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A Julieth una cárcel le cambió la vida sin estar presa

A pesar de que Julieth visitaba cárceles de Colombia a diario por trabajo nunca imaginó estar presa en una de ellas

A Julieth una cárcel le cambió la vida sin estar presa. Foto:

Por María Fernanda López Fernández

Julieth siempre ha hecho hasta lo imposible por sacar adelante a sus hijos, por esto en cada situación positiva o negativa que le pone la vida intenta buscar la manera de ayudar a su familia. En ese camino su tío quedó preso en la cárcel La Modelo de Bogotá y ella comenzó a visitarlo seguido, por eso la conocieron muchos otros presos y personal del INPEC.

 Así comenzó un trabajó que duró más de 10 años y que le cambió la vida para siempre. Julieth y su mamá comenzaron a llevar comida no solo para su familiar sino también para otros presos a los que sus familiares no podían visitar frecuentemente pero que si estaban en capacidad de pagarle a otros para que los visitaran y llevaran comida, al día podía entrar hasta 14 platos de comida, cantidad necesaria para darles de comer a sus hijos.

Cada día más presos las conocían y confiaban en su trabajo, tiempo después no fue solo comida, también llevaban elementos de aseo que necesitaran sus clientes, entre otras cosas de cuidado personal. Gracias a su buena relación con algunos miembros del INPEC comenzó a visitar otras cárceles de Bogotá y otros lugares de Colombia para seguir con su negocio.

Muchos años después las familias confiaban tanto en ella que le entregaban el dinero de los reclusos para que lo administrara, si alguno tenía que dar una cuota para un privilegio dentro de la cárcel ella hacia todo el proceso y se encargaba de entregar el dinero a quien correspondiera. A través de esto comenzó a relacionarse con personas que tenían poder dentro y fuera de la cárcel.

Ella tenía acceso a los patios de las cárceles y sabia como estaban distribuidos, incluyendo los de máxima seguridad, precisamente en uno de esos, en una cárcel de Bogotá conoció a Daniel, un empresario que estaba ya en el final de su condena, ella comenzó a visitarlo más seguido y a hacerle trabajos relacionados con dinero y llevarle su comida preferida. Él fue notando la facilidad que Julieth tenía para entrar productos a los centros penitenciarios y le pidió que en las comidas que llevaba entrara una droga.

Julieth no quería hacerlo, pero se sintió amenazada por el poder que Daniel tenía y aceptó, a pesar de esto, por la cercanía que tenía con funcionarios del INPEC pensó que si les confesaba lo que Daniel le estaba pidiendo la ayudarían. Julieth lo confesó antes para que cuando ella estuviera entrando a la cárcel le ayudaran a que no la pudiera entrar, pero pasó lo que sería el principio de la peor etapa de su vida.

Llegó el 3 de noviembre de 2013 día en el que debía ingresar la droga. Julieth estaba tranquila porque las personas del INPEC ya sabían lo que estaba sucediendo y le habían prometido ayudarla. Llegó a los filtros de seguridad, comenzó el proceso de revisión de lo que llevaba y encontraron la droga, inmediatamente como si no supieran nada, la capturaron, sin mediar una sola palabra. Ella estaba confundida y no entendía por qué debía pasar por todo esto si había colaborado con la justicia brindándole información acerca de la droga.

Después de su proceso de captura fue trasladada a una cárcel de mujeres en la que duró 20 días a pesar de que su condena era de diez años. La juez determinó que por ser madre cabeza de hogar y por no tener problemas anteriores con la justicia podía estar acogida por el beneficio de casa por cárcel. Sin embargo, para Julieth esos 20 días en la cárcel fueron la peor experiencia de su vida, le robaron toda la ropa, la maltrataron física y psicológicamente. Recuerda con dolor el 20 de noviembre de 2013 porque ese día ha sido el peor cumpleaños de su vida.

Además del maltrato que recibió en la cárcel, por el estrés y a todo lo que ha estado sometida estos años la salud de Julieth se ha visto afectada, se le subió el azúcar lo que le ha generado gran pérdida de visión por los dos ojos.

Estos años en casa por cárcel Julieth siente que está desperdiciando su vida por algo que no planeó y de lo que no sacó provecho, aunque agradece el poder estar con sus hijos siente que su vida está estancada y seguirá así porque está convencida de que en Colombia a quienes tengan problemas en su pasado judicial no le dan trabajo en ningún lado.

A pesar de todos los problemas que Julieth ha tenido en los últimos años y los que cree va a tener en el futuro, desea salir adelante por sus hijos quienes la llenan de alegría con sus logros académicos y talentos en la música, espera tener muy pronto la libertad condicional para poder acompañar a su hija mayor a todas sus presentaciones de violín.