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La Tagua en Tinjacá, un negocio de familia de artesanos con más de 100 años de existencia

Las artesanías son la sorpresa de turistas y orgullo de los habitantes de Tinjacá que también se conoce por sus deliciosas arepas de maíz y trigo y su tradicional chorizo.

La tagua, después de un año, es similar hasta en 97% al marfil animal.. Foto: W

La tagua, después de un año, es similar hasta en 97% al marfil animal.. Foto: W

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César Bonilla es Tinjacá (Boyacá), dice que es un remanso de paz, allí tiene su taller de la Tagua, cumpliendo con 108 años de tradición familiar, él es la tercera generación y asegura está construyendo la cuarta generación.  

Bonilla, dedica todo el tiempo a su taller de creación artesanal con la tagua, una semilla de palma que abunda en el Darién, Tumaco, Leticia, en el Magdalena Medio y recorre cuatro municipios por donde pasa el río minero en el occidente de Boyacá.  

La tagua es muy similar al marfil animal; según don César, una semilla de tagua si se deja secar apropiadamente un año, con ese periodo de tiempo la semilla tiene 97% de dureza frente al 100% del marfil.

Con la tagua, don César y su esposa Julia Vergara, crean lo inimaginable, Amanda López, de paso por Tinjacá dice que vio el ajedrez más pequeño del mundo, dados y trompos diminutos todos elaborados con tagua.

Doña Julia y don César llevan 28 años casados, desde entonces intercambian saberes, a través de historia que quedan plasmada en sus obras.

“Se le arruga uno el corazón viendo a la señora contando su historia y pintando su figura en la Tagua”, dice Carlos Camargo, bogotano.

Las artesanías son la sorpresa de turistas y orgullo de los habitantes de Tinjacá que también se conoce por sus deliciosas arepas de maíz y trigo, el tradicional chorizo, además de sus envueltos.

“la Tagua es algo muy representativo, lo que identifica nuestro municipio y provoca que muchos turistas vengan acá para ver ese arte a través de la familia Bonilla Vergara”, dice el alcalde Alsilver Sierra.

La señora Julia va más allá de la tagua y en el taller ganaron terreno artesanías elaboradas con otros materiales como cáscara del huevo, papel higiénico, cascarilla del cacao, empaques del atún, sobrante de la hoja de bijao, que la utilizan para envolver el bocadillo veleño para hacer platos e individuales. “Todo sirve para negocio”.

Julia y César siguen construyendo la tradición con sus hijos Juan Camilo y Samuel, pero también animan a los habitantes.

“La tagua genera empleo son visionarios quieren sacar adelante el municipio y al mismo tiempo darle una enseñanza el país que con reciclaje se pueden hacer muchas cosas”, dice Fernando Castro, transportador.    

Las creaciones de la familia Bonilla Vergara han llegado a Japón Alemania Francia Italia España. “Tuvimos una línea muy interesante de exportación y estamos tratando de recuperarnos por esta pandemia”, dice Bonilla.

Don César lamenta que en Colombia no sepan aprovechar el material reciclable y en el caso de la tagua sólo Magdalena Medio se pierde casi 30 toneladas cada vez que el río crece.

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