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Catástrofe ambiental en Barrancabermeja estaba anunciada por la Contraloría desde 2016

El ente de control hizo la advertencia mediante los hallazgos de una auditoría.

Catástrofe ambiental en Barrancabermeja estaba anunciada por la Contraloría desde 2016. Foto: Colprensa

La catástrofe ambiental generada por Ecopetrol por un derrame de petróleo en Barrancabermeja, Santander, debido a la  falla del sellamiento del pozo La Lizama 158, era una catástrofe anunciada. Resulta en que en 2016, la Contraloría General realizó una auditoría a esta petrolera, en la que uno de sus hallazgos, denominado Abandono de Pozos, hace referencia al área Lisama-Nutria, donde actualmente hay emergencia ambiental.

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Lo que dice la Contraloría en esa auditoría es que ese convenio entre la Agencia Nacional de Hidrocarburos — ANH y Ecopetrol S.A., contiene la cláusula de abandono.

Sin embargo, el ente de control advierte que Ecopetrol S.A. no realizó el abandono físico de la totalidad del pozo señalado en el programa de explotación vigencia 2015 enviado a la ANH, sobre el convenio firmado con ella, pese a que la normatividad señala que los mismos deberían ser taponados y desmantelados inmediatamente.

Lo anterior denota falencias en la planeación y gestión de los abandonos de pozos, actividad imprescindible para la conservación ambiental, así como deficiencias en la programación de los recursos financieros de corto plazo para tal propósito, puesto que en la mayoría de los casos, Ecopetrol S.A. argumenta la falta de presupuesto para el cumplimiento de estas actividades, advierte la Contraloría.

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Y resalta además que así como Ecopetrol pudo planear esas actividades, también debió tener dispuestos los recursos para llevarlo a cabo, teniendo en cuenta que se contaba con provisión contable suficiente, cuyo propósito consiste en garantizar que la industria petrolera resarza los daños causados en su entorno.

Así las cosas, la Contraloría ya había advertido en 2017 que esta situación conlleva a generar un riesgo medioambiental por eventuales invasiones de fluidos en superficie o manifestaciones de hidrocarburo en la zona de dicho pozo, así como la falta de regeneración de las áreas degradadas con las operaciones petroleras y consecuentemente posibles sanciones por la autoridad competente.

Y un detalle más: ese hallazgo administrativo se puso en conocimiento de la autoridad ambiental. Por lo que, desde ese entonces, Ecopetrol no era la única que conocía los riesgos que generaban las circunstancias en las que se encontraba ese pozo.