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El traje tradicional español se cita con Víctor Hugo en París

El traje tradicional español, que nutrió el arte de grandes de la moda como Balenciaga, luce a partir de hoy su erudita sabiduría y su enorme variedad en la Casa de Víctor Hugo de París, un lugar muy especial dada la hispanofilia del autor de "Torquemada", "Los Miserables" y "El rey se divierte".

París, 20 jun (EFE).- El traje tradicional español, que nutrió el arte de grandes de la moda como Balenciaga, luce a partir de hoy su erudita sabiduría y su enorme variedad en la Casa de Víctor Hugo de París, un lugar muy especial dada la hispanofilia del autor de "Torquemada", "Los Miserables" y "El rey se divierte".

Organizada por el Museo de la Moda de París, el Palacio Galliera, la muestra "Costumes espagnols entre ombre et lumière" (trajes españoles entre luz y sombra) reúne hasta el próximo 24 de septiembre cuarenta conjuntos excepcionales procedentes del Museo del Traje de Madrid, uno de los mejores del mundo en su género.

"Es el 1 % de su colección", subraya el comisario y director de Galliera, Olivier Saillard, quien lejos de todo folclore y cliché quiso mostrar aquí la relación con la moda de esta valiosa herencia.

En Francia, la moda "puede apoyarse en la alta costura y en España en esta forma muy erudita" y diversa, en esa "otra costura", resalta al comentar con los medios el legado de esos trajes de finales del XVIII a principios del XX, su virtuosismo, su corte, la calidad de sus materias primas y su vocación de eternidad.

Para ilustrarlo, centró su primera sala en la imponente capa parda de Zamora, seguida de exquisitas creaciones adornadas con bordados, pasamanerías, joyas, delantales, medias, fajines, corsés o mantillas; la mayoría aptas para grandes ocasiones, fiestas y ceremonias, algunas para la labranza y la vida cotidiana.

El traje de Alosno (Huelva); el de gonella de Ibiza; la lagartera de Toledo; la sobria cobijada de Vejer de la Frontera (Cádiz), y el enjoyadísimo vestido de novia de La Alberca, en Salamanca, son algunos de los modelos que por primera vez pueden verse en París, junto con otros de Canarias, Cataluña, Valencia o Extremadura.

El broche final quedó en manos de un conjunto navarro, sendos modelos del Alto Aragón y del majismo madrileño y una serie de cinturones, joyas y fastuosos e historiados sombreros.

Fruto de un "flechazo" por ese arte que se creaba e innovaba de manera casera -donde Saillard ve "más alta costura que en muchas piezas que se tienen oficialmente por tales"- la muestra aspira a "resaltar los oficios de arte cotidianos" que lo hicieron posible.

Los trajes dialogan entre sí y también con una selección de fotografías que ilustran su uso, obra del ingeniero, fotógrafo y etnólogo José Ortiz Echagüe (1886-1980), apenas conocido en Francia.

A esta exposición dentro de la exposición, se suma en otras salas un diálogo entre ciertos "recuerdos de viaje" de Hugo (1802-1885), con grabados de Goya y Delacroix; y, junto a su poema "La rose de l'infante", un retrato de "La infanta Margarita según Velázquez" frente al de su adorada hija Leopoldina, a quien perdió muy joven.

En las escaleras de la mansión cuelgan fotos de actores y decorados de dramas románticos como "Hernani" y "Ruy Blas", cuya acción el poeta situó en ese país que podía devolverle su infancia y convertirle de nuevo en aquel "chiquito francés" que fue un día.

El dramaturgo mantuvo con España una relación particular por ser hijo de un general bonapartista que durante la invasión francesa defendió las posiciones de José I en las provincias centrales, luchó contra sus guerrillas y persiguió con especial ahínco pero sin éxito a uno de los héroes de la Guerra de la Independencia, El Empecinado.

El mismo José I -rey de España de junio de 1808 a diciembre de 1813- se ocupó personalmente de que la esposa y los tres hijos de su fiel Joseph Léopold Sigisbert Hugo se reuniesen con él al otro lado de los Pirineos, en un intento también fallido de unir a la pareja.

La muestra es el segundo capítulo de una temporada española promovida por el Museo Galliera -abierta en el Museo Bourdelle de París con un homenaje a Balenciaga (1895-1972) aún visible hasta el 16 de julio- y que concluirá en su sede a partir de octubre con la primera retrospectiva en Francia de Mariano Fortuny. EFE

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