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Con homenajes y banderas a media asta regresó a Ramiriquí patrullero asesinado en Tunja

Con rosas blancas, velas y oraciones fue despedido el uniformado. Su familia pidió justicia.

Con un nudo en la garganta y manteniendo la fortaleza, la comandante de la Policía de Tunja, coronel María Emma Caro, le dice a la comunidad del barrio Altos de Cooservicios, donde fue perpetrada una acción terrorista en la madrugada del 22 de octubre, que se va a recoger el cuerpo de su muchacho para llevarlo a Ramiriquí, con el fin que amanezca allá porque sus exequias van hacer en su pueblo de donde partió en busca de un mejor porvenir.

“Le voy a llevar el cuerpo a esos padres, lo quiero hacer personalmente”, se le quiebra la voz a la coronel Caro, mientras Manuel Hernández, habitante del barrio le consuela y le dice que en Boyacá siempre van a estar con las autoridades.

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Las banderas de Colombia y de la Policía Nacional se mantuvieron a media asta durante gran parte del día, y tres veces se escuchó el minuto de silencio: en la mañana en la plaza de Bolívar, en la tarde en el comando de la Policía y en la noche en la zona donde fue masacrado Jefferson Román Bolívar.

Los habitantes de una de las ciudades más seguras del país no salían del asombro, mientras miraban una tumba simbólica con velas, cirios, flores blancas y coronas en el parqueadero oscuro.

“Estamos muy tristes y aterrados con lo que está pasando en nuestra ciudad y esto nos enseña que debemos estar más alertas”, dice María Eugenia, otra habitante del sector.


Foto: Jorge Herrera (W Radio)

Los niños vestidos con ruana acudieron con velas y mensajes de aliento para las autoridades, dicen que no es justo que personas que garantizan la seguridad de la comunidad sean asesinados.

“Es feo que los estén asesinado porque simplemente ellos (policías) intentan protegernos”, dice una pequeña que se encuentra abrazada a su madre.

En el lugar continúa las oraciones de padre nuestro, ave marías y cánticos en memoria de la víctima.

El alcalde de Tunja, Pablo Emilio Cepeda trata de enviar un mensaje de tranquilidad a la comunidad, al tiempo que mira la foto a blanco y negro del patrullero que yace en medio de las velas y las flores. Dice que Tunja seguirá siendo una ciudad tranquila. 

Pero quien no se cansaba de exaltar la labor que venía desempeñando el patrullero Román Bolívar, era  la coronel Caro que recordaba que su uniformado deja una niña de dos años de edad.

“Tenía 27 años de edad, llevaba cinco años y 10 meses de servicio con la Policía (…) cuando perdemos la vida de un policía lo sentimos más”, dice.  

Recuerda que su patrullero fue abordado supuestamente para dar una información pero se le asesinó a sangre fría. “Un auxiliar bachiller estaba con él pero se salvaguardo porque el asesinado patrullero le había dicho que estuviera alerta”.


Foto: Jorge Herrera (W Radio)

Ante este hecho el gobernador de Boyacá, (e) Ramiro Barragán, pedía a la Policía y al Ejército mantener la alerta en los 123 municipios del departamento y ofrecía 50 millones más de recompensa para un total de 100 millones por información de los responsables del hecho criminal que además dejó incinerados cuatro vehículos de la Policía.

Es una acción atípica en una ciudad como Tunja, insiste el coronel Omar Zapata, comandante de la primera brigada del Ejército quien dice que 200 soldados adelantan un plan candado con la Policía para dar con los cuatro sospechosos que cometieron la acción terrorista y que se movilizaban en un vehiculo Sprint y una motocicleta. Lo que llama la atención es que tres artefactos no fueron detonados.

“No descartamos que sea el Eln por el tema de los explosivos y la estamos corroborando. No solo fueron las cargas que explotaron, el equipo de la Policía desactivaron tres artefactos tipo artesanal”, dijo el coronel Zapata.

Xiomara Silva, prima de la víctima, cuenta que desde que era muy pequeño Román Bolívar mostró nobleza, alegría, humildad y buen hijo. “Se llevan una gran persona”.     

“Pedimos justicia que se aclaren los hechos porque él solo quería sacar adelante su familia”, dijo.

El féretro sale de la funeraria San Francisco, ubicada en el centro de Tunja, con la bandera de Colombia en la parte superior y allí se va en una carroza hacía Ramiriquí en medio de los lamentos de su familia.