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Cristina Pérez, 28 años, antropóloga es #UnaMujerW

Esta antropóloga puso todo su conocimiento para impulsar los emprendimientos y trabajos de indígenas que viven en las zonas más olvidadas de Colombia

Cristina Pérez, 28 años, antropóloga es #UnaMujerW. Foto:

Dentro de las extensas y maravillosas ramas de la antropología, la que más le llamó la atención a Cristina Pérez fue la social. Aquella en la que se trata de entender cómo las personas evolucionan según el entorno cultural en la que están expuestas. En esa búsqueda, tuvo su primer contacto con las comunidades indígenas.

“Inicié mi experiencia como antropóloga en Parques Nacionales Naturales, apoyando el programa de las estrategias especiales de manejo creadas para conservar los ecosistemas naturales en estrecha relación con las prácticas culturales de las comunidades indígenas que viven dentro de las áreas protegidas. Estuve en La Guajira y en el chocó conviviendo con comunidades de las etnias Wayú y Embera”, cuenta la antropóloga.

Aunque esta experiencia fue alucinante, Cristina tuvo que pasar por un proceso largo, lleno de pruebas y aprendizajes para saber a qué se iba a dedicar:

“Apenas me gradué de la universidad y luego esta experiencia en Parques me empleé, tenía salario, responsabilidades y un horario que cumplir en una consultora de planeación estratégica e innovación social. Comencé a vivir el día a día de una oficina y poco a poco me empecé a sentir incómoda con cosas como no poder disponer de mi tiempo. En ese momento me di cuenta que lo que quería era trabajar en la calle”, recuerda Cristina.

Justo en ese momento fue cuando se dio cuenta de su verdadera vocación. Le pidió un millón de pesos prestados a su abuela y viajó a México:

“En ese viaje me sorprendí con la riqueza de la identidad mexicana en especial me enamoré de las artesanías, de la explosión de colores, técnicas y uso de materiales como manifestación de una multiplicidad de comunidades indígenas. Así fue como monté espontáneamente un proyecto que giraba en torno a la curaduría de piezas artesanales mexicanas para comercializar en Colombia. Las vendí, recuperé el millón, se los devolví a mi abuela y me quedó plata”, asegura la antropóloga.

Cristina llegó a Colombia soñando con poder hacer el mismo ejercicio que había hecho en México. Así fue como se contactó con una gran amiga que había trabajado en la Agencia de Reincorporación de Integrantes de Grupos Armados:

“Ella muy generosa me contactó con Jorgito, un indígena embera katio, desmovilizado de las autodefensas con quien hoy en día llevo tres años trabajando de la mano. Desarrollamos piezas y prendas de vestir con apliques en chaquiras que respetan la identidad y el propósito original como ornamentos corporales para enaltecer partes del cuerpo con significados culturales”, recuerda Cristina.

Hoy en día es una diseñadora ejemplar. No solo valora el trabajo que hacen sus amigos indígenas, sino que los convirtió en verdaderos aliados. Ha estado en varias ferias a nivel nacional exponiendo su trabajo e incluso fue invitada a ser parte de una muestra en el Museo de Arte y Diseño de Nueva York.

Cristina Pérez, 28 años, antropóloga es #UnaMujerW