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"Los reyes vagabundos", la dupla circense que conecta el absurdo con Vivaldi

Un violín, una trompa, un kilo de paja y un puñado de rosas son los elementos que acompañan a "Los reyes vagabundos" en "Concierto para dos payasos", una obra que combina el teatro del absurdo con piezas emblemáticas de música clásica sin mediar una sola palabra.

Carlos Meneses Sánchez

Sao Paulo, 20 jun (EFE).- Un violín, una trompa, un kilo de paja y un puñado de rosas son los elementos que acompañan a "Los reyes vagabundos" en "Concierto para dos payasos", una obra que combina el teatro del absurdo con piezas emblemáticas de música clásica sin mediar una sola palabra.

"Esto no es como uno se imagina. La música es el pretexto para entrar en juego y relación con el público", asegura en una entrevista con Efe Julia Moa, quien forma pareja artística con Igor Sellem desde hace casi una década.

Moa, natural de Zúrich (Suiza), interpreta en "Concerto para deux clowns" a una reina virtuosa del violín con aires de grandeza a la que le encanta recibir los elogios de un público que vive, en poco más de una hora, un ramillete de emociones.

Todo ello sin que se pronuncie una sola palabra durante el espectáculo, que se despide de Sao Paulo en el marco de una gira mundial que ahora les llevará a los Países Bajos para retornar a Brasil en agosto con motivo del Festival Internacional de Londrina.

Su humilde siervo, en la piel de Sellem, de París, está obnubilado por la presencia de la soberana, a la que intenta agradar -y en ocasiones boicotear- por todos los medios hasta el punto de tirarle rosas haciendo creer que son de los espectadores.

"Nos gustó esa tensión de la jerarquía entre el rey y el vagabundo, tan criticada en el día a día, pero que en el juego del 'clown' es muy interesante y nos da mucha dinámica", explica Moa.

Los dos poetas en acción destruyen la cuarta pared haciendo partícipe a los asistentes de un rescate imaginario con un repertorio de acrobacias y mímicas que entremezclan con la interpretación de piezas de Vivaldi, Strauss o Bach.

"El espectáculo es como un trío entre los dos y el público", bromea la artista, que bebe de corrientes como la que inició el payaso suizo Grock a comienzos del siglo XX.

A diferencia de los conciertos académicos, donde el violinista mira una partitura y es guiado por un director de orquesta, Mora se atreve a tocar el presto del verano de las "Cuatro Estaciones" de Vivaldi boca abajo, mientras su lacayo le da vueltas sobre los hombros.

"La primavera" la interpreta erguida en la estrecha funda de su violín, al tiempo que impide a su compañero de aventuras subirse en lo alto de la maleta de bártulos que carga consigo, donde hay mucha paja que vuela sobre la platea y una trompa que toca de cuando en cuando junto con una trompeta.

"Uno trabaja con lo que sabe hacer. Yo empecé en la música clásica desde chiquitita con cuatro años y para nosotros la música es el pretexto", recuerda Moa, que a los ocho ya se sabía al dedillo el concierto en La menor de Vivaldi.

Sin embargo, su inquietud y ganas de moverse le hizo estudiar danza teatro en la Escuela Superior AHK de Amsterdam y en las escuelas de circo de Buenos Aires y San Francisco.

A partir de ahí, toda una carrera de espectáculos callejeros, cabarés y compañías de circo que enterraron temporalmente su destreza con el violín.

Lo retomó años después en pleno proceso sobre la construcción de su propio payaso, una nueva identidad que se materializó cuando creó con Sellem la compañía "Les Rois Vagabonds" y desarrollaron la obra en 2010.

"Teníamos esa cosa de vagabundo pero al mismo tiempo nos sentíamos como reyes, como un privilegio de poder vivir de nuestra profesión", expresa.

El espectáculo, que recibió el premio del público 2013 del festival OFF de Aviñón (Francia), hizo parte de la edición de este año del Festival Internacional de Circo de Sao Paulo y seguirá de gira este segundo semestre por, además de Países Bajos y Brasil de nuevo, Ecuador y Francia.

Moa espera que la obra ayude a reducir la ola de "individualismo" que ha separado a la sociedad en los últimos años y se ha materializado con la aparición de líderes mundiales que abogan por el extremismo.

"A lo que yo aspiro con este espectáculo, con el 'clown', es a que se creen vínculos entre las personas más allá de ideologías personas o naciones", afirma la artista. EFE

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