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Julio E. Sánchez Vanegas: hoy desde Bogotá, mañana desde cualquier lugar del mundo

La televisión colombiana cumple 65 años; el primer presentador en 1954 en aparecer en las pantallas fue Julio E. Sánchez Vanegas, el hombre que fue primero en todo

Julio E. Sánchez Vanegas: hoy desde Bogotá, mañana desde cualquier lugar del mundo. Foto: Colprensa

Finalizaba el año 1966 y Julio E. Sánchez Vanegas se presentó, en punto como siempre, en la programadora Punch. En la sala de juntas les hizo la demostración de su nueva idea para la televisión colombiana. No le hicieron caso. Se fue para Caracol TV y pasó lo mismo, no le creyeron. Perseverante, no se dejó bajar caña y llegó a las salas de RTI, pero ahí también lo tildaron de arrojado. No importa. Siguió solo. Con su propia empresa, Producciones JES; entonces llevó su idea a licitación pública. Dos meses más tarde, en el año 1967, estrenó el proyecto al que pocos le pusieron atención pero que se convertiría un hito en la televisión colombiana: Concéntrese.

Sánchez Vanegas era quien hacía los jeroglíficos, el montaje, animaba, dirigía y hasta vendía la publicidad.

Nada era fácil por aquellos días en que la televisión era una revelación. Sánchez Vanegas había invertido los 300 mil pesos que le dejó la venta de Emisoras Monserrate, sin embargo, para el cuarto programa ya llevaba gastados 200 mil, producto de la cantidad de premios que entregaba sin escatimar en gastos. Estuvo a punto de retirarse, pero fue su esposa Lily quien lo animó a seguir adelante. Cuenta Jorge Barón que Julio E. tenía tanta empatía que a punta de llamadas y de ‘malitenear’, llegó un momento en que Concéntrese tenía un superávit de patrocinadores y espacios vendidos. Un éxito. Fue el primer programa en regalar un carro, en entregar un premio exorbitante de 110 mil pesos en los años sesenta, con ese premio el ganador se asoció en una bomba de gasolina en Estados Unidos y hoy tiene una docena en California. Este programa también le dio la mano a personas con problemas de salud, una niña fue salvada de morir al no tener dinero para una operación de corazón, pero un premio de Concéntrese la salvó.

Todo a pulso. La primera oficina de Concéntrese fue en la celaduría del Edificio Distrital, después llegó a tener locación más grande de televisión; si se suman, fueron 22 años en los que este programa fue ejemplo en toda Latinoamérica, tanto que lo imitaron en varios países.

Hijo de Alais Vanegas y de Julio Sánchez Villamizar, Julio Ernesto Sánchez Vanegas nació en la Villa de Guaduas, pero a muy corta edad su padre lo apoyó para que estudiara aviación. El sueño de Julio E. era volar. Lo hizo y le faltó muy poco para terminar la carrera, era una de las personas que más sabía de aviones en Colombia, hasta que se encontró de frente con el mundo de la radio, la televisión, el periodismo y el difícil universo empresarial.

Fueron sus amigos de estudios los que siempre le decían que tenía una voz elegante y con credibilidad para la radio, de modo que para no quedarse con la duda presentó el examen que exigía el gobierno  de turno donde había que saber de historia universal, historia de Colombia, música, arte, cultura y hasta pintura. Sánchez Vanegas aprobó el examen con honores. “Fue Enrique Ariza la persona que creyó en mí”, cuenta Julio E.; Así, apareció su voz en Emisoras 1020 de Bogotá, donde fue pionero en un horario que para la época nadie quería: dar las noticias a las cinco de la mañana. En aquellas madrugadas heladas conoció a uno de sus grandes amigos, Enrique París. A pesar de su corta edad, Ariza le dio su propio espacio en la cadena radial, el cual Julio E. utilizó para dirigir y conducir el programa de música clásica Intermezzo Meridiano.

Hizo la primera maratón de radio en Colombia; empezó el 23 de diciembre de 1951 y terminó el 25 sin parar. Más tarde salió de las cabinas para presentar la Vuelta a Colombia del 52, lo hizo tan bien que lo contrató el noticiero insignia de la época de Emisoras Nueva Granada, tenía apenas 22 años.

Siempre un paso adelante, el 13 de junio de 1954 fue una de las primeras caras en aparecer en las pantallas el día de la inauguración de la televisión en Colombia; cuentan que por sus maneras y capacidades intelectuales fue el escogido por el presidente Rojas Pinilla para ser el maestro de ceremonias. Ni él mismo pensó que esa sería su entrada triunfal a los hogares de los colombianos por más de 40 años de trabajo en este medio.


