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La Unión del Magreb Árabe se desintegra por el desinterés de sus miembros

Fatima Zohra Bouaziz

Fatima Zohra Bouaziz

Rabat, 17 ene (EFE).- La Unión del Magreb Árabe (UMA) está herida de muerte y al borde de la desaparición cuando al menos tres de sus cinco países integrantes han emprendido gestiones en busca de otras alianzas económicas con países del África subsahariana más allá de su espacio natural.

La alternativa que prefieren Marruecos, Mauritania y Túnez es la Comunidad Económica de Estados de África Occidental (CEDEAO), organismo integrado por 15 países del África del oeste y al que tocaron la puerta recientemente.

Si Marruecos está pendiente desde hace casi un año de una respuesta de adhesión como miembro de pleno derecho, Túnez ya tiene el estatuto de Estado observador.

Por su parte, Mauritania -el único de los tres países magrebíes que tiene una continuidad territorial con la CEDEAO- fue miembro fundador de esta comunidad económica en 1975 antes de abandonarla para involucrarse en el proyecto de la UMA, y recientemente manifestó su voluntad de retornar como miembro asociado.

La UMA fue creada el 17 de febrero de 1989 por Marruecos, Argelia, Túnez, Mauritania y Libia con el objetivo inicial de promover la libre circulación de personas, mercancías y capital, además de consolidar los "vínculos de fraternidad" entre los miembros.

No obstante, la organización magrebí -cuya secretaría general tiene su sede en Rabat y su presidencia está en Libia- lleva prácticamente congelada desde los años 90 debido a las desavenencias entre Rabat y Argel sobre el conflicto del Sáhara Occidental.

Desde su formación, la organización celebró seis cumbres, la última de ellas en 1994.

El analista mauritano Ahmed Salem cree que la organización magrebí ahora se encuentra "débil" porque sus miembros perdieron la voluntad de llevar a cabo intereses comunes.

"La UMA no ha podido dar pasos hacia adelante", dice Salem, y ahora brilla por su ausencia en los mayores conflictos de la zona: no ha llegado a aportar una iniciativa común a la crisis de Libia, una de las más graves de la región mediterránea y de toda África.

En materia de seguridad y lucha contra el terrorismo, Rabat y Argel no comparten ni un solo dato de sus servicios de inteligencia, pero sí lo hace cada uno de ellos con países europeos y africanos. Estos dos países -las grandes locomotoras del norte de África- mantienen sus fronteras terrestres cerradas desde hace 24 años.

Los miembros de la UMA tampoco comparten una visión común ni una estrategia para gestionar los flujos de refugiados o migrantes que transitan por sus fronteras o costas.

Además, no consiguieron una integración económica regional: según un reciente informe de la UMA, el comercio intermagrebí es de los "menos dinámicos" de África con un nivel de intercambio interno que oscila entre 3 y 5 % de las importaciones de los países miembros.

"Esto ilustra la fuerte fragmentación de las economías magrebíes. (Además), los logros en materia de libre circulación de personas son limitados y reversibles", rezaba el informe.

Varios observadores coinciden en que la UMA está en "muerte clínica", conclusión que ni siquiera los estadistas tienen empacho en disfrazar.

El rey Mohamed VI de Marruecos lo dejó claro en dos ocasiones en 2017. La última, el pasado noviembre, durante una cumbre entre la Unión Europea y la Unión Africana en Abiyán, cuando dijo: "Si la UMA hubiese existido seríamos más fuertes frente al reto migratorio". Y añadió, tajante: "Desafortunadamente la UMA no existe".

La misma postura la compartió el presidente mauritano, Mohamed Abdel Aziz, quien en una entrevista en 2015 con Le Point Afrique lamentó la ineficacia de la colaboración entre los países del Magreb en materia de seguridad preguntándose: "¿Qué hemos hecho con el Magreb? ¿Qué han hecho esos países por sí mismos?".

Así como Marruecos, Mauritania y Túnez, los observadores no descartan que Argelia también busque adherirse a la CEDEAO por los múltiples atractivos que ofrece: un mercado potencial de más de 300 millones de consumidores y una integración económica que avanza con éxito gracias a la eliminación de derechos de aduanas y de las restricciones comerciales entre los países miembros.

"La CEDEAO es una de las regiones más dinámicas del continente", dijo a Efe Mor Talla Kane, director de la Confederación Nacional de Empresarios de Senegal, quien no esconde sus reticencias hacia la eventual entrada de Marruecos y Túnez por la mayor competitividad de sus economías y su escasa afinidad cultural con el espacio centroafricano. EFE