15 años, dos disparos y un motivo: Malala Yousufzai, la mujer diez
La adolescente paquistaní que defiende la educación femenina fue nominada al Nobel de Paz. En 2012 atentaron contra su vida.
Foto: Efe.
Malala tiene 15 años y no le tiembla la mano para defender sus ideas. En octubre de 2012 recibió dos disparos por escudar el derecho al estudio de las niñas de su país. Los talibanes justificaron el hecho argumentando que Malala estaba desarrollando una propaganda anti-talibán y un pensamiento ’secular’ entre los jóvenes de la zona.
“En el mundo, las chicas van a la escuela libremente y no hay miedo pero en Swat cuando vas a la escuela tienes mucho miedo de los talibanes. Ellos nos matarán. Nos lanzarán ácido a la cara. Pueden hacer cualquier cosa”, dijo.
Fue así como resultó herida con dos disparos, uno en el cuello y otro en el brazo, mientras viajaba en un autobús escolar cerca de Mingora.
Sin embargo, el pasado 8 de febrero fue dada de alta del hospital Queen Elizabeth del Reino Unido, a donde había sido trasladada desde Pakistán para someterse cirugía reconstructiva craneal.
"Por fortuna estoy viva, como pueden ver. Puedo hablar, puedo verlos y estoy recuperándome día a día", afirmó la adolescente ante los medios.
Malala es el reflejo de un régimen que fuerza la madurez, de una represión que potencia la impotencia, de un sistema que no da espacio para los juegos y los caprichos, de unas normas que convierten en rebeldía lo que podría transformar en conocimiento.
Malala es una mujer diez por evidenciar que la edad no es una excusa, que la lucha no es una opción, que el género no es un defecto y que la educación es una garantía imprescindible.
“En el mundo, las chicas van a la escuela libremente y no hay miedo pero en Swat cuando vas a la escuela tienes mucho miedo de los talibanes. Ellos nos matarán. Nos lanzarán ácido a la cara. Pueden hacer cualquier cosa”, dijo.
Fue así como resultó herida con dos disparos, uno en el cuello y otro en el brazo, mientras viajaba en un autobús escolar cerca de Mingora.
Sin embargo, el pasado 8 de febrero fue dada de alta del hospital Queen Elizabeth del Reino Unido, a donde había sido trasladada desde Pakistán para someterse cirugía reconstructiva craneal.
"Por fortuna estoy viva, como pueden ver. Puedo hablar, puedo verlos y estoy recuperándome día a día", afirmó la adolescente ante los medios.
Malala es el reflejo de un régimen que fuerza la madurez, de una represión que potencia la impotencia, de un sistema que no da espacio para los juegos y los caprichos, de unas normas que convierten en rebeldía lo que podría transformar en conocimiento.
Malala es una mujer diez por evidenciar que la edad no es una excusa, que la lucha no es una opción, que el género no es un defecto y que la educación es una garantía imprescindible.