<div style="text-align: justify">No lo niegue. <strong>Usted ha abierto los ojos con ganas de devolver el tiempo</strong>. Las risas y la música que todavía hacen “boom” en su cabeza no le simpatizan. Las cambiaría por una noche tranquila ‘canaleando’ en su televisor, o por un sueño reparador de ocho horas… Pero claro, el día anterior no pensaba lo mismo. Ni lo va a pensar en la próxima oportunidad que se le aparezca. <br> <br> No nos digamos mentiras. <strong>Usted ha dicho que no va a volver a tomar</strong>. Y la frase es tan cliché como falsa. Hacer promesas enguayabado es como protegerse después de un embarazo. A lo hecho, pecho.<br> <br> Tampoco se preocupe. Obviamente, usted no es la única persona que ha sentido ese <strong>dolor de cabeza, esa sensibilidad a la luz, esa sed que enloquece, ese mareo constante y una probable prevención a la comida</strong>. Por esa razón, así como los síntomas abruman, los remedios abundan. <br> <br> Su más reciente resaca seguramente no será la última. Así que tenga en cuenta dos consejos: modérese por salud y seguridad y, por si acaso, consulte un poco de este saber popular tuitero:<br> </div>