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La interminable lucha entre Hamás y Abás precipita el aislamiento de Gaza

La interminable disputa entre el movimiento islamista Hamás, que gobierna la Franja de Gaza, y el presidente palestino, Mahmud Abás, en Cisjordania, puede llevar al aislamiento del enclave costero y la creación de una entidad independiente que termine con la solución del Estado palestino, alertan los analistas.

Saud Abu Ramadán

Gaza, 11 ago (EFE).- La interminable disputa entre el movimiento islamista Hamás, que gobierna la Franja de Gaza, y el presidente palestino, Mahmud Abás, en Cisjordania, puede llevar al aislamiento del enclave costero y la creación de una entidad independiente que termine con la solución del Estado palestino, alertan los analistas.

"Si Abás insiste en esta política de incrementar la presión sobre Hamás, mientras aumenta el sufrimiento del pueblo de Gaza, y se aplican los acuerdos entre Mohamed Dahlan (rival del presidente palestino) y el movimiento islamista, creo que todo conducirá al desastre de la causa palestina", opina el analista político de Gaza Mustafa Ibrahim.

Con el objetivo de parar esta presión de Abás, una delegación de Hamás se reunió en junio pasado en El Cairo con oficiales egipcios y con Dahlan -expulsado del partido Al Fatah del presidente palestino- y alcanzaron varios acuerdos para costear la electricidad y los tratamientos médicos, además de la futura reapertura del paso fronterizo de Rafah, entre Egipto y la Franja.

"Durante los diez años de división (entre los palestinos), los argumentos están basados en si es primero el huevo o la gallina", declara también Talal Oukal a Efe, quien considera que, en la medida en que no cambien las actitudes y las agendas políticas, se "avanzará automáticamente hacia un completo aislamiento político y geográfico de la Franja de Gaza."

A pesar de los acuerdos de reconciliación palestina en Arabia Saudí, Catar y Egipto, los enfrentamientos han creado una profunda división política entre los dos rivales, agravada por las medidas sin precedentes que ha tomado Abás contra el enclave para presionar a Hamás.

El mandatario palestino comenzó reduciendo un 30 % los empleados públicos, al enviar a miles de ellos que habían trabajado durante más de quince años a la jubilación anticipada.

Además, se negó a pagar el combustible para la electricidad y a costear los servicios médicos y educativos.

La semana pasada, Hamás presentó una iniciativa para poner fin a la división interna entre Gaza y Cisjordania, mientras que 200 figuras palestinas independientes ofrecieron a Abás otra propuesta de reconciliación, que este rechazó.

Ambos planes piden el fin de la división; sin embargo, nada ocurre sobre el terreno.

El pasado sábado, Abás, en una reunión con líderes de Jerusalén Este, responsabilizó de nuevo a Hamás de la crisis humanitaria que viven los dos millones de palestinos de la superpoblada Franja.

"Mientras hay esta grave crisis eléctrica, Hamás alumbra sus túneles y las casas de los oficiales veinticuatro horas al día", declaró el mandatario palestino, quien insiste en mantener las medidas de presión financiera hasta que cedan el control de Gaza.

Hamás acusó al Ejecutivo de consenso de Ramala y a Abás por ignorar las necesidades del enclave, lo que considera que da la espalda a la población y contribuye a empeorar el bloqueo impuesto por Israel desde hace diez años.

"Algunas partes están interesadas en mantener la división interna para evitar el establecimiento de cualquier Estado palestino independiente, con Jerusalén oriental como su capital en el futuro", dijo el jefe del Ejecutivo palestino.

Abás destacó que, mientras Hamás no quiera desmantelar el comité de gestión de Gaza, continuará con su política de recortar la financiación mensual que costea la Autoridad Nacional Palestina (ANP).

"Rechazamos las amenazas de Abás. Insiste en castigar al pueblo de Gaza lo que significa que la aisla de Cisjordania y del resto de territorios palestinos", según el portavoz del movimiento, Hazem Qasem: "Sus duras medidas, tomadas contra el empobrecido pueblo gazatí, tendrán consecuencias en el día a día de la población", recalcó.

Los analistas temen que las medidas de Abás y los pactos entre Dahlan y Hamás, bajo los auspicios egipcios, puedan atraer la atención de Israel y Estados Unidos para "dilapidar la causa palestina e impulsar el establecimiento de un Estado palestino en Gaza con partes de la península egipcia del Sinaí".

"Esto es exactamente lo que Israel quiere para entorpecer cualquier futura solución que conduzca a un Estado palestino con su capital en Jerusalén Este", valora el especialista Ibrahim. EFE