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La UE será un socio "sólido y confiable" para Cuba en su transición de poder

Sara Gómez Armas

Sara Gómez Armas

La Habana, 4 ene (EFE).- La jefa de la diplomacia europea, Federica Mogherini, aseguró hoy que la Unión Europea (UE) acompañará a Cuba en la inminente transición de poder que tendrá lugar en los próximos meses y en la modernización de su economía como un "socio sólido, confiable y predecible".

"No hay factores que produzcan cambios repentinos en la política exterior de la UE", señaló Mogherini en rueda de prensa en referencia al giro radical que la administración de Donald Trump ha dado en la diplomacia de EE.UU, lo que también ha afectado a su relación con Cuba.

Mogherini destacó que el relevo en el poder que ocurrirá el próximo abril, cuando Raúl Castro abandone la presidencia, será un "paso histórico" para Cuba -que por primera vez en casi seis décadas no tendrá a un Castro al frente del país-, un proceso que la UE seguirá "de cerca, con respeto y atención".

Raúl Castro dejará en abril próximo la presidencia -dos meses después de lo previsto inicialmente debido a los estragos del huracán Irma-, cargo que previsiblemente heredará el primer vicepresidente Miguel Díaz-Canel, quien ha apostado por una línea continuista en el modelo socialista cubano.

La diplomática italiana, que finaliza hoy su visita de dos días a la isla, señaló que ese cambio político se produce en un momento en el que Cuba y la UE han elevado el nivel de sus intercambios y ya cuentan con su primer acuerdo de diálogo político y cooperación, rubricado en 2016.

Esos intercambios también se han centrado en el delicado tema de los derechos humanos, un diálogo que se ha llevado a cabo sin imposiciones y de manera respetuosa, lo que ha permitido abordar los diferentes puntos de vista de manera "franca y abierta", sostuvo.

Aunque el acuerdo entró en vigor de manera provisional en noviembre, para su implementación definitiva debe ser aprobado en los parlamentos de los Veintiocho estados miembro, procedimiento que ya se ha cumplido en siete países.

Uno de los primeros ejemplos tangibles de este "nuevo capítulo" en las relaciones Cuba-UE es la puesta en marcha de un programa conjunto para el uso de energías renovables en la isla, con fondos europeos por valor de 18 millones de euros, y otro para el desarrollo de la agricultura sostenible, por 21 millones de euros.

La alta funcionaria también abogó por estrechar la cooperación en áreas como la cultura, ya que 2018 es el Año Europeo del Patrimonio Cultural, y con vistas a 2019, cuando La Habana celebrará el 500 aniversario de la fundación de la ciudad.

Mogherini subrayó que la UE es el principal inversor extranjero en la isla y es ya su primer socio comercial (tras la caída del comercio con China en el segundo semestre de 2017), con un intercambio que alcanzó los 2.450 millones de euros en 2016, además de ser el segundo emisor de turistas detrás de Canadá.

La Alta Representante de la UE se reunió esta mañana con el canciller cubano, Bruno Rodríguez, con quien abordó cómo implementar el acuerdo, asunto que también tratarán en el primer consejo UE-Cuba, el mecanismo de contactos bilaterales que mantendrán bajo ese marco legal, que tendrá lugar en Bruselas el próximo 28 de febrero.

Para seguir profundizando en las relaciones económicas, Mogherini adelantó que a finales de enero visitará la isla una delegación del Banco Europeo de Inversiones (BEI), interesado en invertir en la isla y que ofrece préstamos en condiciones ventajosas, con bajos intereses y diferentes monedas.

Durante su visita, la Alta Representante de la UE para Asuntos Exteriores se reunió también con los ministros de Comercio Exterior e Inversión Extranjera, Rodrigo Malmierca; y Cultura, Abel Prieto.

También está previsto que antes de abandonar la isla se reúna con el presidente Raúl Castro, quien ya la recibió en su anterior visitas a la isla en marzo de 2016.

Con la rúbrica del primer acuerdo bilateral, Cuba dejó de ser el único país latinoamericano que no contaba con ese marco legal para regir sus relaciones con la UE y se puso fin a la "posición común", la restrictiva política unilateral europea que limitaba desde 1996 el diálogo con la isla a avances en derechos humanos y democracia. EFE

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