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Mónica Echeverría lanza en Chile ácida crítica a conversos al neoliberalismo

Un crispante libro, a ratos íntimo y saturado de rabia contra personajes que derivaron desde el progresismo al neoliberalismo, presentó en Santiago la escritora y actriz chilena Mónica Echeverría, quien a sus 95 años aún se define como "anarquista" y "rebelde".

Valentina Bastías Atías

Santiago de Chile, 20 may (EFE).- Un crispante libro, a ratos íntimo y saturado de rabia contra personajes que derivaron desde el progresismo al neoliberalismo, presentó en Santiago la escritora y actriz chilena Mónica Echeverría, quien a sus 95 años aún se define como "anarquista" y "rebelde".

Un abarrotado Salón de Honor de la Universidad de Chile acogió la noche de este jueves el lanzamiento de "¡Háganme callar!", una obra que Echeverría define como "su último derecho a pataleo".

La obra es una mezcla de autobiografía, en la que recuerda con dolor su niñez burguesa y una crítica ácida y sin matices a los "conversos", un grupo de jóvenes soñadores que se despojaron de sus ideas libertarias de los 60 para abrazar al neoliberalismo actual.

"Escribí este libro desgarrador en un estado de ira, porque tenía la necesidad de acusar a algunos. En este país hay demasiados vendidos, tantos que podría haber hecho diez libros más", señaló Echeverría.

En 200 páginas, la reconocida intelectual y madre de la documentalista chilena radicada en Francia Carmen Castillo, entrevistó a ocho personajes de la vida pública, a quienes conoció en su juventud como líderes estudiantiles, gestores de la mayor revolución universitaria de Chile, y que ahora llama abiertamente "traidores".

Los emplazados por la también esposa del fallecido arquitecto, político y exrector de la Universidad Católica, que apoyó la reforma de los 60, Fernando Castillo Velasco, son José Joaquín Brunner; Enrique Correa; Jaime Estévez; Fernando Flores; Óscar Guillermo Garretón; Eugenio Tironi; Max Marambio, y Marcelo Schilling.

Los mencionados se desempeñaron en Chile como ministros o altos cargos de los gobiernos posteriores a la dictadura de Augusto Pinochet (1973-1990), de la que fueron férreos opositores, pero ahora "enarbolan las banderas del modelo neoliberal, abrazando la práctica del lobby y la negación de sus antiguas convicciones de izquierda", según la autora.

Además de una abultada crítica a los "bandidos" de la sociedad, Echeverría plasmó en esta obra las historias más íntimas de su "desgraciada" infancia, en el seno de una oligarquía abarrotada de dinero, de educación en Europa, viajes frecuentes y sin embargo "horrible" y "espantosa", como ella la define.

"Este es un Chile de dos mundos, que no puede seguir existiendo. Somos un país que todavía no es feliz, donde necesitamos dar varios pasos más, faltan más leyes en favor de la igualdad, de la salud; hay otro país que socorrer, más allá del que ven los turistas", declaró la autora en un salón atestado de admiradores y amigos.

Echeverría dedicó su escrito al médico Miguel Ángel Solar, líder de la revolución estudiantil de 1967, que "podría haber tenido todo el dinero, pero prefirió seguir siempre con los más humildes".

Para la editorial Ceibo, esta obra evoca a la perfección "el grito desgarrador de una niña que desquiciaba a los adultos".

"Es el chillido agudo y desafiante que obligaba a la familia de Mónica Echeverría a cerrar las puertas de los dormitorios en una de las grandes casonas que habitaban; en una infancia acomodada y llena de privilegios de principios del siglo pasado".

La autora nació en una familia aristócrata chilena en 1920, y vivió en Francia hasta los ocho años, para luego volver a Chile a terminar su enseñanza en un colegio católico y estudiar pedagogía en castellano en la Universidad de Chile.

A raíz del golpe militar contra el presidente socialista Salvador Allende en 1973, Echeverría y su esposo viajaron a Inglaterra para integrar el cuerpo de docentes de la Universidad de Cambridge, y vuelven a Chile en 1978.

Como amante del teatro y la cultura, fundó el Teatro Ictus y el Centro Cultural Estación Mapocho, además de escribir una serie de obras como "La tertulia de los dos hermanos" e "In Vitro"; y las infantiles "Las aventuras del gallo Quiquiriko"; "El círculo de tiza encantado"; "Guatapique", entre otras.

Entre sus libros publicados destacan "Insaciables" (2012); "Yo, Violeta" (2011); "Krassnoff: Arrastrado por su Destino" (2008); "Cara y Sello de una Dinastía" (2005); "El Vuelo de la Memoria" (2002); "Difícil Envoltorio" (2000); "Crónicas Vedadas" (1999); "Agonía de una Irreverente" (1996); "Antihistoria de un Luchador" (1993). EFE