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Una ciudad iraquí se moviliza para expulsar a parientes de yihadistas del EI

Amenazas verbales y a punta de pistola y con incendios premeditados: los habitantes de la ciudad de Al Qayara, en el norte de Irak, se han puesto en pie de guerra para expulsar a los familiares de los terroristas del Estado Islámico (EI) después de haber sufrido tres años de ocupación.

Yáser Yunes

Mosul (Irak), 20 jun (EFE).- Amenazas verbales y a punta de pistola y con incendios premeditados: los habitantes de la ciudad de Al Qayara, en el norte de Irak, se han puesto en pie de guerra para expulsar a los familiares de los terroristas del Estado Islámico (EI) después de haber sufrido tres años de ocupación.

Los sucesos más graves se dieron en el pueblo de Hodod, que depende de Al Qayara, a 55 kilómetros al sur de Mosul, y donde varias casas de parientes de los yihadistas fueron incendiadas.

Centenares de personas furiosas, algunas de ellas con pistolas y otras armas ligeras, se manifestaron esta semana durante dos días consecutivos frente a las casas de los familiares de los terroristas para exigirles que se vayan del principal núcleo urbano de Al Qayara, ciudad de 135.000 habitantes.

La Policía dispersó a los manifestantes cuando entraron por la fuerza en varias casas, dijo a Efe el alcalde de la ciudad, Saleh Hasan Al Yaburi.

"Nosotros vivimos en una sociedad de tribus y la lengua de la sangre y la venganza está difundida", explicó Al Yaburi.

El alcalde asegura que se opone a la expulsión de centenares de personas, que de este modo tendrían que pagar por los crímenes cometidos por sus hijos, hermanos o padres.

Un vecino de la zona, Husein al Yaburi, dijo a Efe que no entiende la expulsión de sus vecinos como una venganza, sino como "justicia", ante la incapacidad del sistema judicial iraquí y del aparato de seguridad para castigar a los yihadistas por sus crímenes.

Este joven relató que su hermano fue ejecutado por el EI, lo que supuso un "despertar" de su conciencia y decidió tomar medidas contra aquellos que apoyaron a los terroristas.

Un miembro del Consejo Juvenil de Al Qayara, Jayri al Yaburi, también justificó la expulsión de los familiares de los yihadistas como una medida necesaria para "arrancar las raíces del grupo terrorista".

"No damos marcha atrás ni podemos regresar a la época del EI", comentó Al Yaburi, que recordó las ejecuciones de miles de inocentes llevadas a cabo por los terroristas durante tres años de ocupación.

Según cálculos de la alcaldía, en esta zona, al menos 450 personas fueron ejecutadas por el EI, en su mayoría policías, militares y funcionarios.

Las autoridades locales estiman que unas 1.800 familias de combatientes del EI residían en Al Qayara y cerca del 40 por ciento ya han abandonado la zona por estas presiones.

Otros muchos se disponen a emprender la marcha, porque este lunes venció un ultimátum de tres días impuesto por los vecinos de la ciudad.

En otras zonas de Irak, como las provincias de Saladino y Diyala, han ocurrido procesos de expulsión similares después de que las tropas gubernamentales lograran derrotar al EI.

Las tribus consideran que estos procesos son legítimos e incluso tienen una palabra para referirse a ellos: "yelua", explicó a Efe el investigador de asuntos tribales Abu Mazen al Lihibi.

Este experto advirtió de que la expulsión de las familias, "que no tienen culpa" de los crímenes del EI, puede generar "caos", enfrentamientos y la perpetuación de "la cultura de la venganza" en la mente de los niños que fueron obligados a dejar sus casas.

El experto legal Raduan Mahmoud dijo a Efe que las expulsiones violan la Constitución iraquí.

Subrayó que, si está comprobado que una persona fue combatiente del EI o apoyó activamente al grupo yihadista, se le puede aplicar la ley de terrorismo, pero no a sus familiares. EFE