El Crowdfunding se puso de moda
Conozca la propuesta que está revolucionado la financiación de proyectos a nivel mundial.

colaborabora. Foto:(Thot)
La globalización ha cambiado nuestra forma de pensar, el entendimiento que tenemos sobre el mundo y la vida en sociedad. Por eso no resulta difícil pensar en nuevos modelos de economía que promuevan la colaboración de la comunidad y puedan solucionarle alguna que otra necesidad sin tener que ir a un banco.
Esa es la mecánica que propone el crowdfunding, en la que sus iniciativas pueden materializarse con dineros provenientes de personas del común que crean en la factibilidad de los proyectos.
¿De dónde viene?
Con el avance de la tecnología y el desarrollo de nuevos canales de comunicación propuestos por Internet, el modelo colaborativo del crowdfunding ha tomado un impulso realmente importante y se ha impuesto como moda para todos aquellos que buscan emprender en una economía en la que cada vez hay más actores intentando imponerse.
El crowdfunding, aunque una moda, no es nuevo. Ejemplos se pueden encontrar incluso en libros de historia, y así no estén enmarcados en ese término, responden al mismo principio de recursos en comunidad. Un caso es el de Diderot y D’Alembert, que en el Siglo XVIII recaudaron fondos con el sindicato de libreros para poder publicar en un libro todo el conocimiento existente hasta el momento, lo que se conoce hoy como enciclopedia.
Otro ejemplo es el de la Sagrada Familia, la emblemática construcción de Antoni Gaudí en Barcelona, que dejó de ser una obra privada desde que el arquitecto catalán la retomó en 1883 y ha recibido múltiples donaciones para ser finalizada (¡todavía hoy continúan las obras!)
Emprendimiento y creatividad
Quienes aterrizan en el crowdfunding seguramente ya han pasado por los engorrosos trámites del sistema financiero o incluso han acudido a amigos, familiares o hasta rifas para obtener recursos. Sin embargo, a diferencia de propuesto por el sistema tradicional, bajo el modelo de financiación colectiva el objetivo, la viabilidad y la rentabilidad de las iniciativas pasan a un segundo plano, pues en un mundo híper-conectado no es difícil encontrar públicos afines (y, por consiguiente, apoyo). Lo más importante a la hora de alcanzar el éxito es saber contar de qué se trata el proyecto y prometer algo significativo para aquellos que decidan apoyar el proyecto.
En primer lugar, la comunicación es clave. Así lo demuestran plataformas como KickStarter, GoFundMe, Idea.me o LittleBigMoney, canales en donde las personas pueden exponer para qué necesitan el dinero. La creatividad es clave: si un proyecto logra convertirse en viral sin siquiera haber dado el primer paso, seguramente será exitoso. Por ejemplo, en Detroit (Estados Unidos) recaudaron aproximadamente U$67.000 en 45 días para construir una estatua en honor a RoboCop.
El otro aspecto relevante es el de ofrecer algo a cambio. Es el caso de Pebble, un reloj inteligente que ya ha recibido más de diez millones de dólares para su desarrollo. Quienes aportaron en la página recibían a cambio un reloj (a precio de distribuidor). Las personas confían en los proyectos porque a cambio reciben un incentivo: una fotografía, un descuento o incluso un mensaje de agradecimiento por haber contribuido con una causa social.
Todo tipo de proyectos son posibles
Desde proyectos a gran escala como la Sagrada Familia hasta iniciativas mucho más personales (e incluso absurdas) como escribir mensajes en el cielo californiano o la producción de moldes para tartas con la forma del signo pi (π), que recogen incluso más de lo que necesitan (los moldes alcanzaron ocho veces el valor de la solicitud inicial), el crowdfunding es el sistema que le ha permitido dar el primer paso a millones de personas alrededor del mundo.
El modelo ha resultado llamativo incluso para obras públicas y desarrollo urbano. Por ejemplo, en Rotterdam la población se beneficiará con un puente peatonal de madera que conecta dos zonas de la ciudad. El gobierno estimó que su construcción no era del todo prioridad y podía hacerse en 30 años, lo que motivó a los habitantes a contribuir cada uno con U$25 y llevar a cabo la construcción. Quienes participaron pueden ver su nombre en uno de los 17.000 tablones utilizados.
Emprendedores, fundaciones, personas del común o grandes compañías ya no tienen como excusa la falta de recursos. Los canales están disponibles para que materialicen sus ideas y puedan financiarlas en comunidad. Ese es el modelo del crowdfunding que está de moda y cada día recauda miles de dólares en todo el planeta.