 

Con apenas 24 años le dieron la presentación del primer programa musical que el país vio. Se llamaba Revista Dominical. Julio E. se encargó desde la emisión uno a que todo estuviera por lo alto; presentó a los cantantes más famosos del momento en América Latina, a los mexicanos Agustín Lara y Consuelo Velásquez.  Siempre con ganas de aprender, Sánchez Vanegas no dudó en recibir clases de actuación con el maestro Seki Sano, el alumno estrella de la leyenda del teatro Konstantín Stanislavski.

Sus amigos dan cuenta que no era un hombre de perder tiempo, ni siquiera de dormir mucho, cinco horas era su límite. Tal vez por ello podía combinar varios trabajos: en la emisora dar las noticias durante las primeras horas de la mañana y los fines de semana presentar cantantes y conducir el primer programa de televisión para niños producido en su totalidad en Colombia, se llamó: Bazar infantil. También se encargó de hacer la primera transmisión de un partido de fútbol por televisión junto a Pastor Londoño y Juan Caballero.

Y fue en esas incansables jornadas de trabajo donde conoció el amor. Como era el encargado de darle uso a la primera móvil de Inravisión, Julio E. arribó a la Feria Internacional de Bogotá, allí departía un grupo de jovencitas de los mejores colegios de Bogotá. De inmediato el periodista puso sus ojos en la belleza de Lily Cristo Nasser, le hizo una pregunta de cultura general como para saber con quién estaba hablando, pero Lily era tan brillante y la conversación se tornó tan interesante que el presentador paró todo el trabajo con el objeto de que cuando ella se fuera, él supiera dónde podía encontrarla el resto de sus días.


 

En 1955 se fue a estudiar actuación a México. Sin temor a pensar de qué iba a vivir, a la semana de su llegada se presentó en la reconocida emisora X E W, donde de inmediato le dieron trabajo. Fue por aquel tiempo cuando entrevistó en Acapulco, cara a cara a Elizabeth Taylor. Pero lo mejor llegaría en su entrevista con Rosita Quintero, quien al terminar le preguntó al joven colombiano que si lo podía recomendar con su esposo, el director de cine Sergio Kogam, entonces se convirtió en uno de los primeros colombianos en abrir las puertas del cine mexicano: estuvo como uno de los chicos malos en la película Tres desgraciados; también actuó en El extraño caso; e hizo parte del reparto principal del filme Los veracruzanos. En total paticipó cinco películas como actor, tres en México y dos en Colombia, siempre su papel fue el de galán, pero un galán villano.

El amor pudo más que la fama. Varios actores reconocidos le propusieron que arribara a Hollywood, sin embargo, Julio E. regresó a Colombia para rescatar el amor de Lily Cristo Nasser porque le habían dicho que el papá de la bella mujer se la llevaría para siempre del país. Se casaron el 10 de abril de 1957 en la Iglesia de Santa Ana. Un amor que lleva más de medio siglo.

Días más tarde fue nombrado director de la cadena Caracol Radio. Allí hizo la primera transmisión de radio desde otro continente, específicamente en Belén, justo donde nació Jesús de Nazaret. Le tocó dar la noticia por televisión en 1958 de la coronación de Luz Marina Zuluaga como Miss Universo, la primera colombiana en ponerse esta corona.

Exigente, se lanzó a ser su propio jefe. Creó la primera emisora de autor en Colombia: Emisoras Monserrate, la cual fue inaugurada el 30 de abril de 1963. Perfeccionista hizo venir desde Checoslovaquia a cinco profesionales: un ingeniero de sonido, un ingeniero de transmisores, un ingeniero de torres, un ingeniero de estudios y al ingeniero que había montado la gran emisora Radio Habana en Cuba para Fidel Castro.

 

“Producciones JES, Hoy desde Atenas, mañana desde cualquier lugar del mundo”.

Se le convirtió en obsesión transmitir el reinado en radio y lo logró en 1964, negociando directamente con el director del certamen, míster Phillip Bottfeld. Ese mismo año creó Producciones JES, una de las primeras productoras independientes de televisión en Colombia. Un año más tarde vendió Emisoras Monserrate, e invirtió todas las ganancias en su nueva compañía. También, él mismo hizo el reconocido logo que hasta ahora sigue brillando. En 1971 mostró sus dotes de gran negociante, ese mismo año adquirió Emisoras Suramérica para convertirlas en Emisoras ElDorado. Sus amigos le creían tanto que Otto Greiffestein, se salió de Caracol Radio para trabajar en Emisoras ElDorado haciendo el programa La hora del regreso. Aquella emisora se dio el lujo de transmitir las peleas de boxeo de Pámbele, Valdez, Foreman y todos los grandes shows desde los cuadriláteros de Las Vegas.

