Economía

Capacidad de préstamo de los bancos estadounidenses podría disminuir casi un 1% en 2024

Según el Fondo, la confianza del mercado sigue siendo frágil y aún persisten tensiones evidentes en varias instituciones y mercados, al tiempo que los inversionistas revalúan la solidez del sistema financiero.

Economía imagen de referencia. Foto: Getty Images. / Yuichiro Chino

Desde el Fondo Monetario Internacional se refirieron a las quiebras repentinas de Silicon Valley Bank y Signature Bank en Estados Unidos y la pérdida de confianza del mercado en Credit Suisse, un banco europeo de importancia sistémica mundial.

“Con el efecto amplificador de las nuevas tecnologías y la rápida difusión de la información en las redes sociales, lo que inicialmente parecían hechos aislados del sector bancario estadounidense no tardaron en propagarse a bancos y mercados financieros del mundo, provocando una venta masiva de activos de riesgo. A esta se sumó una corrección significativa de las expectativas de la tasa de política monetaria, de una magnitud y escala comparables a las del Lunes Negro de 1987″, aseguraron en un informe sobre la estabilidad financiera.

Según el Fondo, la confianza del mercado sigue siendo frágil y aún persisten tensiones evidentes en varias instituciones y mercados, al tiempo que los inversionistas revalúan la solidez del sistema financiero.

“La cuestión fundamental a la que se enfrentan los participantes del mercado y las autoridades es si estos hechos recientes son un preludio de más tensión sistémica que pondrá a prueba la resiliencia del sistema financiero mundial —una señal de alerta— o simplemente una manifestación aislada de las dificultades que provoca el endurecimiento de las condiciones monetarias y financieras tras más de diez años de abundante liquidez”, dicen.

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El personal técnico del FMI estima que, para la mediana de los bancos en Europa, Japón y los mercados emergentes, las pérdidas no realizadas en las carteras de inversiones mantenidas hasta el vencimiento probablemente tengan un impacto moderado en los coeficientes regulatorios, aunque para algunos otros bancos ese impacto podría ser sustancial.

Dicho esto, en muchos países el nivel de cobertura de las garantías de depósito es bajo y los bancos de mercados emergentes por lo general tienen activos de menor calidad crediticia que los de economías avanzadas. A esto cabe sumar que, en líneas generales, los bancos de los mercados emergentes cumplen una función más importante en el sistema financiero que en las economías avanzadas, de modo que allí las consecuencias de deficiencias en el sector bancario podrían ser más graves”, explican.

Así mismo, que “estos hechos nos recuerdan que el financiamiento puede desaparecer rápidamente en medio de una pérdida generalizada de confianza. Un cambio en los patrones de depósitos de las distintas instituciones podría incrementar los costos de financiamiento, y con ello limitar su capacidad para conceder crédito a la economía. Estas preocupaciones atañen sobre todo a los bancos regionales de Estados Unidos”.

Aseguran que tras la caída reciente de las acciones del sector bancario, la capacidad de préstamo de los bancos estadounidenses podría disminuir casi un 1% el próximo año, reduciendo el PIB real en 44 puntos básicos, manteniendo el resto de condiciones fijas.

El Fondo recomienda a los organismos de supervisión garantizar que los bancos cuenten con mecanismos de gestión de gobierno empresarial y gestión de riesgos acordes con su perfil de riesgo. En cuanto a los IFNB, las autoridades deben subsanar las deficiencias de los datos, incentivar prácticas adecuadas de gestión del riesgo, establecer regulaciones adecuadas e intensificar la supervisión.

“A fin de contener los riesgos para la estabilidad financiera, es fundamental contar con requisitos mínimos de capital y de liquidez adecuados, incluso para instituciones más pequeñas que, individualmente, no se consideran de importancia sistémica. Las normas prudenciales deben garantizar que los bancos cuenten con capital para hacer frente al riesgo de tasa de interés y para protegerse de pérdidas ocultas que podrían materializarse abruptamente en caso de shocks de liquidez. En el entorno actual de inflación persistente y de altas tasas de interés, las autoridades deben prestar especial atención a la clasificación de los activos bancarios y a las provisiones, así como a las exposiciones a riesgos de tasa de interés y de liquidez”.

Estas fueron las recomendaciones del FMI:

Las medidas de apoyo a la liquidez de los bancos centrales deben abordar los problemas de liquidez, no de solvencia. Estos últimos incumben a las autoridades fiscales (o de resolución) pertinentes.

Debe proporcionarse liquidez a las contrapartes obligadas por las regulaciones y los organismos de supervisión a internalizar el riesgo de liquidez (el «palo»), de modo que los bancos centrales solo tengan que intervenir para hacer frente a los riesgos de liquidez sistémica (la «zanahoria»).

Una parte significativa del riesgo debe permanecer en el mercado («seguro parcial») a fin de reducir a un mínimo el riesgo moral, y las intervenciones deben tener una fecha de finalización bien definida, para que las fuerzas del mercado vuelvan a actuar libremente una vez que se hayan disipado las tensiones agudas.

Algunas de las respuestas recientes de las autoridades hacen pensar que es preciso seguir trabajando en el programa de reforma de los mecanismos de resolución para mejorar las probabilidades de resolución de bancos de importancia sistémica sin necesidad de poner en riesgo fondos públicos.

En caso de crisis inminentes, las medidas relativas a restringir las salidas de capital pueden ser una opción para aliviar las presiones de salida, pero deben formar parte de un programa de políticas integrales que aborden los desequilibrios macroeconómicos subyacentes y han de discontinuarse una vez que hayan cedido las condiciones de crisis.

Los prestatarios soberanos de economías en desarrollo y mercados preemergentes deben redoblar sus esfuerzos para contener los riesgos asociados a las elevadas vulnerabilidades derivadas de su deuda, comunicándose sin dilación con los acreedores y recurriendo a la cooperación multilateral y el apoyo de la comunidad internacional.

En los países que están próximos a situaciones de sobreendeudamiento, los acreedores bilaterales y del sector privado deben coordinar una reestructuración preventiva, usando el Marco Común del G20, cuando corresponda.

Durante episodios de estrés, quizá resulte necesario brindar a las instituciones financieras no bancarias acceso directo a la liquidez del banco central, pero adoptando insoslayablemente los debidos mecanismos de protección. La vigilancia, la regulación y la supervisión firmes de los IFNB son fundamentales como primera línea de defensa.

Si la estabilidad financiera se ve amenazada, pueden considerarse mecanismos adecuados para cada situación que permitan a los bancos centrales brindar apoyo de liquidez a las instituciones financieras no bancarias —tales como operaciones discrecionales en todo el mercado, servicios permanentes de préstamo o mecanismos de prestamista de última instancia—, pero ese apoyo ha de formularse tomando precauciones para evitar el riesgo moral.

Las autoridades deben destinar recursos a evaluar, gestionar y mitigar los riesgos para la estabilidad financiera derivados de las crecientes tensiones geopolíticas. Es posible que las instituciones financieras tengan que mantener colchones de liquidez y de capital adecuados para mitigar los riesgos geopolíticos. Las autoridades también deben garantizar que la red mundial de seguridad financiera se adecuada. En vista de los importantes riesgos para la estabilidad macrofinanciera mundial, deben redoblarse los esfuerzos para reducir las tensiones geopolíticas y la fragmentación económica y financiera.