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Izquierda regional se juega su futuro en Ecuador, dice publicista de Moreno

El publicista brasileño Edson Barbosa, quien participó en la dirección de comunicación de la campaña que llevó al poder en Ecuador a Lenín Moreno, afirmó en una entrevista con Efe que buena parte del futuro de la izquierda latinoamericana se jugará en ese país andino.

Eduardo Davis

Brasilia, 20 jun (EFE).- El publicista brasileño Edson Barbosa, quien participó en la dirección de comunicación de la campaña que llevó al poder en Ecuador a Lenín Moreno, afirmó en una entrevista con Efe que buena parte del futuro de la izquierda latinoamericana se jugará en ese país andino.

"Tras la derrota de Cristina Fernández en Argentina, el caos en que se hundió Venezuela tras la muerte de Hugo Chávez y la confusión que hay en Brasil", la ajustada victoria de Moreno en las elecciones de abril pasado sitúa a Ecuador en el centro de "uno de los momentos de decisión claves en América Latina", declaró Barbosa.

Periodista, analista político y publicista con cuatro décadas de carrera, Barbosa consideró que Ecuador, tras diez años de gestión de Rafael Correa y ahora con la elección de Moreno, puede convertirse en una especie de "modelo", tal como lo fue para muchos el Brasil de Luiz Inácio Lula da Silva, que "finalmente no resultó".

En Brasil, en su opinión, los 13 años de Gobierno del Partido de los Trabajadores (PT), fundado por Lula y que siguió en el poder con Dilma Rousseff, destituida el año pasado, supusieron importantes mejoras sociales, que sin embargo no fueron garantizadas.

En Ecuador, en cambio, Barbosa señaló que los programas sociales impulsados por Correa fueron apuntalados con leyes que garantizan los recursos públicos que los financian, algo que no ocurrió en el Brasil de Lula y Rousseff y ahora amenaza su continuidad, en medio de una severa crisis fiscal y política.

Alertó, sin embargo, sobre las pugnas internas que existen en los movimientos políticos y sociales que sostienen al Gobierno de Lenín Moreno, forjados en alguna medida bajo la "mano fuerte" de Rafael Correa, un líder más ajustado a la imagen de "caudillo" que impera en muchos países de América Latina.

Según Barbosa, se trata de una base política "compleja", en la que conviven "intereses diversos" propios de los países de la región y en especial de la zona andina, entre los cuales identificó a los movimientos de izquierda clásica, la centroizquierda, los indígenas o los ecologistas, entre muchos otros.

Frente a ellos, también existe una oposición "articulada", más situada a la derecha pero que, así como los movimientos que apoyan a Moreno, está inmersa en una sociedad "que tiene una estructura de convivencia democrática garantizada y unos extraordinarios niveles de participación política" en todo el arco ideológico.

En ese marco, consideró que el talante conciliador de Moreno puede ser decisorio y un punto de "equilibrio" en el embate político que, en muchos de los países de América Latina, ha adquirido un carácter mucho más duro que dificulta el "necesario diálogo".

En ese sentido, citó la delicada situación de Venezuela, la cual sostuvo que "es un problema para toda América Latina y en particular para los países vecinos o con una relación más estrecha, como es el caso de Ecuador".

Barbosa también destacó la condición de parapléjico de Moreno, en una silla de ruedas desde 1988 debido a una herida de bala sufrida durante un asalto y que como vicepresidente de Correa impulsó planes de asistencia a los discapacitados, sobre todo de los estratos más pobres.

"Eso le ha dado a Lenín Moreno una sensibilidad enorme", indicó Barbosa, quien apuntó que ese aspecto del mandatario es casi como una "metáfora" de la "fuerza que existe en la fragilidad".

Moreno, según el publicista, como "primer presidente parapléjico de América Latina, es un grito de sensibilidad y una prueba de que la fragilidad que una persona pueda tener desde el aspecto físico no es una debilidad".

Sin embargo, agregó que para comenzar a medir la eficacia de su gestión habrá que "darle tiempo", pues Ecuador es un país en el que "como sucede con todo en los Andes, las cosas no van despacio, pero tampoco andan rápido". EFE

ed/mar/eat