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Juego de tronos en el Congreso: el cartismo barre a disidentes y opositores

El gobernante Partido Colorado dio un golpe de mano en el Congreso paraguayo al barrer a los titulares de las dos Cámaras, ambos opositores al presidente Horacio Cartes, que busca que su movimiento dentro del oficialismo obtenga el poder en las elecciones generales de 2018.

José María Hernández

Asunción, 20 jun (EFE).- El gobernante Partido Colorado dio un golpe de mano en el Congreso paraguayo al barrer a los titulares de las dos Cámaras, ambos opositores al presidente Horacio Cartes, que busca que su movimiento dentro del oficialismo obtenga el poder en las elecciones generales de 2018.

El cambio en el Legislativo, consumado la semana pasada, aupó como presidente del Senado al exmandatario Fernando Lugo (2008-2012), del izquierdista Frente Guasú y de nuevo en alianza coyuntural con el oficialismo, y a Pedro Alliana, presidente del Partido Colorado, como titular de la Cámara de Diputados.

Los perdedores de la contienda son el colorado disidente Hugo Velázquez, removido de la presidencia de Diputados, y Roberto Acevedo, del Partido Liberal, el mayor de la oposición, y hasta ahora al frente del Senado.

Velázquez estaba señalado por el oficialismo desde que este mes se presentó como precandidato del Partido Colorado para la Vicepresidencia en las elecciones de 2018, haciendo dupla con el senador colorado Mario Abdo Benítez, este como precandidato a la Presidencia en esos comicios.

Alliana, que jurará el 1 de julio como nuevo presidente de Diputados, ya había declarado que Velázquez no podía presidir la Cámara baja al desvincularse de Honor Colorado, corriente que domina ese hemiciclo y afín a Cartes, y haberse sumado a Colorado Añeteté, liderada por Benítez.

Y es que Velázquez y Benítez representan un desafío a la arquitectura diseñada por Cartes para las elecciones de 2018, apoyando a Santiago Peña como precandidato a la Presidencia y al gobernador de Itapúa, Luis Gneiting, a la Vicepresidencia.

En el Senado, el juego de tronos también tuvo como telón de fondo la lucha de poder en torno a esos comicios.

Su presidente, el liberal Acevedo se mantenía con el apoyo de los colorados disidentes, encabezados por Benítez, su antecesor en el cargo, y de la mayoría de senadores de su partido, hasta que el polémico proyecto de reelección presidencial rompió la baraja.

El 31 de marzo, 25 senadores, entre oficialistas, algunos liberales y del Frente Guasú, aprobaron ese proyecto en una votación que provocó la quema de parte del Congreso y la mayor crisis del Gobierno de Cartes.

Pese a que el proyecto fue desbaratado, tras la decisión de Cartes de no presentarse a una hipotética reelección presidencial, esa comunión de intereses se conservó y fortaleció la semana pasada, cuando Lugo fue elegido para reemplazar a Acevedo.

El escenario abre la incógnita de sí la presidencia de Lugo del Senado permitirá al Frente Guasú sacar partido político con banderas de la izquierda paraguaya como el impuesto sobre la soja que en principio son inconcebibles para el conservador Partido Colorado.

O si contará con el rechazo de la parte de la izquierda que ya cuestionó la actitud del Frente Guasú de respaldar a una formación en sus antípodas ideológicas en el proyecto de reelección presidencial, los primeros para posibilitar un mandato de Lugo y los colorados de Cartes.

Otra piedra de toque para el Frente Guasú y para el oficialismo que ha apoyado la mudanza en las dos Cámaras han sido los procedimientos empleados, que han vuelto a crispar el campo político.

Alliana fue elegido presidente de Diputados tras un cambio en el reglamento interno en el que se modificó el sistema de votación para la elección de la mesa directiva, que pasó de mayoría de dos tercios a mayoría simple.

El cambio incluía además acortar los períodos de mandatos de la mesa, hasta entonces de dos años, por lo que Velázquez fue removido a falta de un año de cumplido el plazo.

Y en el Senado, durante la votación, se registró una abstención y la ausencia de veinte parlamentarios que abandonaron la sala en señal de protesta, después de una sesión que se desarrolló con incidentes y agresiones verbales.

Unos procedimientos que algunos legisladores compararon con la tormentosa jornada parlamentaria del pasado 31 de marzo, la que antecedió a la ola de violencia de esa tarde, cuando los 25 senadores aprobaron el proyecto de reelección presidencial a puerta cerrada y en ausencia de los restantes. EFE