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Egipto reabre el Museo de Malaui como símbolo de preservación del patrimonio

Tres años después de haber sido atacado y saqueado, el Museo de Malaui, en la provincia egipcia de Minia, ha recuperado su tímido esplendor, con cientos de piezas nunca antes expuestas al público y con el objetivo de promover el legado histórico y cultural de esta región del valle del Nilo.

Francesca Cicardi

Malaui (Egipto), 23 sep (EFE).- Tres años después de haber sido atacado y saqueado, el Museo de Malaui, en la provincia egipcia de Minia, ha recuperado su tímido esplendor, con cientos de piezas nunca antes expuestas al público y con el objetivo de promover el legado histórico y cultural de esta región del valle del Nilo.

En agosto de 2013, el museo fue asaltado y destrozado, así como la mayoría de sus piezas, en el marco de los disturbios que estallaron en varios puntos del país tras el desalojo violento de las acampadas islamistas de El Cairo, en las que murieron cientos de seguidores del expresidente Mohamed Mursi.

Casi la totalidad de los objetos que componían la colección -1.049 de 1.089- desaparecieron y, a día de hoy, las autoridades han podido recuperar más de 650, tal y como explicó a la prensa el ministro de Antigüedades, Jaled al Anani, en la inauguración del museo.

En sus vitrinas, hay ahora un total de 944 piezas, pertenecientes a la antigua colección y también procedentes de los almacenes arqueológicos de Minia, detalló Al Anani, el cual destacó el recorrido histórico que presenta el museo, desde los faraones hasta la llegada del cristianismo y posteriormente el islam, pasando por el periodo grecorromano.

"La reconstrucción del museo es un éxito y una victoria de Egipto frente al terrorismo", aseguró Al Anani, en referencia a la guerra emprendida por las autoridades contra los Hermanos Musulmanes, derrocados en julio de 2013 y declarados grupo terrorista a finales de ese año.

El titular subrayó que este es un claro mensaje: "Estamos dispuestos a preservar el patrimonio" de Egipto, a pesar de los ataques.

Los considerables destrozos que sufrió el edificio han sido borrados por manos de pintura color crema en el exterior y azul oscuro en el interior, y el museo presenta ahora un aspecto moderno y cuidado.

Esta limpieza de cara costó 10 millones de libras (aproximadamente un millón de euros/1,1 millones de dólares), financiados en parte por la cooperación internacional.

"Es una nueva idea de museo, cuenta la historia de las raíces de Malaui y de Minia", explicó a Efe Tarek Sayed Taufiq, director general del Gran Museo Egipcio, que está previsto que sustituya en el futuro al actual Museo Egipcio de El Cairo.

"Los visitantes podrán entender la historia de Malaui a través de 5.000 años, paseando por estas tres galerías", añadió Taufiq, el cual destacó el rico pasado de la región.

Entre las piezas de más valor, se encuentran los sarcófagos de madera, típicos de la zona, y la estatuilla de la hermanastra del faraón Tutankamón, que fue robada en agosto de 2013 y encontrada pocos meses después en el popular zoco de Jan al Jalili, en la capital egipcia.

Esa y otras piezas fueron restauradas, y lucen hoy en la exposición sencilla y didáctica del museo, en el primer piso del mismo, mientras que en el segundo piso hay espacios para conferencias y talleres.

"El museo busca educar a la comunidad local", aseguró a Efe Ilham Salah, directora de Museos del Ministerio de Antigüedades, y agregó que en el marco del proyecto habrá talleres de artesanía para revivir las tradiciones, así como actividades para colegios y universidades.

El foco es por tanto más local que global, subrayó la encargada, que deseó al mismo tiempo que Minia vuelva a ocupar su lugar en el mapa de las atracciones turísticas.

Para ello, otro museo está siendo construido en la capital de la provincia, dedicado al reinado del faraón Akenatón, que impuso por primera vez un credo monoteísta durante la XVIII dinastía (1.570-1.293 a.C.) en adoración al dios del sol, Atón.

El Ministerio de Antigüedades espera atraer a algunos visitantes hasta esta remota zona del valle del Nilo, ubicada a unos 300 kilómetros al sur de El Cairo, donde los turistas extranjeros no suelen aventurarse por motivos de seguridad y también por su lejanía de las principales ciudades monumentales.

Desde el auge de grupos islamistas radicales en los años 90, los no egipcios necesitan para transitar y alojarse en Minia de un permiso y de una escolta de la Policía turística.

Durante la ola de violencia de agosto de 2013, tras el golpe de Estado contra Mursi, las comisarias, edificios públicos e iglesias fueron blanco de ataques.

Pero un pasado glorioso ha dejado en Minia destacados sitios arqueológicos, como el de Hermopolis, ciudad dedicada al dios faraónico Tot y posteriormente al griego Hermes, o Tel al Amarna, donde estableció su capital Akenatón. EFE

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