En 1971 también logró obtener los derechos de transmisión para televisión de los Premios Oscar y Miss Universo. Sánchez Vanegas se encargaba hasta de hacer la solicitud para el satélite, de realizar su propia continuidad que era transmitida con exactitud desde el Pavilion Music Center de Los Ángeles. Aquella primera vez tuvo delante suyo al homenajeado con el Oscar Honorario, nada más y nada menos que a Charles Chaplin.

Con el concurso de Miss Universo comenzaron los viajes junto a su equipo de televisión por todo el planeta. Fue en Grecia mientras transmitía Miss Universo donde soltó aquella frase que se volvería recurrente en cada una de sus apariciones en el exterior: “Producciones JES, hoy desde Atenas, mañana desde cualquier lugar del mundo”, así pues, a la frase solo se le cambiaba el nombre de la ciudad desde donde transmitía. En 1976, su programa Postales Colombianas fue premiado en Rusia con el galardón Raduga (Premio mundial del Arte y el Folklor). Más tarde el programa sería transmitido en toda la Unión Soviética para 250 millones de televidentes. Un hito.

Ese mismo año le dio por la epopeya de internacionalizar más la televisión colombiana, no le bastaba con presentar a los actores más afamados del mundo en los Oscar y las mujeres más bellas en el Miss Universo. Espectaculares JES se originó desde Puerto Rico nada menos que con Julio Iglesias, Nidia Caro y Pelé. En España grabó varios programas con artistas de la talla de Paco de Lucía, José Luis Perales, Ángela Carrasco, Paloma San Basilio.


 

En 1980 vendió Emisoras ElDorado para construir junto a su hijo la primera unidad móvil de televisión a color y montar la primera productora de comerciales en video de Colombia. Viajaron a San Diego, California, para darle sus propios planos y técnicas a una compañía especializada en móviles. El costoso juguete casi que no lo pueden traer a Colombia por las vanidades de los políticos de turno. Era tan novedosa la móvil que se convirtió en un atractivo para la gente. Tenía desde consolas de edición hasta steadicam para imágenes en movimiento. Crearon el primer estudio de televisión a color, era tan avanzado que se los alquilaban productoras de Francia, Brasil y Argentina. En junio del 83 se ganaron 6 premios por los comerciales hechos en su productora y realizados totalmente en Colombia. Quién le había dicho que su móvil de televisión a color iba a terminar siendo un carro de helados se había equivocado.  

Al mismo tiempo Producciones JES seguía presentando a las grandes estrellas del mundo musical: Desde Barry White, Gloria Gaynor, Celia Cruz, Rafael, Astor Piazzola y muchos más pasaron por sus sets en diferentes y variados países de todo el planeta. Sánchez Vanegas fue el primero en poner a funcionar en el país el sistema de reducción de pantalla para los anuncios en televisión, ingeniosamente lo hizo para no interrumpir las imágenes de los partidos de fútbol. Logró, también, a mediados de los ochenta los permisos para transmitir en Colombia películas como La Biblia, Moisés, María y José, Jesús de Nazaret, Abraham, filmes que aún se siguen transmitiendo en diciembre y Semana Santa. Pero esto apenas comenzaba, a Sánchez Vanegas le encargaron de la realización del único concierto de Frank Sinatra para América Latina, el cual se originó en República Dominicana.

Convenció, como siempre, a los más altos ejecutivos del cine en Hollywood y desde los propios estudios de Universal hizo Espectaculares JES; solo por nombrar un personaje, fue la Toya Jackson quien abrió el programa. Hizo un especial sobre Carlos Gardel en argentina con tanta filigrana que los propios argentinos se lo compraron. Su realización, producción y dirección tomó tanto renombre que fue llamado para realizar el especial de los 40 años de vida artística de Celia Cruz.

A Julio E., le tocó cazar una pelea con los políticos que adjudicaban los espacios de la televisión. Nunca creyó en los ratings que promulgaban las demás programadoras con las que competía. Incluso, le hizo una auditoría a la encuestadora internacional que medía el comportamiento de los canales 1 y 2. Para no ir más lejos, en una reunión con las demás programadoras les mostró una prueba de fraude sólida. En una de las páginas de datos se había consultado a una familia de 6 personas. “El anunciante es el que debe medir el rating y no el canal”, decía Julio E. con argumentos sólidos.

