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El Reino Unido y la UE, más de 40 años de ambivalencia que acaban en divorcio

Durante las cuatro décadas que ha sido miembro de la Unión Europea (UE), el Reino Unido y la UE han tenido una relación ambivalente, con un euroescépticismo que ha llevado al "brexit", el divorcio que marcará las celebraciones del 60 aniversario del Tratado de Roma.

Viviana García

Londres, 21 mar (EFE).- Durante las cuatro décadas que ha sido miembro de la Unión Europea (UE), el Reino Unido y la UE han tenido una relación ambivalente, con un euroescépticismo que ha llevado al "brexit", el divorcio que marcará las celebraciones del 60 aniversario del Tratado de Roma.

El Reino Unido entró en la entonces Comunidad Económica Europea (CEE) en 1973 después de que el Parlamento británico aprobase el año anterior la Ley de Comunidades Europeas, bajo el mandato del conservador Edward Heath, un europeísta convencido.

Esa legislación de 1972 fue recibida con entusiasmo por un Reino Unido que atravesaba momentos económicos difíciles, pero que tendrá que ser derogada cuando el país salga de la UE, posiblemente en la primavera de 2019, una vez terminados los dos años de negociaciones.

En la década de los años setenta, el Reino Unido no ocultaba el entusiasmo por su participación en la CEE, como quedó plasmado en el plebiscito de 1975.

Pero ahora el "brexit", que el Gobierno británico espera activar antes de que termine marzo, es la culminación de más de cuarenta años de encontronazos entre la UE y el Reino Unido, que siempre primó su relación transatlántica con EE.UU. y nunca pareció sentirse plenamente parte del "continente".

El doctor en Políticas de la Universidad inglesa de Surrey Simon Usherwood dijo a Efe que el "problema básico" entre los británicos y la UE es que "ninguna de las dos partes se entendió".

"El Reino Unido piensa que la Unión Europea es solo (un bloque) de transacciones comerciales, mientras que la UE no entiende por qué el Reino Unido trata todas las cosas europeas como (si fueran) una amenaza", resaltó.

Pocos años después de que los británicos empezaran a formar parte del club europeo, las cosas empezaron a cambiar.

En 1979 llegaba al poder la conservadora Margaret Thatcher y con ella el país daba un giro en sus relaciones con la UE, especialmente en lo referente a la contribución británica.

Sumido en una profunda crisis económica, con un alza del desempleo y continuas huelgas, Thatcher empezaba a aplicar unas duras reformas que se reflejaron en la privatización de muchos sectores, entre ellos los importantes ferrocarriles.

Así, la "dama de hierro" empezó a mostrase más euroescéptica hasta que en 1984 se plantó ante sus socios europeos para renegociar el reembolso anual que recibe el Reino Unido, el "cheque británico", consistente en un sistema por el que la UE devuelve a Londres la cantidad no gastada de su aportación a los presupuestos, con el objetivo de compensar su menor uso de las ayudas agrícolas.

La dureza e intransigencia de Thatcher le reportaron beneficios en las urnas al ganar los comicios generales de 1987, su tercer mandato electoral, aunque pocos años después se enfrentaba a una rebelión interna en su partido que terminó con ella en 1990.

El Gobierno "tory" que le sucedió, el de John Major, también tuvo dificultades con Europa, especialmente por las fuertes presiones de la cada vez más poderosa ala euroescéptica de la formación.

Estas presiones forzaron a Major a negociar con firmeza con sus socios comunitarios, como fueron las conversaciones que llevaron a la firma del Tratado de Maastricht (1992), que consagró una moneda común y una mayor cooperación política.

Major obtuvo en Maastricht una cláusula de exención, conocida como opt-out (opción de quedarse fuera), por la que el Reino Unido no estaba obligado a entrar en la tercera fase de la Unión Económica y Monetaria (UEM) e implantar la moneda única europea (el euro).

Con los conservadores en el poder y las continuas intervenciones de Thatcher en los medios, a los que reiteraba "no, no" a Europa, las relaciones entre Londres y Bruselas fueron tensas.

La salida de los "tories" del Gobierno en 1997 y la llegada de los laboristas con Tony Blair, las relaciones mejoraron, lo que permitió que el Reino Unido ratificase en 2008 -con el laborista Gordon Brown en el Gobierno- el Tratado de Lisboa.

Ese tratado, para mejorar el funcionamiento de la UE, incluye el artículo 50, que detalla el procedimiento sobre la retirada de un país comunitario.

Pero el regreso de los conservadores al poder en 2010, con David Cameron como líder, hizo resurgir el sentimiento euroescéptico entre los miembros de su formación, algo un tanto compartido por ciertos sectores del Laborismo, como el actual líder Jeremy Corbyn, que ha sido crítico con la estructura de la UE.

Muy presionado por el ala euroescéptica, Cameron decidió convocar un referéndum europeo que, celebrado el 23 de junio de 2016, concluyó con el apoyo al "brexit". EFE