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La cumbre de Minsk apura la madrugada para tratar de tejer un acuerdo de paz

Los mandatarios de Rusia, Ucrania, Francia y Alemania, reunidos el miércoles en Minsk para buscar un arreglo a la crisis ucraniana, negociaban intensamente entrada ya la madrugada en un intento de concluir con éxito esta cumbre considerada por muchos como la última oportunidad para la paz.

Vladímir Mkrtchian

Minsk, 12 feb (EFE).- Los mandatarios de Rusia, Ucrania, Francia y Alemania, reunidos el miércoles en Minsk para buscar un arreglo a la crisis ucraniana, negociaban intensamente entrada ya la madrugada en un intento de concluir con éxito esta cumbre considerada por muchos como la última oportunidad para la paz.

Tras haber llegado a la capital bielorrusa por la tarde, Vladímir Putin, Petró Poroshenko, Francois Hollande y Angela Merkel se encerraron en una sala del Palacio de la Independencia, primero solos los cuatro y después con sus delegaciones, con el objetivo de conseguir un documento capaz de acallar las armas en el este de Ucrania.

Algo que no ocurría mientras se negociaba, ya que en Donetsk, bastión de los separatistas prorrusos, continuaron los bombardeos, que alcanzaron a una estación de autobuses y a un hospital, con el resultado de casi una decena de muertos, y en la vecina Lugansk el centro de la ciudad también fue blanco de disparos de artillería.

Pasadas unas cinco horas, en las que los líderes apenas se dejaron ver unos minutos para la foto oficial, el ministro bielorruso de Exteriores, Vladímir Makéi, informó de que había "avances" en las negociaciones.

Más expresivo fue su homólogo ruso, Serguéi Lavrov, quien precisó que "la discusión es muy intensa" y la negociación "muy activa, mejor que súper", una expresión que fue muy comentada por los periodistas que cubren la cumbre.

El optimismo de Lavrov pareció contradecirse con la imagen que dejo escapar el presidente Putin, captado por una cámara con una estilográfica rota en la mano debido a la tensión.

Lavrov dejó caer que el documento final que se está elaborando podría ser presentado a la prensa no hoy, sino el jueves.

"Las conversaciones se prolongarán probablemente hasta la mañana" del jueves, agregó Grigori Karasin, viceministro de Exteriores ruso.

El llamado Grupo de Contacto -reunido paralelamente en Minsk y que agrupa a Kiev, los separatistas prorrusos y mediadores rusos y de la OSCE- estaría ultimando los detalles técnicos de la declaración final.

Esta, según ha trascendido, consiste en una aplicación práctica de los acuerdos de paz de Minsk firmados en septiembre de 2014 por las partes y que incluyeron un alto el fuego y la retirada del armamento pesado, así como una línea de separación entre los dos bandos.

Tras un cumplimiento con altibajos, esos acuerdos saltaron definitivamente por los aires en enero, cuando se intensificaron los combates en las regiones rebeldes de Donetsk y Lugansk tras lanzar los separatistas una ofensiva que les ha hecho ganar cientos de kilómetros de terreno.

El documento que se negocia detallaría "si cesar los disparos, cuándo y desde qué fecha; si replegarse a otras posiciones y si retirar el armamento pesado, desde dónde, cuándo y qué clase de armas", dijo Alexandr Súrikov, embajador ruso en Bielorrusia.

Según algunos medios, el documento final incluiría la entrada en vigor de un alto el fuego y la retirada del armamento pesado de una zona de seguridad, cuya longitud aún está por decidir.

La continuación de los combates, que ya han causado la muerte a unas 6.000 personas en los diez meses transcurridos desde que estalló la revuelta separatista contra Kiev, llevó hoy a Poroshenko a amenazar con declarar la ley marcial en todo el país si las milicias prorrusas continúan su ofensiva.

"Por desgracia, tenemos que estar preparados para dos variantes: para la paz y para defender el país", dijo el presidente ucraniano horas antes de la cumbre.

El viceministro ruso de Exteriores Serguéi Riabkov, afirmó, por su parte, que Rusia "no podrá permanecer al margen" si Estados Unidos decide suministrar armamento al Gobierno de Ucrania para acabar con la sublevación prorrusa, tal como se plantea el presidente Barack Obama si la diplomacia no logra detener el conflicto.

Aunque la iniciativa de paz es franco-alemana, Obama no se quiso quedar al margen y el martes telefoneó a Putin para advertirle sobre las graves consecuencias para las relaciones entre Rusia y Occidente si la cumbre termina en fracaso.

Y avisó a Putin de que Rusia pagará un alto precio si continúa "sus agresivas acciones en Ucrania, incluido el envío de tropas, armas y financiación en apoyo a los separatistas".

Pero fuentes diplomáticas europeas reconocen que Ucrania también tendrá que realizar concesiones en el plano político para que haya una oportunidad de lograr la paz.

Ucrania quiere regresar a la línea de separación de hace casi seis meses, algo inviable para los rebeldes, que han ganado mucho terreno.

Kiev, además, no quiere fuerzas de pacificación, ya que eso podría significar la congelación del conflicto y, por ende, la independencia de facto del territorio de las rebeldes Donetsk y Lugansk. EFE

vm-vh/io/mmg

(audio)(foto)(vídeo)

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