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Iberoamérica se vuelca con los Objetivos de Desarrollo Sostenible para todos

Iberoamérica se ha volcado desde un primer momento con los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), aprobados el 25 de septiembre de 2015 por Naciones Unidas, una agenda universal para todos los países del mundo y que es posible cumplir, según afirman en la Secretaría General Iberoamericana (Segib).

Macarena Soto

Madrid, 4 nov (EFE).- Iberoamérica se ha volcado desde un primer momento con los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), aprobados el 25 de septiembre de 2015 por Naciones Unidas, una agenda universal para todos los países del mundo y que es posible cumplir, según afirman en la Secretaría General Iberoamericana (Segib).

Así lo explica a Efe Martín Rivero, responsable del área de Cooperación Sur-Sur de Segib, quien celebra que esta agenda, "a diferencia de los ODM (Objetivos de Desarrollo del Milenio), está diseñada para todos los países".

Los ODS tienen el año 2030 como límite temporal para su cumplimiento y comprenden 17 objetivos y 169 metas, que pretenden acabar con la pobreza y erradicar el hambre, lograr un trabajo decente, fomentar el uso eficiente de los recursos, garantizar el acceso a energía sostenible o promover sociedades pacíficas.

Por su lado, los ODM tuvieron 15 años (2000-2015) para lograr ocho objetivos, entre los que también estaban combatir la pobreza o promover la igualdad, y otros mucho más específicos como eliminar el VIH, reducir la mortalidad en los niños menores de cinco años o lograr la enseñanza primaria universal.

"Mientras se avanzaba en los ODM, los países latinoamericanos estuvieron mucho más activos en la confección de la agenda de los ODS, y hay mucho más de los problemas, de las sensibilidades y de nuestras propuestas de solución en los ODS de lo que había en los ODM", comenta Rivero.

En ese sentido, el responsable de la Campaña de Acción de los ODS para Europa, Xavier Longan, coincide con Rivero y destaca que "la agenda de los ODS es mucho más compleja y transversal que la de los ODM".

Según cuenta Longan a Efe, la también conocida "Agenda 2030" da "un gran salto" para plantear "una agenda universal, que afecta a todos los países del mundo, con unos objetivos que han de cumplirse todos en todos los países".

"Se da un cambio trascendental con la anterior, donde siempre se identificaron los siete primeros objetivos para los países del sur, y el octavo era el único que afectaba a países de la OCDE y el único del que éstos se hicieron responsables", explica.

Los siete primeros objetivos se centraban en combatir el hambre, la mortalidad infantil y el VIH, así como en mejorar la salud materna y la igualdad de género, garantizar la enseñanza primaria universal y la sostenibilidad medioambiental, mientras que el octavo fomentaba una alianza mundial para el desarrollo.

Pese a que los Objetivos del Milenio estaban más dirigidos al sur, sobre todo África y Asia, América Latina "fue una de las regiones que más cumplió", subraya Rivero por su parte.

"Si bien muy pocos países de América Latina alcanzaron todos los ODM, en términos generales la región avanzó muchísimo en esa dirección -indica- porque había una agenda de desarrollo bien estructurada y una dirección política comprometida en llevarla adelante".

En ese sentido, dice que, tras este proceso, la cooperación iberoamericana puede compartir que "cumplir con los ODS es posible" y que se pueden obtener grandes objetivos si hay "una mínima coherencia en la estrategia de desarrollo que se quiere llevar para avanzar hacia una dirección".

"La actual agenda de los ODS es mucho más compleja y transversal de lo que era la de los ODM, por eso requiere de una coordinación intersectorial muy compleja en los países y unas políticas públicas que se han desarrollado mucho en América Latina y se vienen compartiendo en proyectos de cooperación sur-sur", agrega Rivero.

Una agenda en la que, afirma, ya está la cooperación de la región, caracterizada por ser horizontal y con una fuerte participación de los Estados del sur, rompiendo la tradición de tener un país del norte que es donante y uno del sur que es receptor.

"Esto no significa que no haya nada que hacer, pero está claro que las capacidades están. Desde Segib estamos estudiando la acumulación de proyectos de la ultima década que refleja anualmente el informe de Cooperación Sur-Sur en Iberoamérica e identificando dónde hay más capacidades en esta materia", finaliza. EFE