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Otra industria en la que revolucionó Steve Jobs: los videojuegos

Cuando los computadores personales no existían y las grandes empresas de hoy eran solo un proyecto de garaje, el mundo de los videojuegos era algo reservado.

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Steve Jobs y Steve Wozniak.

En los años 70, Jobs trabajó para Atari, cuando la empresa tenía el dominio total del entretenimiento digital. Trabajando allí como técnico, y en conjunto con quien más tarde fundaría Apple, Steve Wozniak, llegaron a diseñar el videojuego Breakout, que era solo software, una máquina completa que incluía incluso los joysticks.


La historia detrás de Breakout

Aunque los videojuegos eran digitales en esa época, estaban muy lejos de ser los juegos de la actualidad. Se construían por medio de un sistema de chips TTL (una tecnología de construcción de circuitos electrónicos digitales). Estos chips de sistemas digitales tenían un problema, y es que cada modificación en el diseño de un videojuego suponía tener que cambiarlo todo de manera manual, por lo que en muchas ocasiones había que quitar y soldar nuevos chips.
Era una tarea de ingeniero, y más propia de alguien que sabe construir que de alguien que sabe programar; Steve Jobs fue el encargado de diseñar la máquina del videojuego, en cuatro días, por la cual iba a cobrar 750 dólares y 10 dólares por cada chip que eliminara del juego. En lugar de diseñarlo él, fue con su amigo Steve Wozniak el que hizo el trabajo sucio. Jobs le ofreció la mitad de lo que iba a ganar, 375 dólares, y le ocultó lo que ganaría por cada chip TTL que fuera eliminado. El resultado fue mucho mejor del esperado. Steve Wozniak pasó días sin dormir trabajando en el nuevo diseño, consiguió que la máquina final tuviera 50 chips TTL menos, terminando con un total de 42 chips.
Jobs presentó el diseño a Atari, y ganó por él 5.700 dólares, de los cuales dio tan solo 375 dólares a Wozniak.


Jobs versus Nintendo

Con el lanzamiento del iPhone y luego del iPod Touch e iPad, Apple creó una plataforma para videojuegos casuales que logró destronar al gigante japonés Nintendo, que había surgido de manera abrupta en 1989 con el Game Boy.
Lo logró al estilo Jobs, yendo contra la corriente, creando una consola portátil sin botones físicos, algo impensable años atrás.


Genialidad sin límites

Steve Jobs se refería a la computadora como una “bicicleta para la mente” en una época en la que sus colegas de la industria estaban muy ocupados creando carros veloces que solamente iban de un lado a otro. La genialidad del fundador de Apple estuvo en entender que la bicicleta no sólo es un medio de transporte: es también un juguete, bello y divertido. Transformó una industria de herramientas en una de instrumentos elegantes que nos permiten trabajar y aprender con alegría.