Narrar la mejor música a través del mejor cine es una combinación ganadora a la que recurre Kevin MacDonald en "Marley", donde el autor de "El último Rey de Escocia " sigue los pasos de otros cineastas como Martin Scorsese, o Wim Wenders, que han buceado en los archivos de sus ídolos musicales.
De un tiempo a esta parte, muchos cineastas han preferido abordar a sus mitos a través de un género, el documental, que les convierte en privilegiados fans con acceso al material musical y personal de esas estrellas de la música hasta componer una historia más o menos oficial pero igualmente apasionante.
Así lo ha entendido Kevin MacDonald, realizador que deslumbró al público mayoritario con "El último Rey de Escocia" pero que, en realidad, ya había ganado un Óscar como documentalista en "Un día en Septiembre", sobre el mismo suceso histórico que luego inspiró a Steven Spielberg en "Munich".
En "Marley", maneja con gran talento dramático el material de archivo y enarbola un emocionante recorrido por la historia de Jamaica, por el arte como salvación y por un planteamiento vital ajeno a los cánones convencionales marcados por occidente.
El realizador italoamericano, acostumbrado a rubricar con su estilo sus obras de ficción, se pliega al material pre-existente y la convención de las entrevistas para alumbrar obras que no por ello dejan de ser puro cine.