Escuche ahora

La W

con Julio Sánchez Cristo


Síguenos en:

Ciudades

Selecciona tu emisora

La historia de Carlos Coste, el apneista venezolano que teme volver a su país

Buceó 177 metros con sólo una bocanada de aire en aguas abiertas, quiere mostrar al mundo las maravillas de la apnea. Hoy cuenta en La W por qué no ha tenido contacto con Venezuela

Carlos Coste. Foto: Twitter @CarlosCoste1

Carlos Coste relató en W Fin de Semana cómo ha sido su carrera como apneista, la cual inició en 1997 cuando estaba en la universidad. En ese entonces, resalta, no era un deporte.

Me decían: ‘¿con qué se come la apnea?’”, recordó.

Para Coste fue difícil conseguir el reconocimiento y apoyo de la prensa cuando recién comenzaba. Su esposa fue como su manager deportivo y, con el tiempo, consiguió convertirse en una de las mayores figuras en esta disciplina.

Le puede interesar: Vea la apnea que hizo Sofía Gómez en la cabina de La W

Por esta razón, reconoce que el deporte demanda mucha exigencia y compromiso, sobretodo si quiere practicarse profesionalmente.

“El problema es la gente practica apnea y lo hacen solos. Ahí está una parte de irresponsabilidad y falta de conocimiento que lleva a accidentes. Eso es algo que queremos cambiar. Queremos dar a conocer la apnea como un deporte muy seguro y bonito”, dijo Carlos.

Coste está radicado hace dos años en Bonaire para alejarse de la situación política que sucede en Venezuela. Frente al tema, aseguró que al principio de su carrera hubo apoyo de privados y el gobierno.

“Ese fue mi derecho como deportista destacado, estaba dando récords mundiales y ellos me tenían que apoyar porque es la ley”, apuntó.

Según dice, cuando vio la situación de su país en 2013, alzó la voz para protestar, señalando que el gobierno lo trató como un traidor. Esa situación lo llevó a salir del país en lo que él llama “un autoexilio”, pues tenía todas las puertas cerradas.

Me da miedo volver. Es obvio que no he tenido contacto con el gobierno porque los tipos me odian”, concluyó.

Actualmente está en Bonaire desarrollando un centro internacional de entrenamiento junto a su esposa. También entrena y planea dedicar el 2018 a su escuela para volver a competir el siguiente año.