La entrada a la OTI también fue una pelea dura y curiosamente entre colombianos. RCN y TV Hoy, hicieron de todo para que sus paisanos de JES no entraran a la organización, pero no contaban con el roce internacional que desde los años sesenta había cultivado Sánchez Vanegas. Se sorprendieron en la reunión decisiva donde Guillermo Cañedo presidente de la OTI elogió a JES por su trabajo serio y comprometido.  

Sánchez Vanegas recibía los consejos de sus hijos de manera profesional, es probable que por ello adquiriera los derechos de la última película de Sinatra, también un especial de Marilyn Monroe que había sido prohibido en Estados Unidos y hasta la transmisión por primera vez de los Premios MTV. Y como olvidar la trasmisión que logró concretar el cerebro de la televisión colombiana de la pelea de Mike Tyson y James Buster desde Tokio, vía satélite para el disfrute de los colombianos.

En 1991 fue el merecedor del Premio Simón bolívar por Vida y Obra dentro del periodismo colombiano. Cuentan quienes asistieron al evento que el discurso de Sánchez Vanegas hizo llorar hasta a los fotógrafos.

En 1992 cambiaron las reglas para licitar en televisión. Ahora sí se medía la trayectoria de una programadora, sus nuevos proyectos, sus presupuestos y la debida documentación. Los horarios ya no los entregaba a dedo el presidente de turno. Para JES fue un alivio, tanto que licitaron en espacios de novela, los envidiosos ser reían porque creían que entrar a este mundo iba a ser un fracaso rotundo, pero los Sánchez Cristo se la jugaron toda y el 1992 sacaron la inolvidable telenovela Sangre de lobos.


 

Los colombianos le deben a Espectaculares JES, el haber crecido con Bugs Bunny, Piolín y Silvestre, el Correcaminos, el Pato Lucas, Speedy González, Porky, Hechizada y hasta Nubeluz.

En 1994 murió su gran amigo Otto Greiffestein, lo quería tanto que se vino y dejó en otras manos la transmisión del mundial de fútbol que se llevaba a cabo en Estados Unidos. Muchos años le duro una queja contra Inravisión, porque sus mandos medios le impidieron sacar al aire un especial de una hora en honor a su querido amigo, programa que a regañadientes tuvieron que emitir días más tarde. Ese homenaje lo había editado el propio Julio E.

En el 1995 estrenaron Mascarada, una novela vanguardista con un elenco en el que estaban 10 preciosas mujeres más una exconejita Play Boy. La novela comenzó a tener tanto éxito que desde las páginas de crítica del Espectador se elevaron cartas de los televidentes en contra, pero el olfato periodístico de Sanchez Vanegas logró descubrir que la periodista detrás de las cartas además de inventarlas, también trabajaba para la programadora de la competencia.

El 97 no fue un buen año para Julio E.; por aquellos días iniciaron las licitaciones para los canales privados. Los precios eran exuberantes. Fueron las chequeras las que empezaron a mandar, dejando de lado el trabajo y la creatividad. Sánchez Vanegas no pudo disputarle los canales a los grandes cacaos; pero, además, estos le quitaron a punta de plata los derechos de transmisión de los Premios Oscar. Ahora mandaba la plata.

El 98 no fue diferente. Los canales privados quedaron en manos de Caracol y RCN. Además, casi que silenciosamente, el gobierno de turno autorizó dos canales más por cable (Canal Capital y City TV). Cuando JES se dio cuenta ya era tarde. Todo indica que el gobierno Samper le cobraba a su hijo Julio Sánchez Cristo todas las denuncias y seguimiento al Proceso 8.000 del cual el único que salió airoso fue el presidente de la República.

En 1999 llegó una gran noticia para Julio E.: le ofrecieron los derechos de transmisión de los Oscar a un precio razonable. Con más de 25 años dentro del mundo de la Academia, Sánchez Vanegas volvió a poner en alto la presentación de este evento.

No hay que olvidar que cuando la gente veía Miss Universo, era Sánchez Vanegas quien estaba detrás de aquella señal y presentación, así lo hizo durante 42 años consecutivos. Quizá puso el listón muy alto por la elegancia y alta reportería que siempre le imprimió. Desde aquellos años Julio E. Sánchez Vanegas comenzó a advertir la debacle de la televisión; tanto por sus monopolios, como por sus altas tarifas para empresas de larga tradición, las cuales nunca pudieron competir contra las maletas repletas de dinero.

Han sido 65 años de ser el primero en todo. Trajo, inauguró y creó producciones para la radio, el cine, la televisión y la publicidad. Su legado ha seguido vigente. Hoy está en Bogotá, mañana desde cualquier lugar del mundo.