se diseñen planes de desarrollo que incluyan esa visión indígena y destaca las "buenas prácticas" en Nicaragua, Colombia, Chile y El Salvador en la elaboración conjunta de políticas.

"En Nicaragua hay un régimen de autonomías, en el que el Estado ha reconocido el derecho de los pueblos indígenas y de afrodescendientes y hubo demarcación y titulación de cerca del 30 % de territorio", explicó.

"En Colombia hay mecanismos que reconocen la autonomía en educación y salud, que esperamos que en el marco de paz se consolide" y en el norte de Chile hay "experiencias para que los indígenas se beneficien de los proyectos e inversiones mineras", señaló.

Respecto a su rol como presidenta del Filac, creado hace 25 años durante una Cumbre Iberoamericana y que cuenta con una composición paritaria entre pueblos indígenas y Estados, subrayó que se centrará en tres líneas: la concertación para reducir los conflictos, que suman unos 400 en la región, la economía indígena y la educación con equidad.

"Tenemos un capital inmenso: territorio, recursos, conocimientos, somos trabajadores, pero el modelo económico no nos permite salir de la pobreza", insistió.

"Y aunque el contexto es complicado y sombrío, también es un momento de oportunidad" para "ver el tema indígena no como un de atención a un sector vulnerable, pobre o desposeído, sino como una forma de fortalecer la gobernabilidad y un desarrollo inclusivo en la región". EFE

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