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Manifestaciones en el conflictivo oeste de Birmania contra la etnia rohingya

Miles de personas se manifestaron hoy en el estado Rakhine, en el oeste de Birmania (Myanmar), contra Naciones Unidas y oenegés que, según denuncian, asisten a la minoría musulmana rohingya, en medio de tensiones en la región.

Bangkok, 13 ago (EFE).- Miles de personas se manifestaron hoy en el estado Rakhine, en el oeste de Birmania (Myanmar), contra Naciones Unidas y oenegés que, según denuncian, asisten a la minoría musulmana rohingya, en medio de tensiones en la región.

La turba, liderada por decenas de monjes budistas, discurrió por las calles de Switte, capital estatal, y otras 14 poblaciones entre fuertes medidas de seguridad tras el despliegue la semana pasada de soldados y la imposición parcial del toque de queda.

Varios asistentes a la marcha acusaron en sus pancartas a la Agencia de la ONU para los Refugiados (ACNUR) de "apoyar el terrorismo" por prestar ayuda a la minoría musulmana, no reconocida por las autoridades birmanas, atestiguó un fotógrafo de EPA, agencia participada por la Agencia Efe.

Las protestas, organizadas por varios grupos extremistas de fe budistas, exigen a los representantes de Naciones Unidas y otras organizaciones no gubernamentales "abandonar" Rakhine.

"Todas las oenegés internacionales debe ser expulsadas de Rakhine para salvaguardar la seguridad y erradicar las milicias armadas conformadas por indígenas de etnia bengalí", en referencia a los rohingya, apunta en un mensaje publicado en Facebook la Organización de Jóvenes de Arakan, uno de los promotores de la marcha.

Un destacamento de unos doscientos militares llegó el jueves a Sittwe destinado a asistir a la Policía en tareas de seguridad en Maungdaw.

En esta localidad, situada en la frontera con Bangladesh, el Ejército inició en octubre una operación de castigo tras el asalto atribuido a insurgentes rohingya contra la policía fronteriza en el que murieron nueve agentes.

La campaña militar llevó a al menos 74.000 rohingya a huir a Bangladesh y a varias organizaciones a denunciar numerosos abusos contra la población civil, incluidos asesinatos, violaciones y quema de casas.

La ONU denunció que esas acciones podrían considerarse crímenes de lesa humanidad y limpieza étnica, acusación que ha sido negada por el Gobierno birmano, que ha vetado la entrada al país a investigadores nombrados por el organismo internacional.

El nuevo despliegue militar fue realizado a petición del Partido Nacional de Arakan -en referencia a otra denominación de Rakhine- presentada directamente al jefe de las Fuerzas Armadas, Min Aung Hlaing, recogieron medios locales.

La solicitud se realizó una semana después de que las autoridades acusaran a supuestos insurgentes rohingya de matar a al menos seis campesinos budistas en esta zona, aunque estos lo negaron.

Más de un millón de rohingya viven en Rakhine, donde sufren una creciente discriminación desde el brote de violencia sectaria que causó en 2012 al menos 160 muertos y dejó a unos 120.000 de ellos confinados en 67 campos de desplazados.

Las autoridades birmanas no reconocen la ciudadanía a los rohingya, sino que les considera inmigrantes bengalíes, y les impone múltiples restricciones, incluida la privación de movimientos. EFE

nc/erm