Extienden conversaciones en Ginebra sobre armas químicas sirias
La iniciativa de Moscú detuvo lo que a principios de la semana parecía un inminente ataque contra Siria encabezado por fuerzas estadounidenses y francesas.
Lavrov y Kerry. Foto: EFE
El secretario de Estado de Estados Unidos, John Kerry, y el canciller de Rusia, Sergei Lavrov, han seguido negociando durante la noche del viernes en Ginebra la propuesta rusa para supervisar el arsenal de armas químicas de Siria.
Más temprano, ambos diplomáticos informaron que habían acordado reunirse a finales de mes en la sede de la Organización de Naciones Unidas en Nueva York para discutir los preparativos de una conferencia de paz sobre Siria, lo que extiende el esfuerzo diplomático iniciado esta semana para evitar una represalia militar estadounidense contra Damasco por el supuesto uso de armas químicas en áreas civiles.
Se espera que estadounidenses y rusos sigan tratando el sábado el plan para poner bajo supervisión internacional las armas químicas sirias, algo que ha aceptado el presidente sirio Bashar al Asad, aunque con ciertas condiciones.
Sin embargo, en Washington el presidente Barack Obama aseguró que mientras se le da la oportunidad al trabajo diplomático, su gobierno quiere asegurarse de que el plan de desarme no sea usado por Siria como maniobra distractiva.
En el terreno, la oposición armada que busca el derrocamiento de Al Asad ha rechazado el plan ruso y asegura que el ejército sirio ha redoblado los ataques contra sus posiciones, particularmente en las afueras de Damasco.
Más temprano, ambos diplomáticos informaron que habían acordado reunirse a finales de mes en la sede de la Organización de Naciones Unidas en Nueva York para discutir los preparativos de una conferencia de paz sobre Siria, lo que extiende el esfuerzo diplomático iniciado esta semana para evitar una represalia militar estadounidense contra Damasco por el supuesto uso de armas químicas en áreas civiles.
Se espera que estadounidenses y rusos sigan tratando el sábado el plan para poner bajo supervisión internacional las armas químicas sirias, algo que ha aceptado el presidente sirio Bashar al Asad, aunque con ciertas condiciones.
Sin embargo, en Washington el presidente Barack Obama aseguró que mientras se le da la oportunidad al trabajo diplomático, su gobierno quiere asegurarse de que el plan de desarme no sea usado por Siria como maniobra distractiva.
En el terreno, la oposición armada que busca el derrocamiento de Al Asad ha rechazado el plan ruso y asegura que el ejército sirio ha redoblado los ataques contra sus posiciones, particularmente en las afueras de Damasco.