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Palou rescata en "Tierra Roja" lado humano del expresidente Lázaro Cárdenas

La imagen del expresidente Lázaro Cárdenas leyendo cuentos a su hijo a la hora de dormir es quizás la más humana de la novela "Tierra Roja", en la que el escritor Pedro Ángel Palou desvela el lado humano de uno de los políticos mexicanos más importantes del siglo XX.

Gustavo Borges

México, 19 oct (EFE).- La imagen del expresidente Lázaro Cárdenas leyendo cuentos a su hijo a la hora de dormir es quizás la más humana de la novela "Tierra Roja", en la que el escritor Pedro Ángel Palou desvela el lado humano de uno de los políticos mexicanos más importantes del siglo XX.

"Yo quería recuperar al padre tierno que se sube al cuarto de su hijo Cuauhtémoc a leerle cuentos y llora con él", cuenta en entrevista con Efe Palou al referirse al exmandatario mexicano fallecido hace hoy 46 años.

En marzo de 2013, horas antes de cumplir 47 años, Palou comenzó el trabajo de investigación sobre la vida de Cárdenas, el presidente mexicano recordado por haber llevado a cabo la expropiación petrolera e impulsado la reforma agraria y la nacionalización de los ferrocarriles.

Con una prosa directa que invita a la lectura, Palou dividió la obra en tres capítulos "Antes", "Ahora" y "Después".

"El 'Antes' tiene el año 1932 como eje pero se va a la infancia de Cárdenas, el 'Ahora' es nuestro pasado y habla del sexenio (1934-1940) en el que el General gobernó y el 'Después' se refiere a 1961 y a su relación con la Revolución cubana", explica.

Después de leer la biografía que Fernando Benítez escribió sobre Cárdenas, de haber accedido a sus diarios y de haber realizado numerosas entrevistas, Palou dejó listo el relato novelado de un Cárdenas, que al inicio de su mandato da la imagen de se un títere de Plutarco Elías Calle y meses después expulsa del país al "Jefe Máximo" y muestra que el pacifismo no está peleado con el temple.

"Fue un personaje absolutamente irrepetible con escasa formación educativa, que no terminó ni la primaria; se formó en la Revolución y luego, gracias a su maestro Francisco Mújica" amplió su educación, cuenta.

Palou estudió su doctorado en Michoacán, donde Cárdenas fue gobernador, pero tenía borradas algunas historias claves del general.

Al estudiar para la novela refrescó parte de su vida y se percató que el político utilizó su mandato a nivel estatal como laboratorio para lo que después hizo como presidente.

En Michoacán "organiza a los obreros, reparte la tierra, frena el conflicto con la Iglesia y con el tiempo deja de ser un soldado para convertirse en un estadista", explica el escritor, jefe del departamento de Lenguas Romances de la Universidad de Tufts, en Boston (Estados Unidos).

"Tierra Roja" es quizás el libro de mejor acabado de la saga de novelas históricas que Paolu inició hace años sobre personajes de México y que incluye una trilogía sobre Emiliano Zapata, José María Morelos y Cuauhtémoc, el último tlatoani mexica, además de obras sobre el expresidente Porfirio Díaz y el rebelde Pancho Villa.

"Esta fue más difícil que las otras por lo cercano en el tiempo, no fue lo mismo novelar a Zapata o a Morelos que al arquitecto del Estado mexicano contemporáneo, con un hijo vivo", dice al referirse a Cuauhtémoc Cárdenas, quien en 1988 estuvo a punto de ser presidente de México.

La historia, que Palou dedica a su amigo Ignacio Padilla, fallecido en agosto pasado, tiene una parte de ficción que le da un valor agregado a la obra, con una relación entrañable entre el periodista "Güero" Téllez, dedicado a la crónica roja, y el policía Filiberto García, quien Pedro Ángel rescató de la novela negra "El complot mongol" de Rafael Bernal.

Las conversaciones entre los dos amigos dan pistas del ambiente de intrigas de los enemigos de Cárdenas y acerca de la vida social del México de la primera parte de siglo.

Aunque Lázaro Cárdenas es uno de los presidentes más queridos de la historia de México, en su trabajo Palou trató de ser imparcial, consultó a los detractores del político y retrató al ser humano, alguna una vez acompañado por el periodista estadounidense Waldo Frank, quien escribió: "El general sabe escuchar como pocos. Cuando escucha a veces sonríe, otras llora".

"El novelista tiene obligaciones distintas a las del historiador; yo traté de encontrar al hombre detrás de la figura casi hierática de Lázaro Cárdenas, que está en el panteón laico mexicano casi a la altura de Benito Juárez", explica.

"A ningún otro presidente llamamos con un apelativo cariñoso como 'Tata', que viene del pueblo", destaca Palou al referirse a su joya histórico-literaria. EFE

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