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El 2018, un año no muy bueno para la libertad de prensa europea

Según el Consejo de Europa, las amenazas en contra de los comunicadores en dicho continente se duplicó durante el año pasado.

El Consejo de Europa denunció este martes que el número de amenazas registradas contra la prensa se duplicó en 2018 en Europa, donde además cree que se está instalando una peligrosa impunidad hacia los crímenes cometidos.

El informe anual de su Plataforma para promover la protección del periodismo y la seguridad de los periodistas, donde colaboran doce ONG como Reporteros Sin Fronteras, advierte de que la libertad de prensa nunca ha sido tan frágil desde el final de la Guerra Fría en la década de 1990.

Los periodistas afrontan una creciente "obstrucción, hostilidad y violencia", recalca su balance, que pide acciones urgentes a sus 47 Estados miembros para revertir la situación.

La Plataforma destacó que en 2018 registró 140 casos, de los que la amenaza procedía del Estado en un 57 % de las veces.

Además, anotó una tendencia al alza en materia de abuso verbal o estigmatización pública, que a menudo utiliza las redes sociales para propagarse.

Su informe denunció que se ha permitido que la impunidad se convierta en "la nueva normalidad".

En 2018, la Plataforma seguía teniendo constancia de 17 asesinatos sin resolver. Solo el año pasado hubo "al menos" dos nuevos casos: el del periodista opositor saudí Jamal Khashoggi en Turquía y el del eslovaco Ján Kuciak.

Destacó que hasta el pasado 31 de diciembre había 130 periodistas detenidos en países miembros: 110 en Turquía, 11 en Azerbaiyán, cinco en Rusia y cuatro en Ucrania.

Añadió que, desde la instalación en Italia de la coalición populista en junio, ese país lidera el número de alertas recibidas, 13, junto a Rusia.

La Plataforma subrayó que se sigue deteniendo o encarcelando a reporteros de forma arbitraria, que la independencia de los medios públicos está siendo cada vez más socavada, que una legislación represiva erosiona la libertad de prensa o que la protección de las fuentes periodísticas está en juego.

Su informe recalcó que los periodistas "freelance" son especialmente vulnerables a la represión y alertó de que incluso en países tradicionalmente considerados ejemplares, como Dinamarca o Suiza, la libertad de prensa cada vez está bajo mayor presión.

La respuesta estatal a las alertas transmitidas, añadió, es demasiado baja.

"La libertad de expresión es crucial para el respeto del resto de derechos humanos y merece la mayor atención por parte de los Estados miembros. Este informe puede servir de base para el diálogo", concluyó el secretario general del Consejo, Thorbjorn Jagland, en una reacción al documento.