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Crisis U. Rosario: profesores de la institución piden renuncia del rector Alejandro Cheyne

Los académicos señalan que por la pérdida de legitimidad que ha tenido la rectoría de Alejandro Cheyne, no puede seguir liderando el cambio institucional que reclama la comunidad rosarista.

Universidad del Rosario. Foto: U del Rosario

Universidad del Rosario. Foto: U del Rosario / {Alberto Sierra Restrepo}

Después de la incertidumbre de la comunidad de la Universidad del Rosario por las múltiples denuncias de La W sobre despidos injustificados y situación financiera de la universidad, profesores de la facultad de Economía de la institución realizaron un análisis de la situación financiera de la misma, y profesores de la facultad de Jurisprudencia, piden la renuncia del rector, Alejandro Cheyne.

“Como profesores de la facultad de economía hemos tenido acceso a la información financiera pública de la universidad para el periodo 2016-2023. Con este informe queremos contribuir a la mejor comprensión de la situación financiera de la universidad (...) La intención de este informe es ilustrativa y pedagógica, y no pretende ser exhaustiva. Está centrada en cuatro indicadores que nos permitirán plantear una hipótesis al final del documento”, se lee.

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Los cuatro indicadores a los que se refieren son: índice de liquidez, índice de endeudamiento, la razón de cobertura de intereses y el comportamiento de las inversiones.

El índice de liquidez permite medir qué tan solvente es la universidad. Señalan que el gobierno solicita que ese indicador esté por encima de 1.2.

“Esto significa que si toca pagar las cuentas el día de hoy por cada peso a pagar cuento con 1.2 pesos para hacerlo (...) desde el 2019 no se cumple con este criterio. Esto significa que si la universidad tuviera que pagar sus pasivos corrientes hoy, no lo podría hacer”.

Por otro lado, el índice de endeudamiento revela cuál es la capacidad de la universidad para adquirir deuda y el gobierno solicita que este indicador sea menor o igual al 0.70. Según la gráfica del análisis, el indicador siempre ha estado por debajo. Eso quiere decir que la universidad tiene suficiente capacidad de endeudamiento.

Señalan que en el 2022, las obligaciones financieras comenzaron con un préstamo de 67.000 millones de pesos, y para el 2023 se volvió un préstamo de 120.000 millones de pesos.

“Las entidades del gobierno piden que esta razón sea mayor o igual a uno. La idea es que los gastos financieros se puedan pagar con los excedentes operacionales. Como dice la Nota 25 del dictamen de estados financieros 2023 (página 29) la universidad pagó 13.607 millones de pesos y se reconocen 3.965 millones de pesos para el resto del periodo porque los pagos son semestrales. Esto da un total de 17.572 millones de pesos pagados por conceptos de intereses sobre el préstamo mencionado. Recordemos que el excedente operacional de la universidad en 2023 es negativo e igual a 17.209 millones de pesos”.

Es decir, asumiendo que estos serían los únicos gastos financieros que tendría la universidad, tendrían una razón de cobertura de intereses del -0.97 que “significa que la universidad no solamente no puede pagar los intereses adeudados con la operación de la universidad, sino que le haría falta 97 centavos adicionales por cada peso para poder hacerlo. Es decir, por cada peso adeudado en intereses debe conseguir 2 pesos”.

Como se ha venido evidenciando en diferentes testimonios, una de las mayores preocupaciones es la adquisición de capital físico.

“El rubro más importante de los activos de la universidad son las inversiones en distintos tipos de títulos. Lo que ha hecho la administración actual ha sido reducir estas inversiones para poder adquirir capital físico. Aunque los estados financieros nos muestran las cifras en términos nominales, sin descontar la inflación, consideramos que la mejor manera de verlo es descontándola (...) Estas inversiones constituyen la semilla de lo que podría ser el verdadero endowment de la universidad”. Según el análisis, de 2020 en adelante las inversiones de la universidad han disminuido a la mitad.

Sobre el préstamo, los académicos señalan que en tiempo de crisis, fue una apuesta arriesgada que llevaron a la universidad a un problema de solvencia y a problemas graves para poder pagar los intereses de la deuda.

“Con esta mirada cortoplacista del problema se han debilitado las comunidades académicas de la universidad y puesto en riesgo el futuro académico de la institución. Hasta el momento el problema es en el corto plazo, pero en 2025 cuando la universidad tenga que empezar a pagar el capital de los préstamos solicitados se puede volver un problema de mediano y largo plazo del que ya no tendremos salida. Estamos a tiempo para corregir el rumbo”, concluyen.

¿Qué dicen los profesores de la facultad de Jurisprudencia?

Con una carta a la opinión pública, profesores de la facultad de jurisprudencia lamentan la ausencia de comunicación, información y diálogos por parte de las directivas.

“Deplora la ausencia de comunicación, información y diálogo de las directivas a nivel central, especialmente del rector, del síndico y de los consiliarios, para explicar, aclarar y hacer frente a las situaciones denunciadas. Un tardío comunicado institucional limitado a mostrar sintéticamente la robustez de las finanzas de la universidad es insuficiente para despejar las dudas planteadas en distintos escenarios y persuadir a la comunidad rosarista de que no hay nubarrones en el horizonte que se ciernan sobre su futuro y que las denuncias realizadas son infundadas y tan tolo obedecen a un problema de comunicación”.

Los profesores señalan que, si la salud financiera no pasa de ser una falsa alarma, no habría razón para mantener medidas restrictivas del gasto a las unidades académicas en relación con movilidad de profesores y estudiantes. También hicieron referencia al deterioro del clima laboral y a los posibles casos de conflictos de intereses de los integrantes del cuerpo electoral.

“Las denuncias sobre conflictos de intereses con los integrantes del cuerpo elector hacer evidente una necesidad sentida de revisar y actualizar el modelo de gobernanza de la universidad. La aspiración fundacional de que un selecto grupo de estudiantes elija a los órganos de gobierno en una universidad del siglo XXI es un anacronismo”.

Finalmente, los profesores hacen un llamado para que haya un esclarecimiento de la verdad por parte del rector.

“Como las situaciones expuestas en el presente comunicado ya han ocasionado daños irreversibles a la universidad, que van mucho más allá de lo crematístico, es necesario que haya un esclarecimiento de la verdad y una asunción directa de responsabilidad por parte del rector, ya que su pérdida de legitimidad no le permite liderar el cambio institucional que reclamamos”.

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