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Tiene 13 años, debe caminar con una prótesis y hace surf

Esta es la historia de Juan Camilo, un niño de Nuquí (Chocó) que ha demostrado que la vida debe verse de la mejor manera

Tiene 13 años, debe caminar con una prótesis y hace surf. Foto: Colprensa

Desde la segunda ecografía que María tuvo, los médicos le dijeron que si su hijo lograba nacer iba a tener un soplo en el corazón que no le permitiría llevar una vida normal, a pesar de esto su familia luchó para que todo saliera bien en el embarazo que era de alto riesgo. Sus otros cuatro hijos estuvieron muy pendientes de ella, sin importar que cada uno ya tiene su hogar, por su parte su esposo siguió trabajando para lograr pagar todas las ecografías y tratamientos necesarios.

El 28 de agosto de 2006 nació Juan Camilo. Todos en su familia estaban muy felices porque habían superado una etapa difícil, en la que no tenían certeza de lo que iba a pasar con su familia. Pero la felicidad duró muy poco. El bebé comenzó a sentir dolores muy fuertes de estómago, lloraba todo el tiempo, el color de su cara cambiaba del dolor, tanto así que María relata que muchas veces lo veía “morado” cuando le daban esos dolores tan terribles.

Sus papás, desesperados por la situación, lo llevaron nuevamente a la clínica de Nuquí, pero no fue mucho lo que se pudo hacer. Lo que si era claro es que el problema que tenía el bebé de apenas meses de nacido en el corazón era muy grave, por lo que les recomendaron que viajaran inmediatamente a Medellín para hacer algunos estudios y saber con certeza que era lo que estaba pasando en el cuerpo del bebé.

Fue necesario reunir algo de dinero, pero lograron viajar a Medellín. Allí comenzaron a hacerle varios exámenes e intervenciones, entre esas un cateterismo, sabían que Juan Camilo podría tener complicaciones, pero tomaron el riesgo porque era necesario saber qué era lo que estaba pasando en su cuerpo. A raíz de esto dejó de circular sangre por una de sus piernas, le diagnosticaron gangrena y con tan solo un año de vida, la única solución para salvarlo era amputarle la pierna izquierda.

El primer año de recuperación fue difícil para Juan Camilo y su familia. Sus dolores se fueron totalmente, los problemas del corazón dejaron de ser una prioridad y, a pesar de su condición física, era un niño feliz después de todo lo que había sufrido. Sus padres también se adaptaron a esta nueva situación y comenzaron a buscar ayuda para que su hijo pudiera tener una vida normal.

Así fue que conocieron una fundación en Bogotá que podría ayudarles con una prótesis para el niño, quien ya tenía cuatro años. De tal suerte que consiguieron los medios para viajar a la capital colombiana y llegaron con la ilusión de poder mejorar la calidad de vida de su hijo.

En la fundación conocieron a Lucia Ruíz, quien trabajaba como voluntaria. Desde el primer día ella quedó encantada de la forma de ser de Juan Camilo. Lo describe como un niño risueño, simpático, que no se queda quieto en ningún lado y quien alegraba la fundación con sus ocurrencias. Recuerda que a los cuatro años Juan Camilo no tenía muletas y a pesar de que para movilizarse debía arrastrar su cuerpo, siempre se veía muy feliz y dispuesto.

Con el pasar del tiempo Lucia se convirtió en su madrina, ya no solo compartían en la fundación, sino que comenzó a llevarlo a su casa, para que estuviera con sus hijos cada vez que debía regresar a Bogotá. Como el crecimiento en los niños es tan rápido, las prótesis de Juan Camilo se deben cambiar frecuentemente porque el utilizar una que ya no está acorde a su tamaño podría traer serios problemas para su cadera, pero la fundación ha seguido apoyándolo y las cambian cada 2 0 3 años.

 

Con la ayuda de su familia y su madrina ha logrado superar los obstáculos que le ha puesto la vida y hoy busca cumplir sueños, aunque hay momentos difíciles en los que se cuestiona por qué tiene que vivir así, la mayoría del tiempo busca la manera de hacer lo que le gusta y alegrar a quienes lo rodean.

 

Juan Camilo, acaba de cumplir 13 años.  Las limitaciones que tiene con su pierna no han sido motivo para sentirse mal. Hoy es un ejemplo para muchos otros niños porque es un excelente surfeador y el arquero de su equipo de fútbol. Aunque no le gusta mucho el estudiar, asiste a la escuela en Nuquí porque sus papás y hermanos se lo exigen. Hoy vive feliz y quiere ser un ejemplo para todas las personas que quieren ser deportistas y tienen algún impedimento para lograrlo.