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Pilar Serrano, presidente de la junta directiva de la fundación: Niños y niñas con cáncer

Su vocación es ayudar, desde hace 17 años lo hace con niños y adolescentes sin dinero y con cáncer. Tantos han pasado por su fundación, que ya perdió la cuenta.

Pilar no espera recibir nada nunca, para ella los abrazos y las sonrisas que pueda dar, son más que suficiente. Foto: Cortesía

“De 300 niños a 350, muchos de ellos sobrevivientes,  otros que han fallecido, pero han dejado una huella imborrable en mi vida, en mi corazón, jamás podría olvidar sus caritas, esto ha sido un trabajo muy hermoso, me siento muy bendecida por lo que hago, y la verdad no me arrepiento, la gente me pregunta que cómo hago, que si para mí no es duro o es doloroso, sí, no me he sentido nunca Insensible a esto, pero siempre les contesto que alguien tenía que hacer esto y aquí estoy yo, a qué tipo de niños, pobres, enfermos, vulnerables, necesitados, ávidos de manos amigas, generosas, humanitarias, y también a sus hermanitos porque en esta fundación hay amor y apoyo también para el entorno familiar del niño con diagnóstico de cáncer, es un trabajo que me llena de muchas satisfacciones”.

También apoya a niños que han tenido que huir de su país. “dentro de estos niños están los niños migrantes Colombo venezolanos, 18 en total que han pasado la frontera en búsqueda de una esperanza de vida y nosotros como fundación hemos apoyado estos niños y sus familias. Tenemos un grupo de trabajo muy interesante, comprometidos y dedicados todo el tiempo apoyar todo lo que hacemos dentro de la fundación, 16 voluntarios, 3 empleadas de planta de la fundación y 17 miembros de la fundación”. 

Es un proyecto que tiene que sostenerse solo: “Recogemos reciclaje, tapitas plásticas, cartón, vidrio, tenemos una rifa de un carro, un bingo, un calendario programador, tarjetas  blancas de condolencias y algunas donaciones en efectivo de benefactores”. 

Pilar no espera recibir nada nunca, para ella los abrazos y las sonrisas que pueda dar, son más que suficiente.

“Siento que para lo que yo estoy aquí en este mundo que es para ayudar a alguien, se cumple, es mi propósito, mi vocación de servicio, mi ayuda desinteresada, yo soy una voluntaria más, esto me hace sentir plena, bendecida, recibo todos los días tantas satisfacciones, ver las caritas de sus niños, sus abrazos, sus besos, todas las cartas de amor que me escriben,los mensajes que me mandan, los vídeos,los audios, las fotos, soy como la mamá de esos chiquitines y me hacen sentir absolutamente feliz, agradecida con Dios porque él ha puesto los ojos en mí y eso me llena de una felicidad y de una gratitud enorme.”