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Primer aniversario de la protesta que ocupó el Parlamento taiwanés

Los participantes y simpatizantes del Movimiento de los Girasoles, una protesta estudiantil contra el acercamiento a China y la supuesta falta de transparencia y participación en la democracia taiwanesa, recuerdan hoy con numerosas actividades su primer aniversario.

Francisco Luis Pérez

Taipei, 18 mar (EFE).- Los participantes y simpatizantes del Movimiento de los Girasoles, una protesta estudiantil contra el acercamiento a China y la supuesta falta de transparencia y participación en la democracia taiwanesa, recuerdan hoy con numerosas actividades su primer aniversario.

El movimiento, capitaneado por estudiantes y académicos, ocupó el 18 de marzo de 2014 el Parlamento taiwanés y no lo desalojó hasta 23 días después, tras la promesa de que el Legislativo no refrendaría ningún acuerdo con China hasta después de pasar una ley de supervisión de los mismos.

Los estudiantes movilizaron el día de su salida del Parlamento a medio millón de personas que protagonizaron una manifestación por las principales arterias de la capital antes de converger en la sede legislativa.

La protesta fue "un evento inusitado que sacudió la sociedad taiwanesa, desconcertó al Gobierno y desaceleró las negociaciones y el acercamiento a China, y fue posible por años de desarrollo de movimientos sociales", dijo a Efe uno los expertos que más lo han estudiado, el politólogo Michael Cole.

También hay quien apunta a la desaceleración económica mundial que creó descontento entre jóvenes y pequeños empresarios, al ver recortadas sus perspectivas profesionales.

Pero también hay quienes creen que el acercamiento a China y el temor a perder los logros democráticos fueron el elemento principal de la protesta.

"El movimiento fue una respuesta al acelerado ritmo del acercamiento a China en los siete años pasados y supuso un claro frenazo, un punto de inflexión", dijo el profesor Tung Chen-yan, de la Universidad Chengchi.

Y el actual y carismático alcalde de Taipei, Ko Wen-je, que es partidario del movimiento, dijo hoy en su perfil de Facebook que "la revolución no ha tenido éxito aún, por eso los camaradas deben esforzarse más, pero su espíritu está vivo y ya han plantado las semillas".

Los principales dirigentes del movimiento, el estudiante universitario Chen Wei-ting y el investigador académico Huang Kuo-chang, dijeron hoy que había que enfrentarse al gobierno y "salvar al país" porque se han cometido muchas injusticias, como la construcción de la cuarta planta nuclear o la demolición de viviendas privadas para proyectos industriales.

Herederos de este movimiento, se han fundado en Taiwán dos formaciones políticas a favor de la democracia participativa y en contra de la colusión entre los intereses de las grandes empresas y el gobierno, el Partido Nuevo Poder, y el Partido Democrático Social.

El opositor Partido Demócrata Progresista (PDP), defensor de la independencia formal de Taiwán, también ha sufrido el impacto de este movimiento, al que apoyaron sus dirigentes y que cuenta con la simpatía de muchos de sus miembros.

La movilización política de estudiantes y grupos sociales también "se considera causa de la estrepitosa derrota del gobernante Partido Kuomintang (KMT) en las elecciones locales de noviembre de 2014", señalaron los comentaristas políticos Tang Chia-ling y Shih Hsiu-chuan.

No todos en Taiwán alaban a este movimiento y una amplia parte de la sociedad taiwanesa no considera que la ocupación del Parlamento fuera una actitud democrática y reprocha a los estudiantes su intento de acaparar toda la verdad política.

Unos 500 efectivos policiales custodian hoy el Parlamento para impedir que se produzca una nueva ocupación, mientras que numerosos movimientos sociales de Taiwán organizan actividades conmemorativas y manifestaciones.

En la mañana, unos 370 manifestantes dieron ocho vueltas en torno al parlamento en petición de que se apruebe una ley de supervisión de las negociaciones y acuerdos con China, utilizando la simbología bíblica de las puertas de Jericó, y con pancartas que pedían devolver el poder al pueblo. EFE