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Cómo convertirte en alguien encantador en cuestión de segundos y gustarle a todo el mundo

Formular un juicio rápido basándose en algo tan superficial puede parecer apresurado, pero lo hacemos todo el tiempo sin darnos cuenta.

Cómo convertirte en alguien encantador en cuestión de segundos y gustarle a todo el mundo. Foto: BBC Mundo

El profesor de psicología de la Universidad de Princeton (EE.UU.), Alexander Todorov, ha mostrado que las personas formulan juicios sobre la simpatía, confianza y competencia de alguien después de mirar su rostro por menos de una décima de segundo.

"Hay cosas como la confianza e incluso el atractivo que dependen mucho de las expresiones faciales", recalca Todorov, autor del libroValor facial: la irresistible influencia de las primeras impresiones".

Formular un juicio rápido basándose en algo tan superficial puede parecer apresurado, pero lo hacemos todo el tiempo sin darnos cuenta y puede tener serias repercusiones. Por ejemplo, influir en la decisión de por quién votas o en ser percibidos como dignos de confianza para recibir un préstamo bancario.

Poner buena cara

Todorov ha utilizado modelos estadísticos, basados en datos, para desarrollar algoritmos que pueden manipular rostros, permitiéndole extraer los rasgos que nos inspiran más confianza, con un poco de dedicación puedes convertirte en esa persona "que todo el mundo quiere conocer" y entre más sonriente se vea el rostro más positivo es el efecto que genera.

"La gente percibirá una cara sonriente como más digna de confianza, más cálida y sociable", explica, pero si la primera impresión que dimos no fue tan buena, aún podemos ganarnos la simpatía de la gente.

"Si tienes la oportunidad de conocer a alguien, cuando recibes buena información acerca de esa persona, cambiarás tu forma de percibirlos", destaca Todorov. Si puedes impresionar a alguien, muchas veces olvidarán lo que pensaron primero al verte, incluso si era negativo.

Canaliza tu encanto

Contrario a la idea de que hay que ser serio en el trabajo, tener encanto puede tener beneficios en el mundo empresarial.

Los emprendedores con mejores habilidades sociales tienen más probabilidades de ser exitosos y los trabajadores que gozan de agrado son mejores en conseguir lo que quieren en la oficina.

Suzanne de Janasz, profesora de administración de empresas en la universidad de Seattle (EE.UU.), dice que las habilidades interpersonales se están volviendo cada vez más importantes, a medida que las organizaciones han ido eliminando las estructuras jerárquicas.

Levantar cejas

Lo mejor de todo es que puedes entrenarte tú mismo para tener encanto.

Jack Schafer, un psicólogo y agente especial jubilado del FBI, dice que "nuestros cerebros siempre están examinando el ambiente en busca de señales amigas o enemigas".

"Las tres principales cosas que hacemos al abordar a alguien y que indican que no somos una amenaza son: un muy rápido movimiento de cejas hacia arriba y abajo, una leve inclinación de la cabeza y una sonrisa".

Una vez hecha tu entrada, los expertos concuerdan en que la próxima clave para ser agradable es que te concentres en la otra persona y eso significa no hablar de ti mismo.

Puntos comunes

De Janasz también enfatiza buscar puntos de coincidencia, incluso si tus opiniones son divergentes. “Cuando estés en desacuerdo, intenta escuchar a la otra persona en vez de preparar tu respuesta".

Siempre bueno mantenerse al día con los acontecimientos actuales y las noticias de tu industria, pues son cosas que la mayoría de la gente tiene en común.

Schafer también recomienda buscar terreno común contemporáneamente (¿eres de California?; yo soy de California), temporalmente (espero ir a California el próximo año) o indirectamente (mi hija trabaja para una empresa en Silicon Valley).

Mira sus gestos

Otra clave para ser agradable es imitar el lenguaje corporal de la otra persona.

Cuando las personas conversan y comienzan a hacer gestos similares es una señal de que tienen una buena conexión y si buscas que la relación con tu nuevo mejor amigo sea duradera, quizás vale la pena usar lo que Schafer llama la técnica de Hansel y Gretel, donde recomienda revelar detalles poco a poco como dejando migas de pan.

Así, cada dato es como un "anzuelo de curiosidad" para mantener el interés.

Habrá, sin embargo, situaciones donde tendrás que agradar a alguien artificiosamente rápido.

Así que la próxima vez que entres en una sala llena de caras nuevas, con un poco de esfuerzo, podrías ser tú la persona que todo el mundo quiere conocer.