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Romdhani: La gente ha perdido la esperanza de que la situación cambie

Natalia Román Morte y Javier Martín

Natalia Román Morte y Javier Martín

Túnez, 13 ene (EFE).- El presidente del Foro Tunecino por los Derechos Económicos y Sociales (FTDES), Massoud Romdhani, advirtió hoy de que los tunecinos han perdido la esperanza en el cambio y recordó al Gobierno que, más allá de la democracia, el pueblo pidió en 2011 algo que aún no ha logrado: justicia social.

En una entrevista concedida a Efe, el influyente activista señala que la frase cada vez más común en el país "con (el dictador, Zinedin el Abedin) Ben Alí se vivía mejor" es un peligroso indicio de que la única de las "primaveras árabes" que sobrevive se halla amenazada.

"La inflación no deja de crecer, los precios no paran de aumentar y el pueblo espera desde hace siete años, sobre todo en las regiones del interior, que la situación mejore. El problema no es sólo presupuestario, sino que la población está cansada", declara en su despacho.

"Durante la revolución no se reclamó sólo democracia, igualdad, transparencia, elecciones. Comenzó en las regiones interiores, allí estaban hartos del sistema liberal de Ben Ali que favorecía la corrupción y que ignoraba a una población que sufría una gran pobreza, desempleo, ausencia de infraestructuras", agrega.

Una precaria situación económica que analistas y activistas coinciden en que se repite en la actualidad y que ha hecho que desde que a principios de año, con la ampliación de los recortes y la austeridad, las calles vuelvan a hervir.

"Hay que tener también en cuenta que el mes de enero es, desde tiempos de (el expresidente Habib) Burguiba, un mes de manifestaciones por el descontento social contra el sistema liberal que no cesa de empobrecer a su población", advierte.

"Regiones como Thala, Kaserine o Sidi Bouzid (escenario de las protestas actuales) son las que hicieron la revolución y las que han pagado un alto precio. Thala tuvo 22 mártires en un solo día durante las manifestaciones de enero de 2011. Esperan que la revolución haga algo por ellos", agrega.

Al hilo de este argumento, Romdhani advierte de que estas zonas han cultivado "un sentimiento de ingratitud y de venganza" frente al Estado que les hace sensibles a los argumentos radicales.

"No hay un dolor tan agudo como el de sentir que uno no tiene futuro en su propio país y que todo lo que ha hecho no sirve para nada. (Ahora incluso) se suele oír en la calle que en tiempos de Ben Ali se vivía mejor", dice con pena.

El expresidente huyó a Arabia Saudí el 14 de enero de 2011 tras varias semanas de manifestaciones y disturbios en las calles que supusieron asimismo el florecimiento de las hoy en día asfixiadas "primaveras árabes".

"Túnez vive una situación económica catastrófica y los sucesivos gobiernos no han logrado rectificar el tiro. Lo han intentado a través del endeudamiento y el FMI, pero todos estos movimientos han causado más deudas aún sin mostrar un verdadero auge económico", analiza.

"La gente ha perdido la esperanza de que la situación cambie en Túnez. Si miras el porcentaje de adherencia de los jóvenes a los partidos políticos estos no sobrepasan el 2,7 %. Hubo una confianza al comienzo (de la revolución), pero desapareció tras ver que se trata del mismo modelo económico y la misma corrupción", añade.

Tampoco la actitud de los dirigentes parece haber cambiado, poco dados, al igual que Ben Ali, a escuchar las advertencias y la voz de la sociedad civil.

"El FTDES lidera un observatorio social, que es una especie de termómetro y que publica mensualmente un informe que envía al Gobierno para que éste entienda el grado de descontento en el país. En 2017 hubo 10.000 protestas sociales, el doble que en 2015", indica.

"Se lo comunicamos al jefe del Gobierno, al presidente de la República, al presidente del Parlamento, para decirles que la situación es catastrófica. La reacción fue ignorar o decir que se trata de la oposición, de extremistas o de delincuentes que salen a protestar", añade.

Un argumento que el Ejecutivo ha recuperado para justificar las protestas y enfrentamientos que desde hace una semana se suceden en el país, y contra el que Romdhani se rebela.

"Claro que hay delincuentes, pero no fueron ellos los que hicieron la revolución. Todos los tunecinos condenan esto. Quienes salen son licenciados en paro, la clase media que sufre la precariedad. Repiten el mismo discurso de tiempos de Ben Alí", critica.

"Somos un país a mitad de camino: la transición democrática puede triunfar o puede fracasar. Nuestro entorno, y la situación de los países vecinos, no nos invita a ser optimistas. Hace falta pedagogía, darles a los jóvenes esperanza y convencerles de que comprenden sus problemas", recomienda. EFE

jm-nrm/si