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Las réplicas de armas de fuego pueden conllevar la cadena perpetua en China

La estricta legislación china sobre armas de fuego puede provocar que los propietarios de réplicas sean acusados de traficar y sentenciados a penas de cárcel, incluyendo la cadena perpetua para caos graves, recuerda hoy el Diario del Pueblo.

Pekín, 2 nov (EFE).- La estricta legislación china sobre armas de fuego puede provocar que los propietarios de réplicas sean acusados de traficar y sentenciados a penas de cárcel, incluyendo la cadena perpetua para caos graves, recuerda hoy el Diario del Pueblo.

La definición de armas de fuego que el Ministerio de Seguridad Pública chino elaboró en 2010 estipula que un arma de fuego es ilegal cuando puede disparar con una fuerza cinética de más de 1,8 julios por centímetro cuadrado.

El abogado Zhou Yuzhong, especializado en este tipo de casos, explica que esta cifra es un cuarto de lo regulado en Hong Kong y Macao (7), y once veces menor al umbral utilizado en Japón o Taiwán (20), y que a su vez es nueve veces más estricta que la utilizada anteriormente en la propia China.

Las armas que disparan con una fuerza inferior a 1,8 julios por centímetro cuadrado "apenas pueden dejar rasguños en la piel humana", asegura Zhou.

Las penas varían entre los tres años de cárcel por comprar un arma hasta la cadena perpetua o incluso la pena de muerte por traficar con más de veinte.

Uno de los afectados por la estricta legislación, el exjuez Lu Hongwu, considera que el Gobierno no comunicó públicamente el cambio de normativa, lo que determinó que "mucha gente se convirtiera en criminales sin saberlo".

Lu, que recibió una pena de tres años de cárcel (aunque de aplicación suspendida durante tres años) por tener dos pistolas de perdigones, puntualiza que "incluso los rifles que se utilizan en los parques de atracciones para tirar a los globos" pasaron a ser considerados armas de fuego ilegales.

El Diario del Pueblo recuerda el caso de Liu Dawei, un joven de 20 años cuyo sueño era alistarse en el Ejército, y que compró por internet 24 réplicas de armas a un vendedor de Taiwán y fue condenado a cadena perpetua porque 20 de ellas sobrepasaban el límite marcado por las autoridades.

"Disparadme con mis armas. ¡Me declararé culpable si sois capaces de matarme con ellas!", gritó Liu tras escuchar el veredicto de los jueces, que consideraban que había incurrido en un delito de tráfico de armas.

Actualmente, un tribunal superior está revisando una apelación presentada por la familia de Liu.

Un profesor de la Universidad de Ciencia Política y Derecho China, Ruan Qilin, afirma que la histórica tradición china de prohibir las armas de fuego tiene sus raíces en "el miedo de las autoridades a lo que puede suceder" si los civiles las obtienen fácilmente.

Sin embargo, el profesor apunta que los problemas no vienen del establecimiento del criterio para considerar ilegal un arma, sino de la falta de flexibilidad que presenta el derecho penal chino en su aplicación. EFE