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Sede de la ESAP en Santa Marta es un elefante blanco de debe ser demolido: Contraloría

La gerencia integral de este fallido proyecto estaba a cargo de FONADE, entidad a la que la ESAP tiene demandada por los perjuicios causados.

El “elefante blanco” en que se convirtió el edificio que se construyó para servir como sede de la Escuela Superior de Administración Pública (ESAP) en la ciudad de Santa Marta, tendría que ser demolido para volverse a construir, y por lo tanto pagarse de nuevo, sin que existan los recursos para tal fin.
 
Así lo advirtió el Contralor General de la República, quien el pasado 19 de julio trasladó al Procurador General de la Nación, Fernando Carrillo Flórez, las pruebas que obran en el proceso de responsabilidad que, en cuantía de $4.521 millones, se adelanta por parte del organismo de control por este increíble caso de despilfarro de recursos públicos.
 
Dentro del proceso de responsabilidad fiscal que actualmente adelanta la Contraloría, se encuentran involucrados en calidad de presuntos responsables tanto la firma interventora de la obra (DPC Ingenieros SAS), como el contratista, Oscar Daniel Garzón Forero, quien el 24 de abril de 2016 fue inhabilitado por la Procuraduría General de la Nación para contratar con el Estado por un término de 5 años. 

Las graves anomalías alrededor de este fallido proyecto, fueron evidenciadas por la Contraloría desde el mismo momento en que se hizo una auditoría a la ESAP (sobre la vigencia 2015), y sobre las que el Contralor Maya Villazón ha llamado la atención en reiteradas oportunidades, en múltiples oficios dirigidos tanto a la Dirección del Fondo Nacional de Desarrollo FONADE, que ejercía la Gerencia Integral del Proyecto, como a la Dirección Nacional de la ESAP, todas las cuales fueron nuevamente puestas en conocimiento de la Procuraduría General de la Nación, para las investigaciones disciplinarias de su competencia.
 
En su momento, en la auditoría a la ESAP se evidenció que las obras contratadas no cumplían con las normas de sismo resistencia y, a pesar de que no habían sido avaladas por la ESAP y presentan fallas estructurales, fueron recibidas por FONADE. 

La inversión de la obra asciende a $5.608 millones, en la que se incluyen tres adiciones en dinero al valor inicial, lo que denota una falta de planeación, sumadas a las 5 prórrogas en tiempo que se le hicieron al contrato, y que en su totalidad están vencidas.

La obra debía entregarse inicialmente el 29 de diciembre de 2012 y la última de las prórrogas se venció el 15 de noviembre de 2014: a la fecha sigue en obra gris.