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El éxodo venezolano tiene en jaque al Gobierno colombiano

El éxodo venezolano tiene en jaque al Gobierno colombiano

Jean Carlos Rincón, 39, cineasta de Maracay, Aragua, Venezuela, vende bolígrafos en las calles de Medellín, Colombia. Foto: Juancho Torres - Agencia Anadolu

Este jueves, el presidente de Colombia, Juan Manuel Santos, anunciará las nuevas políticas de Estado para afrontar el masivo éxodo de venezolanos a Colombia, un fenómeno migratorio que tiene en jaque al país.

Para enfrentar esta ola migratoria, el Gobierno de Santos adelantó diferentes estrategias de control como las Tarjetas de Movilidad Fronteriza (documento que permite a los venezolanos movilizarse por el país sin pasaporte) y la aprobación del Permiso Especial de Permanencia (PEP), una credencial que le reconoce a los venezolanos el permiso de obtener empleo y seguridad social por 180 días.

Para hacer efectivo este documento, los venezolanos deben sellar su pasaporte en las oficinas de control migratorio, pero no todos los hacen.

Migración Colombia indicó que en 2017 unos 796.000 individuos estampillaron el PEP y solo 276.000 regresaron a Venezuela cuando venció su tiempo de permanencia.

Para hacer frente a esta situación, el Gobierno colombiano también habilitará en los próximos meses unos centros de atención humanitaria en la frontera donde se albergarán las personas que llegan desde Venezuela.

Pero a pesar de todos esos esfuerzos, el Estado colombiano no ha encontrado la manera de regular la crisis humanitaria que tiene desbordados los índices poblacionales de distintas zonas del país.

Los datos publicados por Migración Colombia exhibieron que los departamentos que agrupan la mayor cantidad de familias venezolanas son: Bolívar, Atlántico, Magdalena, Norte de Santander y Bogotá.

Estos territorios congregan a buena parte de los migrantes venezolanos que entraron por la frontera con pasaporte y a los que se quedaron viviendo de manera ilegal en Colombia.

Cabe decir que las cifras no oficiales hablan de una migración pendular (los que van y vienen por la frontera) de 1.000.000 de venezolanos por los 280 puestos fronterizos no oficiales, en el 2017.

En ese sentido, el director de la Pastoral Social de la Iglesia en Colombia y doctor en Ciencias Sociales de la Universidad Gregoriana de Roma, monseñor Héctor Fabio Henao, le dijo a la Agencia Anadolu que la forma para mitigar esta migración masiva depende de que “el Gobierno nacional logre que los venezolanos entren por los pasos establecidos legalmente para tener un control más eficiente".

Según Migración Colombia, la población de migrantes entre hombres y mujeres es equilibrada. El año pasado ingresaron a Colombia, por día, 2.000 personas: 51% hombres y 49% mujeres. Y tan solo en enero de 2018 hubo un movimiento de 248.854 personas originarias de Venezuela: 103.614 mujeres y 142.240 hombres.

Henao subrayó que del conjunto de migrantes venezolanos que abandonaron su país en los últimos años por la crisis social, el 40% son menores de edad. Niños que viven en la precariedad debido a la informalidad del trabajo de sus familias.

Al respecto, la iglesia informó que el año pasado atendió a unas 9.200 familias de Venezuela en la frontera y, debido al dinamismo migratorio en Cúcuta, se entregaron en un solo punto de abastecimiento unas 300.000 raciones de comida en los últimos 7 meses.

Henao aseguró que el desplazamiento humanitario de los venezolanos no le incumbe solo a Colombia, por lo tanto, las Naciones Unidas sellarán sendos pactos para mejorar las condiciones de los migrantes en el planeta.

Pactos globales migratorios de la ONU

Para enfrentar los fenómenos migratorios globales, la Organización de las Naciones Unidas (ONU) creará dos iniciativas importantes para proteger a los migrantes mundiales que se rubricarán a finales de 2018 en Oriente Medio: el Pacto Mundial sobre Refugio y el Pacto Mundial sobre Asilo Político.

Estas propuestas están en su etapa de elaboración y a mediados de año se tendrán los borradores. Con ellos, Colombia aprenderá a darle una respuesta integral a los refugiados que soliciten servicios de salud, educación, trabajo y vivienda.

Estos pactos van a actualizar las normatividades en los movimientos migratorios en todo el planeta y así “Colombia tendrá que cambiar su carácter de país expulsor de migrantes para transformarse en una nación receptora de gente que necesita refugio”, concluyó el director de la Pastoral Social de la Iglesia.

Dentro de esta corriente global aupada por la ONU, Colombia está llamada a actualizar su normatividad sobre migración para acondicionarse a la realidad mundial.