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Protesta en Río de Janeiro contra los 119 policías asesinados este año

Cerca de un centenar de personas se manifestaron hoy en la famosa playa de Copacabana de Río de Janeiro para pedir paz y protestar contra los 119 asesinatos de agentes de la Policía Militarizada en el estado este año.

Río de Janeiro, 15 nov (EFE).- Cerca de un centenar de personas se manifestaron hoy en la famosa playa de Copacabana de Río de Janeiro para pedir paz y protestar contra los 119 asesinatos de agentes de la Policía Militarizada en el estado este año.

Los manifestantes, en su mayoría familiares y amigos de los policías muertos, pidieron más esfuerzo en las investigaciones de las muertes de los agentes, porque muchas de ellas todavía no fueron esclarecidas.

Algunos de los participantes dejaron maniquíes con el vestido de la Policía Militarizada en el asfalto de la Avenida Atlántica, que rodea la turística playa de Copacabana.

"Que no sea como un calendario, que a lo largo del final del año se ponga a cero y empiece todo de nuevo. Queremos que baje a cero y no comience, que no prosigan todas estas muertes de policías, porque son hombres, jefes de familia. Tienen familias y familias aquí destruidas y otras que no consiguen rehacerse", explicó el pariente de un agente asesinado este año al portal G1.

El último agente de la Policía Militarizada de Río de Janeiro asesinado fue Eleonardo da Silva, quien este último domingo recibió dos tiros tras ser abordado por cuatro bandidos armados en Volta Redonda, municipio a unos 125 kilómetros de Río de Janeiro, la capital regional y segunda mayor ciudad de Brasil.

De los 119 agentes asesinados este año, 74 estaban fuera de servicio, 25 fallecieron mientras trabajaban y 20 eran reformados (cuando por lesión o incapacidad no están en la calle patrullando pero siguen formando parte del cuerpo).

Río de Janeiro, el estado más turístico de Brasil, vive una inusitada ola de violencia desde la celebración de los Olímpicos de 2016, agravada por la grave crisis económica que sufre la región.

La violencia se transformó en una multiplicación de los homicidios, que superaban los 4.000 hasta agosto, lo que obligó al Gobierno de Temer a enviar a unos 10.000 miembros de las Fuerzas Armadas para reforzar la seguridad en la región, con la perspectiva de que permanezcan en la ciudad hasta finales de 2018. EFE

bpr/lnm